LECTURA EN TINIEBLAS
Mi padre no me dejaba leer la Biblia
ni el Manifiesto Comunista
para que no gastara la poca luz
que podía pagar para la casa.
Me quitaba el bombillo y dormía con él bajo la almohada
remordiéndole la conciencia
pero al pie de la cama de mi cuarto también roncaba la nevera
e instalado a los pies de mi cama con la nevera abierta
leía de la medianoche al canto del gallo
de la crucifixión de San Pedro cabeza abajo,
del intento de lapidación de Pablo en Listra
y de la pasada por la espada de Santiago en los Hechos de los Apóstoles,
de las tribulaciones de Panait Istrati,
las duras prisiones de Nazim Hikmet
y las torturas de Julius Fucik en su reportaje al pie del patíbulo,
hasta que se me helaban los huesos.
8.9.11
Poema del Viernes # 71
24.9.09
Homenaje a J. Mario Arbeláez
Hoy Jueves 24 de Septiembre, en la Biblioteca nacional, se le rendirá un homenaje a uno de los poetas más representativos de la lírica colombiana: J. Mario Arbeláez.
La cita, a la 6:00 p.m en el Auditorio Germán Arciniegas.
12.8.09
Se enciende la poesía
Hoy, en la W radio, en horas de la mañana, hubo una gran discusión de los dos directores más importantes de la prensa cultural nacional escrita (Mario Jursich, de El Malpensante, y Marianne Ponsford, de la Revista Arcadia), de por más, divertidísima, y todo por nuestro querido poeta Harold Alvarado Tenorio. No sé cómo comenzar el asunto. Ya se sabe lo que genera la lengua cuasi-viperina de Harold, ya que ha atacado a medio mundo de escritores, y quizá, al otro medio mundo también. Pero eso, como se sabe, es historia patria. Toda la discusión por un artículo que aparece en la revista Arcadia “defendiendo” un poco la postura de Harold Alvarado, y la contrapartida, que está por aparecer en el más reciente artículo de El Malpensante. La discusión fue ardua. Marío “acusó” a Marianne de permisiva, y Marianne, por su parte, de “excluyente” con el poeta. También participó la poetisa Piedad Bonnett, que, por primera vez, habló de los recurrentes ataques del poeta vallecaucano a ella, y a Jota Mario Arbeléz, y tantos otros cuyos nombres cabrían en tan poco espacio en Tierraliteraria. Les dejo la noticia, porque, esta discusión va para largo, ya lo verán, va para largo…
Otra cosa, les dejo como enlace la entrevista grabada en la W, el enlace de la Revista Arcadia con el asunto de Harold, y el enlace con Arquitrave, la revista del poeta…Repito, de esto se hablará por mucho tiempo…
Pinche aquí para la W radio.
Pinche aquí para ver el artículo en la Revista Arcadia.
Pinche aquí para ir a la revista Arquitrave.
30.4.09
LOS PAÑOS MENORES DE J. MARIO ARBELÁEZ
Hoy Jueves 30 de Abril es la presentación para Colombia - ya había sido lanzado en Venezuela - el más reciente poemario de J. Mario Arbeláez, llamado Paños Menores. Será en el Gimnasio Moderno, a las 7 p.m. No tengo mucho que agregar, salvo que el último nadaísta de Colombia es uno de los mejores poetas de nuestra lírica.
Cuarenta años se tomó Arbeláez para hacer este reconocimiento a sus raíces, como lo esboza el poema 'El profeta en su casa', que escribió en 1964, cuando tenía 23 años. "Ahí comienza la historia del taller de sastrería que tenía mi papá en la casa. De ese poema se han ido desprendiendo una serie de flashes que muestran toda esa vivencia", explica.
Cuenta el poeta que la familia de su madre, procedente de Ambato (Ecuador), escuchó que Cali se había convertido en la meca de la sastrería. "En esta cálida ciudad, todo el mundo vestía trajes completos de paño -algo que hoy parecería de locos-". Entonces, sus abuelos empacaron todos los enseres y partieron para este atractivo destino.
Uno de los sastres que acompañaba al abuelo de Arbeláez falló en su labor, y entró a reemplazarlo aquel que "conoció a la niña de los ojos de aguja y que no tardó en ensartarla", como dice el autor al recordar la historia de amor de sus padres.
Con esa misma pasión está 'tejido' cada verso de 'Paños menores'. Hoy, cuando ya está próximo a llegar al 'séptimo piso', el autor no se arrepiente de la rebeldía que profesó en contra de los consejos incesantes de su abuela para que abandonara la poesía: "No escribas más poemas sal a la calle / a conseguirte una muchacha/ a conseguirte un fusil aunque sea/ Lástima, no pareces mi nieto / yo siempre he sido revolucionaria".
Y a pesar de que, desde muy niño, su padre lo contrató como maniquí en el taller familiar, la lectura de Walt Whitman y de Henry Miller, en esas largas horas de inmovilidad, lo fue estremeciendo hasta lo más profundo. Este delirio por la controversia dio sus frutos más adelante en el nadaísmo. "Cuando llegó Gonzalo Arango a reclutarme con ellos, escribió: Colombia ha perdido un sastre, pero ha ganado un poeta", recuerda Arbeláez.
Es un viaje al pasado a través de este conjunto de poemas herméticos que nacieron sobre la tapa de una máquina de coser y que narran la herencia familiar de este hombre citadino y sensualista.
