14.9.09

El padre


Iván Thays.

Un cuento-crónica-ensayo-opinión-artículo del escritor peruano Iván Thays acerca de aquel hombre enigmático: el padre.
Mi padre está internado. Duerme. Ha tenido una isquemia cerebral y luego le han detectado un cáncer al colon que tuvieron que operar dos veces. Está internado en el Hospital del Empleado porque eso es lo que ha sido toda su vida, un empleado. Durante el evento Bogotá 39 nos preguntaron frecuentemente sobre nuestra relación con los autores del boom narrativo, nuestros padres literarios. Lo que opino de ellos es lo mismo que opino sobre mi padre: los admiro aunque sostuvieron ideas, escribieron libros y tuvieron preocupaciones que no comparto y que siento completamente ajenas e incluso envejecidas. Veo a mi padre vulnerable en esa cama de hospital y pienso en su vida. Y ahora que soy también padre no puedo dejar de pensar en lo complicado que debe haber sido para él, como ahora para mí, no sólo pagar cuentas sino compartir conmigo el amor, la educación, la enseñanza, el tiempo libre. Pienso en lo complicado que debe haber sido, también, escritor latinoamericano en una época en que ese artefacto no existía en el mundo. Mi padre me dejó una enseñanza de perseverancia; mis padres literarios también.

¿Qué me ha heredado mi padre? ¿Qué he heredado de los autores del boom? No un camino para transitar ni una alta vara de excelencia que debe ser superada, como podrían pensar algunos, sino la evidencia de que los compromisos se deben asumir, las batallas se deben pelear y que nada es fácil nunca, para nadie, en ninguna época, en ninguna parte. Antes de la enfermedad de mi padre, por coincidencia -aunque las coincidencias no existen- estuve leyendo libros sobre padres e hijos. El de Martin Amis y su padre, el de Philip Roth y su padre, el de Hanif Kureishi y su padre. También leí hace poco, por segunda vez, El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince. A diferencia de los libros de Amis, de Kureishi o de Roth, en el de Abad no parece haber un arreglo de cuentas sino, al contrario, rendida admiración por aquel padre que le enseñó que la felicidad y el amor son no sólo ingredientes para una receta familiar sino una medicina social y preventiva contra la violencia. Sin embargo, incluso en ese relato tan entrañable de amor filial ocurre el parricidio inevitable: el hijo debe esperar la muerte del padre para entrar en su propia vida. Antes del asesinato del padre, el narrador se presenta como un joven fallido, incapaz de domesticar la velocidad de un auto o su propia vida de padre joven sin trabajo. Luego de la muerte y del exilio, el retorno a Colombia lo convierte en el escritor extraordinario que ahora es y que su padre supo prever.

El cuento más hermoso, más justo, que he leído sobre la relación padres e hijos es uno de Julio Ramón Ribeyro llamado Las botellas y los hombres. En él, un padre que abandonó a su hijo de pequeño va a buscarlo a su trabajo cuando éste es mayor. El hijo es ahora un joven casi adulto, dedicado a enseñar tenis en un club donde empezó como recogedor de pelotas extraviadas. A pesar de que aún guarda rencor por el padre ausente, y siente asco y lástima por las fachas de alcohólico y vagabundo del padre, decide invitarlo a beber unas copas con sus amigos y luego prestarle un poco de dinero. ¿Por qué lo llevó a ese bar? Quizá tenía la secreta intención de ver cómo su padre lo admiraba y lo necesitaba. Quizá sólo quería recuperar a su padre. Sin embargo, el hombre menoscabado que se le acercó tras las rejas del club una vez dentro del bar y movido por el alcohol asume su verdadera personalidad, aquella que la alejó de su familia. Ahora es un hombre agresivo, ingenioso, parlanchín, seguro de sí mismo, machista. Y en el colmo de su cinismo, olvidando que está siendo invitado por aquel hijo educado por la mujer que él abandonó, se atrevió incluso a ofender a la madre del muchacho. Eso colmó el vaso y los resentimientos salieron a flote. Luego de una discusión, decidieron terminar la pelea a golpes. Los dos caminan hacia un callejón detrás del bar, en silencio. Se internan en la oscuridad, se distancian, se quitan los sacos y muestran los puños. Ahí tenemos la imagen simbólica fotografiada: padre e hijo a punto de representar con los puños aquella pelea antiquísima, la pelea tribal por el poder. Sin embargo, el padre está tan borracho que ante el primer golpe tropieza y cae. No se levanta más. El hijo entonces hace algo admirable por su complejidad, por su dramatismo, por su capacidad de resumirlo todo en un gesto: al ver a su padre vencido finalmente, se saca un anillo de rubí y se lo pone en el dedo. Y para evitar que se lo roben, para cuidar la joya y cuidar a su padre, le da vuelta a la piedra.

