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27.4.10

Martes y Miércoles de charlas

Esta semana está agitada en el ambiente literario. Les dejo aquí varios eventos, presentaciones, lanzamientos, charlas y demás. A programarse:

MARTES 27 DE ABRIL





El Taller de Cuento “Ciudad de Bogotá” con el ánimo de proyectar a nuevos narradores colombianos, ha abierto el espacio de lectura BOGOTÁ CUENTA en donde mensualmente se presentará la obra de escritores noveles.

La primera versión de “BOGOTÁ CUENTA – Nuevos Narradores Colombianos” se llevará a cabo en el contexto de la celebración del Día y la Semana del Idioma en la Feria del Libro Universitario organizada por la Universidad del Rosario.


Los escritores invitados son:


Favio Giacometto, Andrea Figueroa, Nicolás Donoso, María Antonia León, Raúl Torres, Gloria Morales Osorio, Andrés Gáfaro, Mónica Méndez, Oscar Nossa, Paola Duarte, Luis Izquierdo

El programa contempla la lectura de textos, un intermedio de Danza Contemporánea y un Intermedio de Flamenco.

Fecha: Martes 27 de abril
Lugar: Auditorio Mutis, Universidad del Rosario - Calle 14, No. 6-25 Bogotá
Hora: 4:30 p.m.


ENCUENTRO DE ESCRITURAS CREATIVAS
HISTORIA Y RELATO


Roberto Burgos Cantor.


En esta sesión se tratará el tema de las relaciones peligrosas entre el argumento y la trama; que son para el escritor algo así como el mapa y la brújula para el marinero, en términos de Javier Marías.

La pregunta que intentarán responder los invitados será: ¿En qué momento el texto que se está escribiendo adquiere vida? Es decir, en qué momento el escritor, gracias a su relación creativa con el lenguaje literario, trasciende las palabras y logra asomarse a mundos misteriosos.

Los Encuentros Distritales de Escrituras Creativas son un programa de la Gerencia de Literatura de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, en asocio con la Red Nacional de Talleres de Escrituras Creativas (RENATA, Ministerio de Cultura) y el Centro Cultural Gabriel García Márquez del Fondo de Cultura Económica.

El moderador de la mesa será Nahum Montt, director del Taller de Novela Ciudad de Bogotá de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y RENATA. Contará con la participación de:

♦Juan Diego Mejía, matemático de la Universidad Nacional y autor de novelas que cuentan la vida de Medellín de finales del siglo XX. Ha publicado obras como El cine era mejor que la vida, Camila Todoslosfuegos y El dedo índice de Mao. Su más reciente libro es Era lunes cuando cayó del cielo.

♦Roberto Burgos Cantor, escritor cartagenero, autor de los libros de cuentos Lo Amador, De gozos y desvelos, Quiero es cantar, Juego de niños y Una siempre es la misma; del libro de testimonio Señas particulares; y de las novelas El patio de los vientos perdidos, El vuelo de la paloma, Pavana de ángel y La ceiba de la memoria, esta última ganadora del Premio de Narrativa de Casa de las Américas y finalista del Premio Rómulo Gallegos.

¿Dónde y cuándo?
Centro Cultural Gabriel García Márquez del Fondo de Cultura Económica (Cl 11 con cr 6)
Los últimos martes de cada mes-
Hora: 6:00 p.m.
Entrada gratis


MIÉRCOLES 28 DE ABRIL


RECITAL HOMENAJE A FERNANDO DENIS



Denis.


Este es un pequeño y muy grato homenaje al maestro Fernando Denis creado por sus amigos como un reconociento a su labor literaria, como genio creador de un arte maravilloso, espléndido, y que gracias a Editorial Norma su obra es una de las más significativas de Colombia y América Latina.
La presentación del evento estará a cargo del pintor Dario Ortiz, considerado el mejor pintor vivo de Colombia después de Botero.
Y leerá poemas las actriz Luz Estela Luengas.

