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10.4.11

Vila-Matas no cesa


Vila-Matas.


No cesa de publicar, y escribir. Se editan por estos días en España dos libros de Enrique Vila-Matas: una antología de novelas breves (¿existe eso?), y el segundo, uno de relatos. Aquí la nota de Babelia:

Se publican dos libros de Enrique Vila-Matas, dos antologías de novelas breves y relatos. Se titula el primero En un lugar solitario. Narrativa 1973- 1984 y el segundo Chet Baker piensa en su arte. Relatos selectos. La importancia de estos libros es doble. Por una parte nos permite volver a sus primeras novelas, una década de preparación en toda regla de su futura narrativa de madurez. También se nos da la oportunidad de releer sus relatos (he vuelto a leer 'El hijo del columpio', mezcla genial de folletín y Kafka, y no pude parar de reírme). Pero, además, cada uno de estos libros lleva un texto inédito. Para las novelas breves, el autor escribe uno a manera de prólogo. Es un texto autobiográfico donde se nos consignan aspectos relevantes de la biografía de Vila-Matas, diríamos del joven Vila-Matas, además de algunas consideraciones de naturaleza estrictamente literarias que ayudan a comprender la génesis de su producción narrativa. En el segundo libro hay un relato, 'Chet Baker piensa en su arte', escrito en primera persona y en el cual la voz narradora airea sus dudas metodológicas: es la voz de un crítico que busca en la espesa selva de las teorías literarias su propia idea de la literatura.

17.3.10

Dublinesca


La portada.


Al mejor estilo de Ulises, de Joyce, y de sus Dublineses, aparece el nuevo libro de Vila-Matas, Dublinesca. Así lo recoge Juan Cruz en el diario El país:

Qué rápido pasa el tiempo -piensa-. Miércoles, amor, enfermedad, vejez, clima, aburrimiento, lluvia...". Esas palabras, que están en Dublinesca (Seix Barral), su última novela, son de Enrique Vila-Matas, y aunque esta obra es ficción, y él quiere que sea ficción absoluta, parecen un retrato interior de su propio avatar. Aunque prefiere que no se dramatice la circunstancia, por este barcelonés de 61 años transcurrió una enfermedad seria, y de algún modo ese malestar añadió al miércoles, al amor, a la vida, en definitiva, los sentimientos que aparecen cuando a la vuelta de la esquina se ve el bulto oscuro de un porvenir incierto.

Él salió bien del acontecimiento, y antes y después estuvo escribiendo esta novela, que es sobre un viaje, y no sólo metafórico. El protagonista, Samuel Riba, es un editor que decide jubilarse -a la misma edad que el novelista-; desde esa distancia que le da la decisión de decir adiós a todo eso, junta a unos amigos y se va a Dublín, a celebrar el entierro de la era Gutenberg, en torno a las casualidades que concita el extraordinario Ulises de James Joyce, una novela fundamental en el siglo XX, emparentada además con el nacimiento del padre del editor de ficción (que nació, como el padre de Vila-Matas, al tiempo que llegaba a París el primer ejemplar de la madre de todas las novelas modernas). Lo cierto es que aquí Vila-Matas muestra de nuevo, y con un vigor que se parece al de los sueños, lo que en la propia novela se llama "fanatismo desmesurado por la literatura".

Hablamos con él en la Librería Central, en Barcelona, recluidos en la parte más recóndita del café. Enrique Vila-Matas vive ahora, después de aquel contratiempo que ya es tan sólo memoria, mucho más adentro, como si se hubiera cambiado de habitación y hubiera pasado del cuarto de Bartleby al territorio del que Dublín, como en el libro, es una metáfora de silencio, misterio y (buena) literatura.

22.7.09

El fichaje de Vila-Matas


Enrique Vila-Matas, en retrospectiva.

Después de 16 libros y 25 años en Anagrama, Enrique Vila-Matas, publicará su próxima novela en Seix Barral. La ruptura se había mantenido larvada durante los últimos años y al final uno de los escritores insignia de la editorial de Jorge Herralde ha optado por cambiar de aires, como antes hicieron, entre otros, Javier Marías (Alfaguara) o Ignacio Martínez de Pisón (Seix Barral). A la inversa, Álvaro Pombo, que había sido captado por Planeta mediante el premio, regresa a la editorial que le dio fama.

El mercado de pases en el mundo es tan movido como el futbolístico. Recientemente, Random House Mondadori fichó a Javier Cercas para su libro sobre el 23 de febrero, cuando el escritor estaba publicando en Tusquets (Soldados de Salamina, La velocidad de la luz).