Mi padre ha despertado, me mira con ojos húmedos e intenta hablar. Es el dolor de la enfermedad y, al mismo tiempo, está conmovido de verme al pie de su cama. Ambos sabemos que hemos peleado nuestras batallas muchas veces en aquel callejón oscuro y muchas veces ha sido él quien ha debido levantarme, aunque también he tenido mis triunfos. Discutir con mi padre o leer a los autores del boom con el rabillo del ojo, da lo mismo, son cosas normales, cosas de botellas y hombres diría Ribeyro. Pero ahora es diferente. Mi padre respira agitado, tiene miedo de morir. Entiende que ahora soy yo el que lo cuida, como antes era él quien velaba mi sueño de niño enfermizo. Los dos lo hemos comprendido. Sonríe y le sonrío. Es como dar vuelta a un anillo para esconder un rubí. O como leer a los 40 años una novela de Vargas Llosa, de Carlos Fuentes, de García Márquez o de Julio Cortázar con una nueva mirada. La mirada de la distancia, pero también del agradecimiento.

Palabras para un editor


Chus Visor.

El director de cine y guinista español Javier Rioyo nos habla sobre el oficio de edición, sobretodo del reconocido Chus Visor, "enemigo público" de, entre otros, Harold Alvarado Tenorio:

Hoy el editor, librero y atlético Chus Visor recibe un premio, homenaje o algo así, en la península de la Magdalena, en la Menéndez Pelayo. Ese lugar de Santander dónde durante República comenzaron los cursos de verano, que desde hace tiempo son la cara más saludable y envidiable de la universidad española. Hoy muchos amigos allí estarán "chusvisoreando". Yo no puedo. Me desquito, pero no me conformo, con estas palabras para Chus.

He tenido la suerte de chusvisorear bastantes tardes, algunas mañanas y muchas noches. Pienso seguir haciéndolo mientras la mano que mece nuestros vasos nos siga respondiendo. Me gusta chusvisorear, incluso sin beber. Hemos pasado la prueba de la amistad, hemos sabido chusvisorear en sobriedad y abstinencia. Y aquí seguimos. Así que pasen cuatro décadas. Tan contentos, tan cabreados, tan prosaicos, tan civiles, tan poéticos y tan resistentes. Al principio no fue fácil. Tuvimos que superar temporadas en infiernos varios. Y contra todo pronóstico vencimos. Hemos supervivido a dictaduras, dictablandas, incluso a algunos presidentes de gobiernos que presumían de leer poesía. No sólo los de festejos en El Escorial, también a otros que siempre parecen estar en Babia. Y es que muchas veces chusvisoreando nos entran ganas de decir: "A este le va a votar su puta madre...y yo".

Pero no nos apartemos del camino poético, que se note nuestra experiencia. Volvamos a Chus y su amistad. Su presencia, sus risas, sus silencios, sus cantes, su memoria me recuerda a aquello que decían de Federico García Lorca. Cuando estamos con Chus no hace ni frío, ni calor, ni Federico, hace Chusvisor. Me gusta ese clima. Me gusta chusvisorear varias veces por semana. Ahora, con esto de las lejanías vacacionales, le echamos de menos. Aunque para espantar ausencias algunas tardes nos escapamos al chiringuito de Amelia, a pie de la playa de Lapamán y, cuando se han ido los bañistas, un poco antes de ponerse el sol nos tomamos una Larios en compañía. Esa ginebra es la magdalena de Proust de los auténticos chusvisoreadores.

Las amistades no se compran en el mercado, ni juegan en la bolsa ni te tocan en una tómbola. Las amistades que merecen la pena te tienen que encontrar trabajando. Son un azar que requiere estar atentos, tener cierto olfato, no huir del riesgo y saber subirse en marcha a ese tren sin destino definido, un viaje inconcreto, esa feliz rareza que representa tener un amigo. La mayoría de las veces, como los sonetos, se nos escapan volando. Tuvimos suerte, supimos tomar el expreso chusvisor en la estación adecuada. La cosa empezó con un tipo duro llamado Jesús García Sánchez, después, y para siempre, simplemente Chus, que nos mantenía a distancia y en guardia, con esa manera de estar a la defensiva, de su continua pelea contra la estupidez, una aptitud muy suya que sólo se consigue con una sabia dosificación y una peculiar mezcla de boxeador descuidado y poeta atrabiliario. Tres virtudes que acompañan al personaje más allá que nunca se haya puesto guantes, ni escrito un poema ni sea atrabiliario. Pero tiene la esencia de esa mezcla de boxeador lírico y de pegador sentimental Nunca fue de simpático de librería, ni de amable vendedor en su caseta de Feria, ni de editor pelotilla, siempre le dio por pertenecer a unos raros, excéntricos, extravagantes, extravagarios tipos que permanecen empeñados a decir lo que piensan. Aunque circulen por la dirección contraria del pensamiento mayoritario. Sigue siendo un batallador pacífico contra el pensamiento único. Desde que nos conocemos mantiene una insólita forma de ser él mismo. No importa si está solo o rodeado de amigos, si está serio o sonriendo, es el dueño de una manera peculiar de estar en el mundo chusvisoreando.