COPA DE VINO

Fecha:
miércoles, 28 de abril de 2010
Hora:
18:30 - 21:00
Lugar:
CASA BIZARRA, CAFE-RESTAURANTE
Calle:
KRA 5ta Nro. 70A-07 Zona G



LOS ESCRITORES Y SUS OBRAS



Santiago Gamboa.


Con la presencia de

SANTIAGO GAMBOA

Éste escritor colombiano, autor de "Necrópolis", consideró que ésta es su novela más ambiciosa por el intento de reconstruir, a través de la voz de varios personajes, el mundo contemporáneo en el que vivimos.

ANTONIO GARCÍA

Su casa es mi casa, la primera novela de Antonio Garcái, reúne la intriga y el humor en una ocurrente trama que atrapa desde la primera página. De una manera ágil y alucinante, que hace pensar al lector en las historias de detectives y los cómics, este joven escritor nos lleva por una Bogotá que pareciera de papel, pero que es tan real y violenta como la que se vive a diario.

Lugar: Librería Lerner - Sede Calle 92
Calle 92 nro 15-23 Tercer nivel
Día: Miércoles, 28 de Abril de 2010
Hora: 7:00 p.m.
Teléfonos: 617 0476 - 236 0580

La librería... un espacio para descubrir
Entrada Libre

20.1.10

Más sobre Necrópolis


Gamboa efusivo...

Ya comenté días atrás la opinión que le merece Camilo Jiménez en El malpensante, acerca de la novela de Santiago Gamboa, Necrópolis; también posteé hace poco tiempo los sopores que le dejó a Nicolás Morales, de Arcadia, sobre los premios "fabricados" para ciertos autores, según el propio Morales. Pero vaya, en Argentina elogian la obra del colombiano. Nadie es profeta en su tierra. Yo vuelvo y digo de la novela: empieza con pequeños bostezos y termina con uno largo, interminable, insufrible. Dice la nota en el ADN:

Un escritor colombiano recientemente recuperado de una grave afección pulmonar, por la que debió interrumpir la escritura, recibe una inesperada invitación para participar en un congreso de biografía en Jerusalén. Hacia allá parte, y llega a una ciudad sitiada y semidestruida por la guerra; en ese escenario, con las bombas cayendo por fuera del lujoso hotel King David, se desarrolla el congreso, en el que el colombiano es el único escritor de ficción presente (quien, por otra parte, jamás escribió una biografía). La convocatoria reúne a personalidades estrafalarias que leerán o improvisarán sobre sus vidas o vidas ajenas, porque de eso trata en la novela de Santiago Gamboa, ganadora del Premio de Novela La Otra Orilla 2009: de narrar historias de vida. Ésta es una de las primeras observaciones: en Necrópolis -que significa "ciudad de los muertos"- los personajes cuentan vidas, conscientes de que la muerte los acecha. En esta idea -ha afirmado Gamboa- se reconoce con claridad la influencia del Decamerón .

Algunos de los personajes convocados son el húngaro Kosztolányi, un anticuario; Edgar Miret Supervielle, un francés bibliófilo; Sabina Vedovelli, actriz porno internacional -que hace porno de izquierda-; el colombiano Moisés Kaplan y el ex pastor evangélico José Maturana, también ex convicto y ex drogadicto. Tras leer su larga historia, la de su recuperación y conversión en el Ministerio de la Misericordia de la mano del reverendo Walter de la Salle, Maturana aparece muerto en su habitación. Suponen que se ha suicidado. El protagonista, por una serie de indicios bastante obvios, cree que en realidad fue asesinado. Se abre así una trama policial, aunque lo que promete ser un thriller se desarticula con la sucesión de las historias que narran cada uno de los participantes del congreso, cada una de las cuales podría funcionar perfectamente como texto independiente. Aunque Necrópolis se organiza a partir de un motivo trillado (un congreso), con circunstancias e historias que reconocen múltiples y conocidos antecedentes literarios, y parece estructurar su trama según las reglas del policial, todo esto es apenas un velamiento, un pretexto, ya que la novela en realidad es una obra polifónica que tiene distintos sustratos intertextuales. En ella se dan cita, a través de esas diferentes voces narradoras, diversas clases de relatos descentrados.