El nuevo sello barcelonés de Vila-Matas, dependiente de Planeta, ha fichado en los últimos tiempos a autores como Antonio Muñoz Molina, José María Merino o Clara Usón (todos ellos de Alfaguara). Alfaguara, a su vez, captó a Agustín Fernández Mallo, autor de la pequeña editorial Candaya o Manuel Vilas, de DVD. RBA fichó a Jordi Soler de Alfaguara y ahora este autor ha pasado al catálogo de Random House.

La explicación a tanta movilidad se encuentra en la acción de las agencias literarias que ponen en valor a los escritores representados y el deseo de estos en ser justamente valorados por sus editores, sin paternalismos.

El nuevo libro de Enrique Vila-Matas se titula Dublinesca, nombre tomado de un poema de Philip Larkin. Se refiere al entierro de una prostituta irlandesa: "Por callejuelas de estuco/ donde la luz es de peltre/ y en la tiendas la bruma obliga/ a encender las luces sobre/ rosarios y guías hípicas/ está pasando un funeral". El funeral es el de "Kitty, o Katy, como/ si el nombre hubiese albergado/ todo amor, todo hermosura", pero también podría ser el funeral de la literatura, una literatura que vivió momentos de esplendor a mediados del siglo XX gracias a varios escritores nacidos en Dublín.

Seix Barral publicará Dublinesca en marzo y tiene previsto ir asumiendo todos los libros de Vila-Matas a medida que vayan caducando sus derechos en Anagrama, a fin de que la obra del autor barcelonés no quede dispersa. Uno de los compromisos de la editorial es poner todo su empeño y sus medios para difundir al máximo la obra del autor de Bartleby y compañía y conseguir encontrarle nuevos lectores.

27.3.09

NEW YORK, NEW YORK


Fuente: Aún no lo sé...

Ya se encuentra disponible el calendario del PEN World Voices Festival of International Literatura que se celebrará en New York. Dentro de los invitados: Vila-Matas, Alvaro Enrigue, Daniel Sada, Jorge Herralde y Salman Rushdie.

New York, New York...

24.2.09

MI MAL DE MONTANO


Fuente: Tierraliteraria

Sufro el mal de montano. Para semejante congoja no existen bebedizos, ni pócimas, ni curanderos, ni nada. Créanme, lo he intentado todo por dejar atrás este espantoso padecimiento, este malestar que va desgastando, lánguidamente, las comisuras de mi cuerpo. Una vez el brujo Calima me enyerbó hasta más no poder de pulsatilla y genciana, que tomara dos cucharadas del brebaje aquel y luego hiciera gargarismos por dos minutos. Lo único que conseguí fue un aliento a puerro recién machacado. El vecino Antonio, médico alternativo vaya uno a saber de qué universidad, me dijo que para sanar las heridas que van dejando las palabras en mis ojos miopes lo más recomendado era el jugo de uchuva con dos gotitas de limonaria, que me aguantara la comezón, síntoma, según él, de una asombrosa mejoría. (Acá entre nos, dijo que igualmente servía contra la escarlatina). Después de aplicarme ese zumo ardiente por siete días, parecía como si hubiese llorado meses enteros, y agarré una conjuntivitis aguda nivel 3, según explicó el oftalmólogo. Para las novelas de largo aliento, de esas donde uno concluye: es muy bueno este condenado escritor, ojalá la hubiera escrito yo, alguien me dijo, una ex-novia con ánimo de venganza, (no sé porqué las mujeres no nos creen cuando decimos que nosotros los hombres somos simplemente víctimas de algunas zorrillas, que casi nos hacen pecar a las malas) que lo mejor de lo mejor era volver a los lentes culodebotella para perderse en ese inframundo literario, y de esta manera ver hasta el mínimo detalle del libro para que mi cerebro capturara toda su naturaleza, y que de paso me hacían ver más interesante. Malditas ex-novias que ni son ex-novias ni novias ni amigas ni amantes ni nada que se le parezca. Con esos lentes burla viene y burla va, recordándome con inclemencia aquellos años cuando era impúber y mi amada madre me hacía colocar semejantes lupas en el rostro, haciendo que los demás niños se rieran de mí un rato largo. Recurrí luego al psicoanálisis, y al leer el superego, es decir, el superyó, terminó siendo aquello que el yo y el ello no alcanzaron. Después de tal asociación en todo mi líbido, concluí que Freud estaba completamente loco.

En definitiva, como ven, no hay cura para el mal de montano, por lo menos no para mi caso, que ha sido catalogado por expertos en la materia como el otorrinolaringólogo y el montanólogo de muy severo. Quiera Dios que algún día tantas llagas y pústulas en el alma desaparezcan de una vez y para siempre, y quiera Dios por su infinita misericordia que este loco corazón logre refrenar aunque sea un poco el leerse hasta la letra menuda del contrato de arrendamiento.