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18.2.10

El mapa de Jack Kerouac


El librodiagrama de Posavec.


La generación Beat marcó una ruptura en la literatura norteamericana, y Jack Keroauc, a la cabeza del movimiento, mostró ese lado de la moneda del beatnik: una escritura rápida, lacónica, cinematográfica. Stephanie Posavec se introduce en el mundo del escritor estadounidense para dejarse arrastrar en la brillante novela En el camino. Un extraño homenaje al escritor, pero maravilloso al mismo tiempo: un mapa, un diagrama de la novela. Dicen en la Revista Ñ:

Este es un texto que comienza por la imagen. Las ilustraciones que acompañan este artículo son páginas del proyecto On the map (en el mapa). Un trabajo de la británica Stephanie Posavec, que convierte la novela En el camino de Jack Kerouac en lo que la artista llama un organismo literario.Su resultado es fiel a la nueva representación gráfica, que hace uso de la iteración, y donde los elementos se ramifican siguiendo una lógica matemática. Piezas que florecen siguiendo registros estadísticos.

En el organismo principal, la novela está representada con una rama por capítulo, que se ramifica en párrafos, que a su vez se bifurcan en tantas líneas como frases, y que muestran en su punta una flor tan extensa como la longitud de la frase. Cada una de ellas tiene un color diferente según la temática: actividades ilegales y encuentros con la policía; fiestas, alcohol y drogas; trabajo y supervivencia... El resultado muestra de un vistazo el ritmo y la temática. Y nos da pistas de por qué la pieza se llama En el mapa.No hay que confundir los diagramas con los mapas.

En 1933 el diseñador Harry Beck creó el actual mapa del metro de Londres, que supuso un importante avance en la representación gráfica. Las representaciones hasta entonces eran fieles a la distancia real. Beck decidió que lo importante no era la distancia sino la secuencia, y propuso un plano, no topográfico, sino topológico. El plano fue un éxito y ha sido aplicado a subterráneos de todo el mundo. La clave de su éxito es la clave de todo mapa. El ingrediente esencial de los mapas es la señal usted está aquí, y esa cuestión no tiene sentido en el espacio que el metro recorre entre estaciones.

La novela En el camino fue simultáneamente la Biblia y el manifiesto de la norteamericana generación beat. El nombre beat evocaba la idea del derrotado (beaten down)y la del ritmo. El norte de la generación beat y el alma de la novela de Kerouac fueron la individualidad y el inconformismo, que en general se practicaban cogiendo el coche y marchándose bien lejos. Mientras escribo estas líneas, una marca de coches se anuncia en televisión recitando un fragmento de la novela desde el interior de un utilitario en marcha, lo que muestra que su espíritu sigue vivo. La generación beat es la primera en la que los coches son un producto de consumo: antes de la producción en cadena, un avión y un coche tenían precios muy similares. Los beat derrotados eran la oposición a los vencedores de la Victoria mundial, y su crisis de identidad se enfrentaba a unas normas establecidas pero poco concretas. Los norteamericanos definieron su perfil como el opuesto al comunismo. El comunismo estaba definido en las obras de Marx y Engels, pero el perfil americano nunca fue enunciado. Más acá del horizonte de prosperidad del sueño americano, todo era justificable como lo contrario de lo que hacía el rival.

La novela de Kerouac es el intento de descubrir el sentido por las bravas. Cuando no hay mapas, la solución se busca ejerciendo de polizón. El personaje principal de En el camino, por encima del narrador, es el travieso Dean Moriarty. Su identidad real, Neal Cassady, estuvo en el ojo del huracán en dos saltos generacionales. Fue el explorador de los Beats, y fue también el conductor del autobús de Ken Kesey (autor de Alguien voló sobre el nido del cuco) que inmortalizó Tom Wolfe en su monumental Ponche de ácido lisérgico. Estuvo en la generación que se rebeló ante el progreso utópico, y estuvo en la generación que, mediante química lisérgica, se rebeló contra la propia realidad. Los mitos de Cassady y de En el camino se mantienen porque aplicar hoy sus preceptos no es fácil. Los coches de entonces son los vuelos baratos de hoy, en los que entrar de polizón es impensable. La iluminación está copada por gurús de anuncio por palabras. La rebeldía está estandarizada en los anuncios de refrescos.