Hay relecturas de El conde de Montecristo y de Las mil y una noches , pero también está lo mejor del actual imaginario latinoamericano, por ejemplo, en la historia de Maturana, poblada de sujetos denigrados, drogados, delincuentes, cuya posibilidad de salvación viene de la mano del reverendo. El bibliófilo Supervielle expone un relato magnífico sobre la vida de dos grandes ajedrecistas europeos del siglo XX, que constituye en verdad una nouvelle casi perfecta. Todas las historias que se narran participan de temas comunes: la amistad, la lealtad o la traición, la muerte, la lucha, el sexo y el amor, la guerra en todas sus manifestaciones: guerrilla, mafia, paramilitares, torturas, campos de concentración, narcos. Con mucho humor, Gamboa retrata una infinidad de personajes particulares ("seres perdidos en busca de alivio"); entre ellos, escritores ansiosos de reconocimiento o editores, por medio de los cuales el lector puede conocer, divertido, políticas de la industria editorial (los "exigentes comités de selección", la "búsqueda del escritor versátil"). Historias de redenciones y de sujetos extraterritoriales, Necrópolis es un gran bazar de humanidades que confirma, entre otras cosas, que "es poco lo que uno puede saber sobre una vida, incluso después de una buena narración", que a veces se puede recuperar la creencia en la posibilidad del bien y la paz, y, también, que su autor es uno de los escritores latinoamericanos más interesantes de la actualidad.

7.1.10

Necrópolis, según Camilo Jiménez


Portada del libro.

En la reciente edición de El malpensante, que ya va por la Número 103, Camilo Jiménez hace un recuento de la Necrópolis de Santiago Gamboa, el último Premio La otra orilla. No le va muy bien a la novela. Debo decir que, al leer la obra, di unos cuantos bostezos hasta terminar en uno largo, inacabable, tanto así que no fui capaz de terminarla. Dice Camilo:

El suceso que pone en movimiento las peripecias de esta narración es inquietante, y por eso mismo poderoso: un escritor colombiano residente en Roma recibe una inesperada invitación a un congreso de biógrafos que tendrá lugar en Jerusalén. Inquietante porque este personaje no ha escrito nada que lo ligue con el tema del congreso, por la oscura organización que lo cita y las condiciones generosas que le plantea, porque el tipo lleva más de dos años retirado del mundo, recuperándose de una enfermedad terrible. Estamos pues ante una trama que puede dirigir las acciones hacia muchos frentes: pinta bien.

Más adelante la novela intercala la narración de este escritor en el Congreso Internacional de Biógrafos y de la Memoria con las ponencias de algunos asistentes, que por decir lo menos son estrafalarios: José Maturana, una especie de santón tropical, miembro retirado de una iglesia gringa típica; una pornstar con rastros de intelectual de izquierda, Sabina Vedovelli; el bibliófilo francés Edgar Miret Supervielle; Moisés Kaplan, un industrial colombiano que funda un ejército de mercenarios y que cuenta en el congreso la historia de venganza de un pequeño empresario de los Llanos Orientales. Encima, Jerusalén está sitiada por una guerra, y detrás de los jardines del elegante hotel King David se escuchan cada tanto los obuses y las ráfagas de fusil. Así puesto sigue pintando bien.