Uno ya le tenía respeto y agradecimiento desde Rimbaud. Antes de Char, Joyce, Montale, Gramci, Pasolini, antes de todos aquellos libros que desde su negro exterior ayudaron a nuestros deseos de iluminaciones. El responsable de esa editorial que nos inoculó la poesía abierta, el librero que nos ayudó a encontrar lo que aún no sabíamos que buscábamos, ese chico listo de barrio, ese atlético por la gracia de los sin dios, este amigo sin realeza, con Madrid y repúblicas, con sed y cervezas, con coros y de solista, entre poetas y pelotas, ese mal cantante por todas las plazas y en cualquier barra, ese chino tan chamberilero, tierno con geta de duro, sentimental al que no le avergüenza mostrar en público lágrimas de amistad, el hombre menos cursi de un mundo de cursis, el amigo de tantas experiencias, el que supo llegar a los lugares propicios para la poesía, el dueño del club de los chusvisores, ese tipo es nuestro compañero de barra, compañero, que ya está en edad de celebraciones, de aniversarios, de abuelez, de premios y de estudios. Es un animal exótico, una cosa sin plumas, un mirón que da tabaco, un poeta sin poemas, un amigo sin gilipolleces. Presidente de la república de los chusvisores.


11.9.09

Juegos délficos en Corea


Cheju.

Sería interesante estar allí, y participar en la mejor interpretación poética, pero perdería irremediablemente. Quizá con un poco de herbajos para la garganta pueda atreverme. La nota en ElClarín:
La competencia pacífica de los artistas comenzó hoy en el marco de los 3° Juegos Délficos. En el festival, que se realiza en la isla turística surcoreana de Cheju, participan bajo el lema "en consonancia con la naturaleza" unos 600 artistas de más de 50 países. Los juegos, cuyo fin es fomentar un mejor entendimiento entre la cultura y las artes , se prolongan hasta el martes que viene. En el terreno del Museo de las artes se inauguraron entre otras las competencias de trabajo manual, diseño y artes plásticas. Los trabajos, realizados según el tema "Naturaleza y humano", fueron evaluados por un jurado.

Entre las seis "categorías délficas de arte " figuran la música y las artes acústicas, las artes representativas, las artes ling üísticas, las artesanías , el diseño y las artes visuales, comunicación y artes sociales así como arquitectura y ciencias ecológicas (paisajismo y planificación de ciudades). Los juegos son organizados por el Consejo Délfico Internacional (IDC) fundado en 1994. Esta organización toma la idea de los juegos culturales que se realizaban en la Grecia Antigua en la ciudad de Delfos. "La idea es revivir con los nuevos Juegos Délficos el espíritu del diálogo pacífico entre las culturas", afirma la IDC.

10.9.09

Acerca de RENATA


RENATA...

Excelente este artículo acerca de los talleres nacionales de escritura creativa RENATA. La info en ElTiempo:

Armada de morral y gorra, como cualquier primípara colegiala, doña Bernardita Trujillo, ama de casa de Medellín, decidió ingresar hace cuatro años a la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa (Renata) del Ministerio de Cultura. Hoy, a los 84, está orgullosa de publicar Los días tostados, su primer libro de poemas.

Holguer Cruz Bueno, docente de profesión y asistente a otro de estos talleres en Bucaramanga, se convirtió en un best seller en su pueblo, Piedecuesta (Santander). Luego de que su cuento Granadillas y flores amarillas fuera escogido para una antología de la Red, la Alcaldía de la población le ayudó a promoverlo y fue tal el éxito que alcanzó los 90 ejemplares vendidos.

"Renata es un apoyo fundamental para quienes estamos trabajando la literatura en las regiones", comenta Holguer, quien también es gestor cultural y replica su experiencia a través de un taller literario que fundó en la región.

Doña Bernardita y Holguer son dos de los más de 1.400 colombianos que han pasado por estos talleres de escritura creativa, desde el 2006. En la actualidad, este programa ha diseñado 43 talleres en 27 departamentos del país.

"Renata busca reflejar la diversidad étnica, cultural y geográfica del país. Allí se construyen las buenas bases del oficio de ser escritor", explica Melba Escobar, coordinadora del área de literatura del Ministerio de Cultura.

