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22.10.10

Pronto, la FIL Santiago


Jodorowski.


A pocos días de comenzar la Feria del Libro de Santiago, se conocen los invitados de honor: Jorge Edwards y Alejandro Jodorowski, que también pasó por estas tierras. Así lo anuncia la página Feriade:

El acervo cultural de nuestro país se hará presente a través del arte, la música, danza, literatura y escritores de las 15 regiones.

La Feria del Libro como plataforma de negocios y debate en torno a los temas editoriales y de lectura, desarrollará las 15ª Jornadas Profesionales con los representantes nacionales y extranjeros de casas editoras, distribuidoras y librerías. Asimismo profesores y bibliotecarios se darán cita en las 12ª Jornadas de Educación y la XV Conferencia Internacional de Bibliotecología, respectivamente.

Más de cien empresas expositoras mostrarán lo mejor de la oferta editorial de Chile y el extranjero, con novedades en todas las materias. Cientos de actividades como presentaciones de libros, debates, mesas redondas, música en vivo, exposiciones, y muchas más, darán el marco cultural a la mayor muestra literaria de nuestro país.

Quedan todos invitados a este, el evento cultural más importante de nuestro país, que este año cumple 30 años con lo mejor de la literatura.

28.2.10

¿Qué pasará con el Congreso Internacional de la Lengua?


Logo del evento.


Después del devastador terremoto en Chile, ¿estarán para continuar con la programación en cuanto al Congreso Internacional de la Lengua en Valparaíso se refiere? Si cancelaron Viña del Mar, todo es posible. A dos días del comienzo del Congreso, nadie se ha pronunciado al respecto. Quizá la respuesta es obvia, digo. El dilema de la exclusión de Vargas Llosa y Jorge Edwards en el evento, pasó a un décimo plano. Ya no importa. Sin embargo, Paz Soldán, antes de ocurrir el terrible sismo, nos recuerda aquel, ahora, pequeño incidente:

La Tercera informó esta semana que los organizadores del acto inaugural del Congreso de la Lengua, a celebrarse en Valparaiso el 2 de marzo, habían decidido prescindir de la presencia de los escritores Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards. Sonaba raro que un Congreso de la Lengua contara en su inauguración con autoridades oficiales pero no con los que se supone que representan la escritura viva y están entre los que más han hecho por dotar a la lengua española de una dinámica proyección hacia el futuro. Poco después llegaron las aclaraciones y rectificaciones de La Moneda, y todo volvió a la normalidad: Vargas Llosa y Edwards no serían excluidos.

Se le puede dar el beneficio de la duda a La Moneda y decir que todo no fue
más que el error de un "funcionario medio". Sin embargo, es difícil no quedarse con la sospecha de una burda represalia debida al apoyo de los escritores a Piñera en las pasadas elecciones. Y quizás en el fondo no importe tanto si el autor del desatino era una alta autoridad o apenas un "funcionario medio". Lo que este episodio revela, una vez más, es la perversa relación que existe entre el poder y la letra en América Latina.

Ahora que estamos en época de bicentenarios, es bueno recordar que es nuestras repúblicas nacientes en el siglo XIX el hombre de letras que intervenía en la esfera pública era más la regla que la excepción. El poder simbólico de la escritura hizo que nuestros letrados se contaran entre los principales regidores de las naciones: de sus plumas salieron las Constituciones, las leyes, las reglas para hablar y escribir. Andrés Bello y Sarmiento, nuestros grandes codificadores, sellaron esa alianza entre poder y letra que no haría más que consolidarse con el paso de los siglos. Es cierto que hubo flujos y reflujos, momentos en que la escritura quiso alejarse del poder: pienso, por ejemplo, en los modernistas de fines del XIX (pero incluso ellos tuvieron a Martí). Sin ir más lejos, las nuevas generaciones -digamos, desde la década del noventa hasta nuestros días- han sido explícitas en su deseo de adoptar un nuevo modelo de escritor, más recluido, menos dispuesto a opinar, a intervenir en el debate político. Pero la tradición pesa, y el escritor latinoamericano está más cerca del intelectual público francés que del esquivo autor norteamericano (admiramos el silencio de Salinger, pero en el fondo aspiramos a Camus).

En un continente en el que la vida intelectual nunca ha alcanzado una autonomía que le permita alejarse del poder, es lógico que de vez en cuando el poder resienta estas intervenciones y quiera poner las cosas en su lugar. Nuestros políticos cortejan a los intelectuales y están acostumbrados a su adherencia cortesana, y por ello no saben muy bien qué hacer con las críticas y los rechazos, los gestos de independencia. Ya sabemos a qué extremos se ha llegado en tiempos dictatoriales: la cárcel, la tortura, las muerte.

Resulta tentador rasgarse las vestiduras ante lo ocurrido con Vargas Llosa y Edwards, pero quizás habría que verlo desde otra perspectiva. Que un escritor sea excluido por un gobierno significa que lo que dice todavía importa: su peso simbólico es más fuerte que su peso real. Lo que sorprende es la forma atolondrada de la exclusión, no la exclusión en sí, que es, digamos, el precio a pagar por esa tirante relación entre el poder y la letra en nuestro continente.

30.6.09

Jorge Edwards y José Emilio Pacheco: ganadores


José Emilio Pacheco.

Pacheco, quien cumplirá 70 años el próximo martes, es "uno de los creadores más importantes de la lengua española, pilar de las letras mexicanas y referencia obligada de varias generaciones", tal como señaló el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Su labor como hombre de letras comprende la narración, poesía, ensayo, periodismo cultural, además de ser guionista, traductor y profesor.

A la ceremonia de entrega de la medalla asistieron como invitados los escritores mexicanos Margo Glantz, Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis, y la española Francisca Noguerol. Pacheco había sido distinguido este año con el Reina Sofía de Poesía. En tanto, el chileno Jorge Edwards, ganador del Planeta-Casa de América 2008, resultó hoy elegido como Premio Internacional Fundación Cristóbal Gabarrón de las Letras correspondiente a este año.

El jurado, reunido hoy en la ciudad española de Valladolid, destacó el "excepcional compromiso literario y humano" de Edwards, de profundas convicciones democráticas acreditadas en su condición de diplomático y escritor. Jorge Edwards, que hoy cumple 78 años, "ocupa sin lugar a dudas un sitio preeminente" en las letras hispánicas de nuestros días desde la publicación de sus primeras novelas, "El peso de la noche" (1965) y especialmente de "Persona non grata" (1973), que redactó a partir de su expulsión de Cuba como diplomático de Chile en 1971. El galardón, consistente en una estatua de oro, se le entregará junto al resto de los premiados en las diferentes modalidades el próximo 9 de octubre durante una ceremonia que se celebrará en el Gran Teatro Calderón de la Barca de Valladolid.