Pero desde muy temprano llegan los desengaños. Quizá el primero sean las reiteraciones inoficiosas, tinta y tiempo desperdiciados en eventos o pensamientos que se repasan dos veces y hasta tres. En las primeras páginas el escritor ha acusado recibo de la invitación, ha recibido la confirmación, ha barajado los temas que podría tratar, y aun así insiste: “sentí, a esa hora nocturna, que por nada del mundo me perdería el congreso, que asistiría desde el primer día hasta el último”. Bien, no nos desanimamos, por la prosa que expone ese narrador podemos advertir que es algo ampuloso, y de pronto le gustará repetir algunas cuestiones. Pero las repeticiones se alternan con obviedades, y encima en tono artificioso, con lo cual el lector empieza a indignarse: “podría continuar elucubrando en aquello que subyace detrás de los libros, baúl al que van a parar los temores de tantos solitarios que, como yo, en esta noche necesitan comprender algo para decirlo a otros que no lo necesitan ni lo han pedido, o más bien para decírselo a sí mismos y poder continuar, con el cerebro hirviente de imágenes y presagios”. Ay, dime algo que no sepa, querido escritor. Pero no, él sigue engolosinado en obviedades: “yo pienso que los objetos, como las personas y las civilizaciones, tienen un destino, o múltiples destinos, ya que son perennes”, dice un asistente al congreso más adelante. Y otro de los invitados: “la vida es una vaina bien arrecha y contradictoria, coño, y a veces hasta suicida, vale, será por eso que nadie sale vivo de ella”. Esta última frase no es chistosa ni original. Y no es chistosa precisamente porque no es original, al contrario. Con esos traspiés voy pasando de la indignación a la rabia.

Que se instala del todo con personajes poco coherentes, crudos y escasamente verosímiles, un pecado que no puede cometer un autor con recorrido como Santiago Gamboa, un descuido imperdonable en una novela premiada con tan suntuoso galardón como el que recibió Necrópolis, el Premio de Novela La Otra Orilla, que justo este año subió el monto de 30 mil a 100 mil dólares. Tengo para mí que Gamboa ha creado personajes sólidos, que no se van a borrar nunca de la historia literaria de Colombia, como el sargento Aristófanes Moya de Perder es cuestión de método o el pisaverde Nelson Chouchén Otálora, profesor peruano cuyo perfil ocupa un capítulo de esa entretenida y bien tejida novela que es Los impostores (el epílogo innecesario no le quita brillo a la buena aventura allí narrada). ¿Cómo se explica uno, entonces, que se deje venir con estos personajes gaseosos, que no convencen, que no se diferencian con claridad algunos de otros? ¿Y que encima se los premien? Porque el lector nunca acaba de perfilar a José Maturana, no se cree que una actriz porno haga declaraciones de izquierda y reivindicaciones de género que ni elucubradas por un sociólogo de la Sorbona, que un industrial colombiano con tendencias de extrema derecha de pronto termine como delicado escritor de biografías. Como el eslogan del canal de televisión, eso pasa en las películas y pasa en la vida; también puede pasar en una novela, por supuesto, pero nos lo deben presentar de manera creíble. Y este narrador no lo hace.

Y los lugares comunes y los diálogos impostados... ay, terminan de hacerlo a uno enfurecer. Ni intentándolo durante días se pueden juntar tantos de ambos en un espacio tan breve como en esta conversación que sostiene el narrador principal con otro asistente al congreso: “Me preguntó si conocía su ciudad, Budapest, a lo que respondí que sí y, más que eso, le dije, la considero una de las más bellas del mundo. En un anticuario del gueto judío, cerca de la sinagoga, compré una pequeña avioneta de metal que siempre tengo en mi escritorio, al lado de mis libros de poesía. El hombre celebró con un golpecito en la barriga, qué bueno, poetas y aviadores, claro, Saint-Exupéry y todo ello, muy bueno, y luego dijo, usted acaba de nombrar un anticuario y con ello toca una de mis cuerdas sensibles...”. Esos clichés y esos diálogos directos poco naturales están desperdigados por toda la novela: la periodista islandesa Marta Joons­dottir se hace amiga del narrador, y cuando le está contando su historia le suelta este collar de perlas: “Había bebido varias copas y bailado en una vieja discoteca llamada Nasa, en el centro de Reikiavik donde tocaban bandas underground como los Sugarcubes de Björk, Juliette y los Licks, Ghostigital, un rock bastante macabro, y ahí estaba yo con mis quince años y las ganas de sorberme el mundo de un trago o de meterlo en mi cerebro de una esnifada...”. Esta periodista liberada y liberal, que no tiene inconveniente en hacerle una paja al narrador sin poner en ello su corazón ni ningún otro órgano que no sea su mano, de pronto le cuenta que conoció a un médico y “nos pegamos una fornicada bárbara”. Por su parte, la actriz porno Sabina Vedovelli cuenta uno de sus primeros polvos con un profesor de teatro, con quien “luego pasamos a una colchoneta de ejercicios físicos y nos pegamos una fornicada espectacular”. Cuando los personajes no hablan o piensan según la idiosincrasia que les dio el autor pierden toda la credibilidad para mí.

