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31.1.10

Muere Tomás Eloy Martínez


El periodista, el guionista, el escritor.


Conocí la literatura de Tomás Eloy Martinez por su libro El vuelo de la reina, premio Alfaguara de novela en 2002. Desde allí, leí dos libros más del argentino: Santa Evita y El cantor de tango, aunque ésta última no la finalicé del todo, no recuerdo bien porqué. Murió después de un penoso cáncer por el luchaba ya hace varios años. Un fuerte abrazo de condolencias para Ezequiel Martínez, hijo del escritor. Lo comentan así en El País:

El periodista y escritor argentino Tomás Eloy Martínez falleció este domingo a los 75 años tras una larga lucha contra el cáncer. Nacido en 1934 en la localidad de San Miguel de Tucumán, colaboraba como columnista habitual en EL PAÍS y otros diarios como La Nación y The New York Times, así como en diversos medios impresos de su país como los semanarios Panorama y Primera Plana. En 2009 EL PAÍS le otorgó el premio Ortega y Gasset de periodismo a toda su trayectoria profesional, a cuya entrega no pudo acudir por prescripción de sus médicos.

Eloy Martínez, que empezó como corrector de pruebas en el diario La Gaceta, en su ciudad natal, Tucumán, abrazó el periodismo con pasión en unos años en los que "la imaginación estaba prohibida". Por eso combinó la profesión de reportero con la literatura. "Como informar con llaneza y alinear los hechos en un orden militar era para mí empobrecerlos y deslucirlos, lo que hice fue narrarlos", escribió en la nota que envió a la entrega de los premios Ortega y Gasset, en la que quiso recordar también que "el periodismo es, ante todo, un acto de servicio". "Ser periodista significa ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, también ser otro", remarcó.

En los años setenta fue amenazado en Argentina por la organización terrorista de ultraderecha La triple A, por lo que tuvo que exiliarse a Caracas, donde residió entre 1975 y 1983 y fundó otro rotativo, El Diario. En 1991 participó en la creación del periódico Siglo XXI en Guadalajara (México) y del suplemento Primer Plano en Página 12. También fue profesor en la universidad Rutgerts de Nueva Jersey, a cargo de un programa de Estudios Latinoamericanos, y tuvo un papel central en la creación de la fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada por su amigo Gabriel García Márquez, premio Nobel colombiano.

Además de extraordinario periodista, Eloy Martínez fue también un reconocido escritor. Son suyos títulos como La pasión según Trelew, que estuvo prohibido durante la dictadura de Varela, y Santa Evita, la novela argentina más traducida de todos los tiempos. Por otra novela, El vuelo de la reina, ganó en 2002 el premio Alfaguara de novela. También fue autor de diversos ensayos y guiones de cine.


25.1.10

Los 10 de Haití


Dépestre. Por Bexus, 1953.

Y ahora que Haití está en boca del mundo, por las desafortunadas circunstancias que todos conocemos, Ezequiel Martinez desempolva los 10 mejores escritores haitianos, en su concepto, que han sido, más que olvidados, desdeñados por ese mismo mundo que ahora va en la búsqueda de su reconstrucción:
La historia de Haití es un catálogo de desgracias que se suceden sin fin. Lo que ocurre es que sólo llegan a las primeras planas cuando la adversidad alcanza, como en la última semana, una intensidad superior a 7 grados en la escala de Richter. "Ya no se hablará sólo de zombies al pensar en Haití. O al menos no sólo de eso", escribe Marcelo Pisarro en el blog de aquí al lado, Nerds All Star.

Pero este pretende ser un blog literario, así que me puse a buscar algo sobre la literatura de ese país. Encontré poco y nada, como si su narrativa hubiese estado sepultada desde hace rato bajo los escombros. En el blog From Haití, que escribía un español que durante tres años trabajó allá en tareas humanitarias, encontré una entrada sobre 10 escritores imprescindibles de la cultura haitiana:

1) René Dépestre, Premio Renaudot 1988 por Hadriana dans tous mes rêves.
2) Frankétienne, máximo exponente del movement spiralist.
3) Gary Victor (À l’angle des rues parallèles).
4) Mimi Barthélémy, narradora de cuentos.
5) Ketly Mars.
6) Danny Laferrière.
7) René Philoctéte (Une saison de cigales).
8) Jaques Stephen Alexis, nacido en Gonaïves. Entre sus obras destacan: Compère Général Soleil, La Niña Estrellita y Romancero aux étoiles.
9) Jaques Roumain (Les gouverneurs de la rosée)
10) Jean-Robert Constant (Gonaïves, bastion du déchoquage).

Tal vez porque es una literatura escrita en francés, porque no hay librerías (la foto que reproduzco aquí arriba, tomada del blog From Haiti es elocuente), o porque simplemente no nos llama la atención, la narrativa haitiana es un enigma a descifrar. Así que seguí escarbando en Internet para hacer un diagnóstico de mi ignorancia hasta que me topé con una sorpresa reveladora.

15.12.09

Las huellas digitales de los escritores


El blog.

Ezequiel Martínez siempre me sorprende. No sólo por sus listas, por las encuentas que asoman por su blog, sino por ese toque personal para presentarlas. Esta vez escribe algo realmente curioso. Pero que sea el mismo Ezequiel quien lo diga:
Creo que fue Chesterton el que dijo algo así como que en todo libro común y corriente están enterradas, en alguna parte, las cinco o seis palabras por las que se leerá todo el resto.

Es justamente a través de "palabras clave" y de unas crípticas fórmulas matemáticas, que dos científicos suecos de la Universidad de Umea llegaron a una fórmula que les permitiría identificar "las huellas digitales literarias" de un determinado escritor.

Para su investigación, que acaba de publicarse en el New Journal of Physics, utilizaron obras de Herman Melville, Thomas Hardy y DH Lawrence, en las que midieron la frecuencia con que cada uno utilizaba determinadas palabras de una obra a otra, entre otros parámetros.

La BBC se hizo eco de la noticia, en un artículo en el que sugieren que a través de este método se podrá reconocer la autoría de textos anónimos pero que podrían corresponder a autores famosos.

Imagínense la cantidad de manuscritos que van a emerger de las entrañas de los archivos más polvorientos, o peor aún, cómo se podrían empezar a diseccionar las obras de Shakespeare para comprobar si sus "huellas digitales" están impresas en todas y cada una de ellas.
¿Lo ven? ¿Ven cómo llega a sorprendernos el argentino con sus datos?