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18.3.09

DEMANDA PARA EL KINDLE 2


Kindle 2. Fuente: Amazon.

Les informo: es solo el comienzo. El Kindle 2, como ya comenté anteriormente hace un mes aproximadamente, el Kindle 2 definitivamente revolucionará el mundo editorial. Al verse tocado el bolsillo, Discovery communications, uno de los más perjudicados, ya demandó a Amazon por el dichoso aparato lector de libros. veamos lo que nos comentan en la revista Ñ:
Específicamente, Discovery alega que se violan sus patentes sobre seguridad de libros electrónicos y protección de derechos de autor.

Discovery se basa en una patente registrada el 20 de noviembre de 2007 por autoridades estadounidenses. Sostienen que la firma y su fundador, John Hendricks, "fueron actores importantes del desarrollo de contenido y modos de distribución digital en los años 1990".

Según argumenta Discovery en un comunicado, "Hendricks trabajó en particular en la invención de un sistema seguro y codificado para la selección, transmisión y venta de libros electrónicos" por lo que "Kindle y Kindle 2 (...) usurpan nuestros derechos de propiedad intelectual", señala la nota.

Por el momento, Amazon no se pronunció al respecto.

27.2.09

¿ADIÓS A LOS LIBROS?


Marco M., director de Google Books. Fuente: Agencia EFE

No es suficiente tener el "aparatito ese" llamado Kindle2, del cual Tierra literaria ya se ocupó. Ahora Viene Google como respuesta a Amazon: los libros digitales. los dejo con el comentario de la Agencia EFE al respecto. Sin comentarios.

Cuando en 2004 el enorme buscador web, Google, anunció que habría de montar a la red las bibliotecas de cuatro de las más grandes universidades norteamericanas (Michigan, Oxford, Harvard y Cornell) más la de Nueva York, el mundo entero celebró la posibilidad de acceder libre e ilimitadamente a estas inmensas fuentes de información. Entonces se habló de que sería sólo una parte de las bibliotecas, aquella que no estuviera protegida ya por derechos de autor, un detalle al que muy pocos le prestaron atención. Obras de escritores como Álvaro Mutis, Gabriel García Márquez, Héctor Abad Faciolince y su padre Héctor Abad Gómez, Alonso Sánchez, Germán Espinoza –para mencionar algunos colombianos– entre millones de autores del mundo fueron digitalizadas sin permiso, desde la biblioteca de la Universidad de Michigan. A partir de entonces, organizaciones de derechos de autor como Cedro de España o CDR de Colombia han dado a conocer a sus asociados el Acuerdo Google, y en el caso de Cedro han invitado a que se acepte el reconocimiento entre 60 y 300 dólares por obra o parte de ella que haya sido escaneada. ¿Pero acaso Google no sabía que estaba violando los derechos de autor? Lo que sugieren algunos entendidos del tema y representantes de oficinas que velan por la protección de estos derechos consultados, ésta pudo ser una maniobra con efectos calculados. Es decir, que se cometió la falta, a riesgo de conseguir un acuerdo más rápido y efectivo con los dueños de los derechos vulnerados.