27.11.09

Gamboa, Serrano y Vásquez en España


Enrique Serrano.

En el Instituto Cervantes, en su sede de Tokio, fueron invitados Santiago Gamboa, Enrique Serrano y Juan Gabriel Vásquez para que comentaran la "salud" de la actual literatura colombiana. Me pregunto, ¿dónde dejaron a Evelio Rosero, en el patio trasero? La nota en la agencia EFE:

Tres escritores colombianos reivindicaron hoy en Tokio su derecho a acceder a otros mundos literarios después de Gabriel García Márquez, cuya "poderosa sombra" ha marcado la literatura moderna de Colombia. Santiago Gamboa (Bogotá, 1965), Enrique Serrano (Barrancabermeja, 1960) y Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) participaron en un coloquio en el Instituto Cervantes sobre la literatura colombiana después de García Márquez, destinado a divulgar entre el público nipón a autores que comenzaron a publicar en los 90 con temáticas abiertas a otros mundos y otras culturas.

"La literatura colombiana no se reduce a García Márquez pero su sombra es muy poderosa y nadie quiere reducir su grandeza", resumió Enrique Serrano, autor de "Tamerlan" y "De parte de Dios", y único de los tres escritores que reside habitualmente en Colombia. Gamboa, que trabaja en la Embajada de Colombia en Nueva Delhi, explicó que los autores de su generación conquistaron "territorios con tranquilidad" más allá de América Latina, desde Europa a Asia, y dijo que no responden a los estereotipos atribuidos a Colombia: "exotismo, evasión y revolución".

En el coloquio, organizado por la Embajada de Colombia en Tokio, el autor de "Los impostores y "Hotel Pekín" reivindicó que "leer nos hace mejores, más sensibles y comprensivos", y que por ello también "es importante abrirse a otras culturas". Juan Gabriel Vásquez, cuya primera novela, "Los informadores", narra un episodio oscuro de la II Guerra Mundial, coincidió con sus compañeros en que "existe una sombra" de García Márquez, a quien calificó como la figura literaria más importante de todos los tiempos en Colombia, pero opinó que no es "territorial".

17.11.09

Un abrebocas de Necrópolis


Portada de la primera edición, que ya está agotada.

Les dejo, como en algunas ocasiones, el primer capítulo de alguna obra reciente. En este caso, Necrólis, de Santiago Gamboa.

Pincha aquí para leer.


La necrópolis de Gamboa


Gamboa expresivo.