De este modo, el diagrama de Posavec es en realidad un mapa, que podemos aplicar sobre nosotros mismos. Reflejando sobre el papel el porcentaje de horas que pasamos en el coche, o tomando café, o en reuniones que no cuajan en ninguna decisión concreta.

El diagrama de nuestras vidas será, como el de En el camino, el diagrama de la insatisfacción. Y cubrirá la función esencial de los mapas. Usted está aquí.

22.10.09

40 años sin Kerouac


Jack, no el destripador.

Tal día como hoy, hace 40 años, nos dejaba Jack Kerouac, uno de los máximos exponentes de la «generación beat» y escritor de culto gracias especialmente a su novela «En el camino», que se convertiría en la referencia de numerosos jóvenes y no tan jóvenes que soñaban con esos aires de experimentación y libertad que ruzumaba la obra.
Jack Kerouac nació en Lowell (Massachusetts) el 12 de marzo de 1922 en el seno de una familia canadiense de lengua francófona y no aprendió a hablar inglés hasta los seis años.
A la literatura llegó pronto. Con diecisiete años ya estaba escribiendo sus primeros textos, influenciado por autores como Hemingway, Thomas Wolfe o Jack London. Antes había tenido tiempo de descollar en el fútbol americano, pero una lesión en la pierna le impidió desarrollarse en este campo profesionalmente. Un sueño frustrado que le llevó a enrolarse en la marina mercante, donde esperaba vivir grandes aventuras. Cada vez que atracaba su barco, Kerouac cogía lápiz y papel y se dejaba llevar por su pasión literaria.
Posteriormente se trasladaría a Nueva York, ciudad en la trabaría amistad con Allen Ginsberg, William S. Burroughs y Neal Cassady, los otros grandes referentes de lo que no tardaría en conocerse como «generación beat». Un termino éste que nació de una conversación entre el propio Kerouac y John Clellon Holmes y que quedó inmortalizado gracias a un artículo publicado por este último en el «New York Times Magazine». El rechazo a los valores clásicos de la sociedad estadounidense, la influencia de la filosofía oriental la libertad en materia sexual y el uso de sustancias alucinógenas constituían algunas de las señas de identidad del movimiento.

6.8.09

La disputa de Jack Kerouac


Jack el destripador.

En 1973 al morir Gabrielle Kerouac, la madre de Jack Kerouac, ésta había dejado todo los bienes de su hijo a la tercera esposa del escritor, Stella Stampas Kerouac. Desde entonces, la familia Sampas ha ejercido control absoluto sobre los manuscritos y objetos personales del autor de En el camino, que murió de cirrosis del hígado en 1969, a los 47 años.

Jan, la hija de la segunda mujer de Jack Kerouac, disputó la validez del testamento en 1994 después de ver una copia e intuir que la firma de su abuela beneficiando a la última mujer de su padre, era falsa. Jan murió dos años más tarde pero el sobrino del escritor, Paul Blake, siguió con el litigio. Ahora, en una resolucion del viernes 24 de julio, el juez de Florida George W. Greer determinó que sí, que efectivamente la firma fue falsificada. Escribió Greer: "Claramente Gabrielle Kerouac no estaba en condiciones físicas para firmar el documento con fecha 13 de febrero, 1973 y -más importante aun- la firma que aparece en el testamento no es de ella".

Se estima que el patrimonio de Kerouac estaría valorado en unos 20 millones de dólares. Consiste en manuscritos no publicados, diarios íntimos, miles de cartas y la casa de San Petesburgo, Florida, donde vivió Kerouac los últimos años de su vida. La determinación del juez seguramente será del agrado de muchos devotos de Kerouac que se sintieron ofendidos por ciertas ventas del legado del escritor que hizo la familia Stampas, entre ellas el sobretodo del autor que compró el actor Johnny Depp por 50.000 dólares, o el manuscrito original de En el camino, vendido por 2,43 millones de dólares al dueño de un club del fútbol americano, Los Indianapolis Colts. Poco antes de su muerte, Kerouac había escrito una carta a su sobrino en la cual le decía que no deseaba que su herencia quedara en las manos de su esposa y "sus centenares de parientes griegos".

Gerald Nicosia, un biógrafo de Kerouac que tenía buenas relaciones con la hija del escritor. dijo que el deseo de ella era que todo el material de su padre terminara en el archivo de una biblioteca. Pero la familia Sampas, a pesar de recibir ofertas millonarias por el archivo completo, decidió venderlo pedazo por pedazo.