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4.1.10

El principito desplegable


El interior del libro.

Libros desplegables hay muchos, y claro, para niños y hasta para jóvenes. ¿por qué no hablar de libros desplegables para adultos? A todos nos gustan, y nos divierten. No digan lo contrario.

El principito, la obra maestra de Antoine de Saint-Exupéry, tiene sus fanáticos y sus grandes detractores. Para algunos es un cuento universal ante el que resulta casi imposible resistirse, es uno de esos relatos que les acompaña a lo largo de toda su existencia, cuyos personajes aparecen una y otra vez al hilo de los avatares de la vida. Para otros, es una cursilada insufrible. Sólo se me ocurre una cosa: ellos se lo pierden. Negarse a amar este relato de un aviador perdido en el desierto que se encuentra con un niño triste que huye de su planeta es como renunciar a tratar de descubrir el sencillo secreto de los cuentos, es como aburrirse con la primera trilogía de La guerra de las Galaxias.

En su última, inacabada y difícil obra, Ciudadela (1948), Saint-Exupéry escribe: "La ocasión perdida, ésa es la que cuenta". En el fondo, El principito es una larga y universal reflexión sobre eso, sobre las ocasiones perdidas de la vida. También sobre la mirada de la infancia ("por favor, dibújame una oveja"), sobre el amor ("gano a causa del color del trigo"), sobre la soledad ("me gustan las puestas de sol cuando estamos tan tristes"), sobre la vida y sobre la fascinación del desierto...

Durante años, El principito se ha quedado recluido en la clásica edición con las acuarelas del autor. Sin embargo, el actual responsable de los derechos de esta obra maestra ha decidido abrir la mano y permitir nuevos productos, demostrando que un libro así es capaz de sobrevivir a todo. Sfar hizo una versión en cómic, que fue un enorme éxito en Francia y que Salamandra editará este año. Sin embargo, no resulta una experiencia fácil sumergirse en el libro con otros dibujos diferentes de los que todos tenemos en la cabeza cuando pensamos en el asteroide B-612, en los baobabs, el zorro, la rosa y el propio niño rubio. También ha permitido que se haga otra versión cinematográfica (existe una musical, poco conocida, aunque bastante pasable, dirigida por Stanley Donen y con Bob Fosse y Gene Wilder en el reparto).

También ha autorizado la edición de una joya, que ha llegado a las librerías este invierno: El principito en pop-up, con los mismos dibujos de siempre (y la traducción impecable de Bonifacio del Carril), pero desplegables. Otra forma de no olvidar el color del trigo.

31.7.09

La desaparición de Saint-Exúpery


El aviador, el escritor.

Para recordar aquel momento, Marsella salpicará mañana su cielo de aviones e inaugurará una exposición titulada Saint-Exupéry. Invitation au voyage (Saint-Exupéry. Invitación al viaje), que será el primero de una serie de homenajes que se prolongarán hasta 2013 para rendir culto al autor del libro más difundido del mundo después de la Biblia y el Corán. Francia recordará así a un hombre cuya desaparición se convirtió en una fantasía tan literaria como las aventuras de "El principito", aquel niño que abandonó su minúsculo planeta en el que deshollinaba volcanes y cuidaba de su rosa y que se encontró en el desierto del Sahara con un misterioso aviador que había caído del cielo. Saint-Exupéry (1900-1944) se desvaneció en un tiempo en el que Europa estaba ocupada por los nazis y en el que los aviadores se cubrían la cara con aparatosas máscaras de cuero, dejando tras de sí un legado literario en el que se encuentran títulos como El Aviador, Tierra de Hombres o Piloto de Guerra.

Aunque las investigaciones no han conseguido esclarecer absolutamente su desaparición, que tiene el regusto fatuo de las fotografías amarillentas de mediados del siglo pasado, actualmente parece razonable asumir que perdió la vida cuando su avión cayó al mar en 1944. Los años han ido rociando el anecdotario de datos. En 1998 un pescador halló entre sus redes una pulsera que perteneció al escritor y seis años más tarde fueron encontrados restos del avión frente a las costas de Marsella. Pero el testimonio mortífero llegó el año pasado, cuando un octogenario alemán reconoció haber derribado el avión de Saint-Exupéry.

"Pueden dejar de buscar. Fui yo quien abatió a Saint-Exupéry", dijo Horst Rippert, de 88 años, cuando fue localizado por dos investigadores franceses expertos en encontrar aviones perdidos durante la guerra. Sin embargo, y a falta de un cadáver que examinar, el cautivador hechizo de su leyenda pervive e inunda todo lo que rodea al universo del autor de una diminuta joya de la literatura universal. Quizá porque "sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos", como le decía el zorro al principito, los ojos de la historia no captan que lo esencial de Saint-Exupéry, sus textos y dibujos, no se perdieron en ningún mar durante ninguna Guerra Mundial. Además, la leyenda impregna de rentabilidad y atractivo al autor y a su principito.
Sus manuscritos se venden más caros en las subastas de arte -por el último se pagó casi medio millón de dólares- y las televisiones desembolsan más dinero para convertir en dibujos animados su célebre libro, como la cadena pública "France 3", que lo colocará en la pequeña pantalla en 2009 ó 2010 en 52 episodios de 26 minutos cada uno.

Los adultos aceptan los hechos probados, pero los pequeños pueden permitirse no hacerlo. Y quizá, en el universo de los niños, para quienes escribió Saint-Exupéry El principito, el literato siga perdido en algún desierto pintando corderos en cajas con agujeros. Puede incluso que exista una explicación para todo, pero, como decía pequeño príncipe: "las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones".

9.7.09

Homenaje a Saint-Exúpery


Antoine Saint-Exúpery y su monoplaza.

Numerosas personalidades como Umberto Eco, Erik Orsenna, Patrick Poivre d’Arvor y Xavier Emmanuelli han participado de los primeros encuentros internacionales de la fundación Antoine de Saint-Exupéry, organizados en París durante la semana pasada. Así se inauguró oficialmente esta institución dotada de 300.000 euros que, además de mantener viva la memoria del escritor francés, intentará resolver algunos problemas de la juventud de Francia y otras partes del mundo.

18.6.09

400.000 dólares por un manuscrito de Saint-Exupery


Saint-Exupery y el principito.

Hoy la casa de subastas Sotheby's informo de la venta del manuscrito del autor de El Principíto en mas de 400.000 dólares. El precio se encontró por sobre el valor estimado de entre 200.000 y 300.000 euros (278.000 a 416.000 dólares), según se informó en París. El manuscrito, de 57 páginas, fue escrito por Saint-Exupéry (1900-1944) a fines de 1935.

Las anotaciones sirvieron al autor como base de un capítulo central de su libro Tierra de hombres, editado en 1939. El manuscrito, que tiene varias anotaciones y tachaduras, es hasta ahora la versión más completa de su experiencia de supervivencia de varios días en el desierto antes de ser rescatado por los beduinos.El texto apareció de forma abreviada por primera vez entre el 30 de enero y el 4 de febrero de 1936 en una serie de seis artículos en la revista "L'Intransigeant". El relato de cada día está fechado. Tierra de hombres es la novela con la que Saint-Exupéry ganó fama internacional en vida, antes de asegurarse un lugar en la historia de la literatura con El principito, de 1943, editado un año antes de su muerte en 1944.