El diario El País de España comenta la novela Necrópolis, de Santiago Gamboa, obra ganadora del premio La otra orilla, de la editorial Norma:
Una Jerusalén sitiada por la guerra, un congreso de biógrafos -con asistentes entre los que figuran una actriz porno, un empresario colombiano, un bibliófilo judío francés y una periodista islandesa- y la sorpresiva muerte de José Maturana, un ex pastor evangélico, ex convicto y ex drogadicto. Con esta mezcla, Necrópolis, la más reciente novela del escritor colombiano Santiago Gamboa (Bogotá, 1965), ha ganado el Premio La Otra Orilla del Grupo Editorial Norma. Un escritor al que una larga enfermedad le había separado de las letras intenta aclarar si realmente el de Maturana fue un suicidio o si se trató de un homicidio y funge de narrador. "Es una especie de revisión y de relectura mía del Decamerón en una clave contemporánea", explica Gamboa en Nueva Delhi, en el jardín de la casa en donde Mahatma Gandhi vivió sus últimos días. El escritor es consejero cultural de la Embajada de Colombia en India. Como en la obra de Boccaccio, un grupo de personas está reunido en una ciudad sitiada -en este caso por la guerra y no por la peste- y su manera de proteger la vida, la memoria, el legado es contando historias. "Es un libro que tiene la pretensión de mostrar la palabra y la literatura como la opción de la vida contra el olvido y la muerte", dice. Jerusalén acosada por la guerra es el marco de la novela, la metáfora de la ciudad atormentada. "Pero mi lectura no es política, no trato el enfrentamiento entre palestinos e israelíes o entre árabes y judíos. Es sencillamente una mirada histórica y literaria de la ciudad", asegura. Por eso nunca se dice quién la ataca y sucede "más que en el futuro, en un presente un poco adelantado, en un no presente".

"La literatura convierte todo en ficción", opina Gamboa. La ciudad de Jerusalén es el origen, pero lentamente para los personajes empieza a ser la metáfora de una ciudad acosada, cercada, martirizada y ellos están defendiendo sus historias, sus propias vidas, sus creencias más íntimas. Así, cada una de las historias dentro de la historia trata grandes temas: la lealtad, la amistad, la traición o la muerte. Son temas muy tradicionales en la literatura, pero a la vez muy profundos y humanos, dice el escritor. Por la gran variedad de personajes y de historias, Gamboa considera su séptima novela la más ambiciosa hasta ahora. Le llevó cuatro años de trabajo durante los cuales "la escritura física fue sólo el momento final donde convergió todo el trabajo previo, de pensar y madurar lo que quería contar".

Necrópolis retrata a personas solitarias rodeadas de un mundo que no las comprende o que las agrede. Buscan en su interior, en su imaginación o en su fe algo que les permita continuar, seguir vivas. La historia tiene un sabor descreído, nihilista, "pero es lo que tengo en el espíritu y de lo que puedo escribir ahora", explica el autor.

Después de los 40 años, "uno cambia la sonrisa, el humor y la alegría por una elegante melancolía", cuenta. También podría ser que la jocosidad de sus lecturas de otras épocas ha quedado atrás y que ahora está influido por escritores como Sándor Márai o Thomas Bernhard. Sin embargo, su novela arranca al lector unas buenas carcajadas. "Yo sigo la regla de Julio Cortázar con mucho cuidado: divertido no es lo contrario de serio, es lo contrario de aburrido. Uno puede ser divertido y muy serio. De hecho, una de las cosas más serias que hay es el humor".

Necrópolis explica las historias de personas de varios lugares del mundo y transporta a ellos. Por ello, Gamboa la califica como "extraterritorial". Él ha vivido fuera de Colombia en los últimos 25 años, en España, Francia, Italia e India: "La presencia del viaje en mi vida es enorme y por supuesto en mis libros. Me gustan los libros que se mueven, que van de un lugar a otro. Siempre cito a Juan Goytisolo: las raíces de los hombres son los pies y los pies se mueven. Así que hay que avanzar y alejarse". El viaje, dice, es conocimiento: conocer mejor el mundo para conocerse mejor a sí mismo y para dar mejores cosas. La literatura latinoamericana actual ya no se limita a su territorio, ahora cuenta historias de todo el mundo. "Ésta es una gran libertad que antes parecía prohibida y sólo los escritores europeos podían viajar", afirma. Como ejemplos de esta tendencia cita a Roberto Bolaño y a Jorge Volpi. "Pero a pesar de esto, ciertos sectores de la cultura en Europa o Estados Unidos siguen privilegiando a los autores que ofrecen la imagen de América Latina que ellos tienen en sus estereotipos, quienes satisfacen sus clichés".

18.10.09

La Necrópolis de Santiago Gamboa


Santiago Gamboa.


Habla el ganador del premio la otra orilla 2009, convocado por la editorial colombiana Norma. tomado de ElTiempo:

Jerusalem, una ciudad sitiada por la guerra y que ha sufrido el acoso de la destrucción y de la muerte, es el escenario que el colombiano Santiago Gamboa escogió para su novela más reciente, Necrópolis. La llamada 'Tierra de Dios' le sirve como punto de encuentro de historias de personajes que se entrecruzan en medio de una soledad interior, alimentada por drogas, sexo y la crudeza de la calle y la violencia.

A ese lugar es invitado un escritor colombiano para participar en el Congreso Internacional de Biógrafos y de la Memoria (CIBM), donde coincide con un biógrafo francés, una actriz porno italiana, un empresario colombiano y un ex pastor evangélico que tiene un pasado de drogadicción y delincuencia. Al principio, se siente en el lugar equivocado, pero la gente que conoce le cambia su perspectiva sobre la vida.

Ganadora del Premio La Otra Orilla, otorgado por Editorial Norma junto con la Asociación para la Promoción de las Artes (Proartes), la novela ya se encuentra en las librerías y será lanzada el próximo 28 de octubre en Bogotá y al día siguiente en Medellín.

"Este hombre trata de recuperar su vida de escritor, después de estar dos años enfermo, asistiendo al encuentro. No es su mundo, pero el lector conocerá las historias a través de él. Son personajes huérfanos, o mejor, una especie de comunidad de personas abandonadas", cuenta Gamboa vía telefónica desde Nueva Delhi, donde vive actualmente.

Para crear personajes más conocidos y verdaderos, Gamboa ha puesto elementos de su propia vida. "En Necrópolis, algunas historias son reales y otras no. Sin embargo, la novela siempre transforma en ficción todo lo que toca".

La obra está dividida en tres capítulos, trenzados por la llegada al congreso de los invitados, el relato de sus historias y el trágico suicidio de José Maturana, el ex pastor que había vivido en el mundo del hampa.

Gamboa dejó madurar a sus personajes durante cuatro años. "Uno de los caminos para entrar a una novela es imaginar y convivir lentamente con los personajes, hasta que uno puede escucharles la voz", asegura el escritor.

Son muchas las voces construidas por Gamboa en el libro. En ellas tiene cabida el lenguaje fuerte y de excesos para contar experiencias sexuales, criminales y de drogadicción. Según este viajero que no vive en Colombia desde hace 25 años, el descreimiento por muchos aspectos de la vida le ha dado voz a su pasión por las historias de ciudades, en las que siempre encuentra un protagonista. "Los personajes son seres desesperados, con vidas no convencionales. El centro es Jerusalén, pero cada historia ocurre en partes diferentes: Estados Unidos, París, Roma, Medio Oriente, Kenia y Colombia".

Es así como hombres y mujeres sobrevivientes tratan de proteger su existencia, contando historias crudas, excéntricas y con una estética ambiciosa que supera a la condena. "Soy venezolano y nací en Santo Domingo, en un lupanar de alcohólicos dementes que se escondían debajo de las mesas para limpiarse las heridas con la lengua", es la narración de la cual nace la historia de Maturana y que es el eje de la novela.

Necrópolis es el conjunto de historias sin fronteras que, con una elegante melancolía y con un estilo más atrevido, describe no solo las ciudades martirizadas, sino también el dolor de los que las habitan.

24.9.09

Fusión entre Norma y Voluntad


Norma Voluntad, se llamará la editorial.

Había rumores de esta fusión. La editorial más grande de Colombia (Norma) ahora se fusiona con la líder de textos escolares: Voluntad. ¿La razón? La crisis editorial. ¿Qué dirá Santiago Gamboa, a propósito de ser el ganador del premio La otra orilla, de Norma? Absolutamente nada, seguro. Poco le interesará. La info en el diario La República:
Editorial Norma Voluntad será el nombre de la compañía que resulte de la integración de las dos empresas que llevan su mismo nombre y cuyo gerente será Luis Carlos Gil Quiceno.

Se trata de un acuerdo de estas sociedades pertenecientes al Grupo Carvajal, con el que se pretende obtener 42 por ciento del mercado escolar y educativo en el país.

Según conoció LA REPUBLICA, la compañía comenzará a laborar con una planta de 300 empleados y el personal restante será reubicado en las demás sociedades del conglomerado.

En lo primero que trabajará la empresa será en la comercialización de los inventarios con el nombre de cada una de las editoriales, para luego sacar al mercado los textos de forma unificada.

Para el presidente de la Cámara Colombiana del Libro, Moisés Melo, contrario a lo que se puede pensar, las implicaciones de esta fusión pueden ser positivas, pues el mercado de los textos escolares cuenta con muchas alternativas de crecimiento.

“En promedio en Colombia, se cuenta con menos de un texto escolar por estudiante, por lo tanto, cualquier negocio que se realice es favorable”.

Para la presidenta de Andigraf, María Reina, este tipo de fusiones son necesarias para que el sector se desarrolle de manera integral.

“Estas integraciones son necesarias, sobre todo en esta época y las firmas que no estén certificadas tienden a desaparecer”, señaló.

Según cifras de la Supersociedades, las dos compañías registraron saldo en rojo en 2008. Voluntad generó una pérdida de 4.839 millones de pesos, mientras que Norma tuvo un monto negativo de 5.190 millones de pesos. Los ingresos, por su parte, fueron 12.196 millones de pesos y 65.375 millones de pesos, respectivamente.

En sus planes de consolidación, Editorial Norma firmó un convenio con la compañía española Publicaciones Digitales S.A (Publidisa), mediante el cual la firma colombiana facilitará la compra de 15.000 títulos en formato e-Book, en su página de Internet www.librerianorma.com.

Allí se podrán encontrar títulos de literatura de 300 editoriales internacionales como Mac Graw Hill, Santillana, Océano y Editorial B, entre otros.

18.9.09

Santiago Gamboa: V Premio La Otra Orilla 2009


El colombiano Santiago Gamboa.

Santiago Gamboa (Bogotá, 1965) se ha alzado con el V Premio La Otra Orilla de Novela, convocado por el Grupo Editorial Norma junto a Proartes y dotado con 100.000 dólares, con su obra Necrópolis. En ella, Gamboa narra las peripecias de un escritor que es invitado a un congreso de biógrafos en Jerusalén, en el que conocerá a un librero y biógrafo francés, a una actriz porno italiana, a un empresario colombiano y a un ex pastor evangélico, ex convicto y ex drogadicto que, antes de morir en extrañas circunstancias, le narrará el periplo de su salvador: un carismático mesías latino en Miami.

Reunidos en Cali (Colombia), los miembros del jurado (Jorge Volpi, Roberto Ampuero y el editor Pere Sureda) han destacado el magnífico uso del lenguaje y la dificultad que implica dar vida a tantas voces distintas, al tiempo que logra que sean diferenciables y creíbles.

Santiago Gamboa es uno de los autores más reconocidos de su generación, autor de una ya extensa obra iniciada en 1995 con Páginas de vuelta. Entre sus obras más conocidas se encuentran Perder es cuestión de método (1997); Vida feliz de un hombre llamado Esteban (2000); Octubre en Pekín (2001) y El síndrome de Ulises (2005). Actualmente reside en Nueva Delhi.

4.6.09

Santiago Gamboa y Rómulo Gallegos


Santiago Gamboa, uno de los nominados.

Santiago Gamboa es uno de los nominados para recibir el prestigioso premio Internacional de literatura Rómulo Gallegos, que llega a su edición XVI. El ganador de este año recibirá una medalla de oro, 100.00 euros y la publicación de su obra.