La funcionaria destaca que además de permitir la democratización de las artes para que "todo el mundo tenga derecho a tener una formación en el campo creativo", estos talleres han sido también un semillero de nuevos escritores que están surgiendo en las regiones y hasta laboratorios de paz.

Es el caso de una señora de Medellín que llegó a los talleres cuando decidió seguir el rastro de los ratos libres de su hijo médico, y así entender por qué lo habían asesinado. O el de un soldado herido, en Florencia (Caquetá), cuyo encuentro con la escritura fue una terapia definitiva en su proceso de recuperación.

"En general, mucha víctimas del conflicto han buscado refugio en estos talleres porque la escritura les ha servido para encontrarse en el mundo", destaca el escritor Nahum Montt, coordinador nacional del programa.

Montt cuenta que por Renata han pasado todo tipo de personas: amas de casa de todos los estratos, vendedores de películas piratas, mecánicos, estudiantes universitarios, desempleados, pensionados, presos, indígenas, dramaturgos, diseñadores, publicistas y hasta escritores que ya han publicado algún libro.

"Esto permite que la gente, a través de la literatura, mire hacia adentro, pero también encuentre que tiene muchas más historias en común con su compañero de lo que hubiera imaginado. Es como entrar a un mundo en donde la gente empieza a quitarse las máscaras", agrega Escobar.

Para cubrir la gran demanda de aspirantes, Renata trabaja en tres grandes programas: 'Palabras mayores' (para mayores de 65 años), 'Libertad bajo palabra' (en 10 cárceles del país) y 'Oralitura' (recuperación de la memoria de los pueblos indígenas).

"La apuesta de Renata es a largo plazo. Esperamos que muchos de los participantes terminen convirtiéndose en gestores literarios en sus regiones", dice Escobar, quien destaca que una de las metas, en los próximos dos años, es llegar a los cinco departamentos que faltan: Arauca, Amazonas, Vichada, Putumayo y Guainía.

¿Sobre qué escriben los colombianos?

El escritor Nahum Montt destaca lo interesante que ha sido descubrir las temáticas sobre las que escriben los colombianos, que están determinadas por el género del autor, su profesión o la influencia de la zona en donde viven.

"Todavía persiste esa creencia que estamos saltando del realismo mágico a lo urbano, o que estamos con tendencias hacia la literatura sicarial. Acá hemos logrado comprobar, a través del trabajo que ha realizado Renata, que tenemos una gran diversidad temática", explica Montt.

Aunque la impronta de la violencia es permanente, los tratamientos y manejos que se le da al tema son diversos. Los participantes exploran géneros que pasan por lo fantástico, lo histórico y lo romántico (al estilo Corín Tellado).

Montt agrega que mientras en La Guajira se trabaja el lenguaje de una manera musical, por su misma idiosincrasia y las imágenes que manejan, en Barranquilla se destacan más los relatos sobre lo cotidiano, con mayor preponderancia del cuento, a partir del trasfondo histórico migrante de esa ciudad. En Cereté (Córdoba), por ejemplo, se trabaja más la poesía.

Eso confrontado con los relatos que se hacen en los Llanos Orientales, que han tenido una marcada influencia del conflicto en los últimos años. "Un participante de San José del Guaviare escribió un relato titulado Las botas de Lucho, que cuenta la historia de una señora que se levanta en la mañana, limpia unas botas y las pone a secar. Y dice: 'esas son las botas de Lucho'. Allí se encierra toda la problemática que hay detrás", cuenta Montt.

Explica que, según el perfil del autor, las temáticas también adquieren ritmos diferentes. "Los pensionados escriben de una manera mucho más lenta, no se dejan presionar por el director del taller y sus relatos suelen estar cargados de reflexiones. Los adultos mayores en este país serían grandes editorialistas".

En cambio los jóvenes escriben relatos más veloces sobre temas urbanos y de rumba. Por su parte, las mujeres son un tanto más moralistas, agrega el coordinador. Las que se encuentran entre los 40 y 50 años, se concentran más en la lucha feminista y en los dramas románticos.

Roberto Bolaño en China


Bolaño por jhonj.

La "bolañomanía" se toma tierras asiáticas. Ahora a Roberto Bolaño lo leerán en mandarín. Veamos lo que comentan en Revista Ñ:
La traducción al chino mandarín de Los detectives salvajes, la primera novela del escritor chileno Roberto Bolaño que llega a las librerías de China, fue presentada hoy en Beijing, donde destacados intelectuales chinos subrayaron el quiebre que supondrá su narrativa para los lectores de ese país. En una presentación y coloquio sobre la obra que se celebró en la Embajada de Chile en la capital china, profesores de literatura, escritores, directores de teatro y otras destacadas figuras de la cultura del país asiático disertaron sobre la obra de Bolaño, que llega a China de la mano de la editorial Shanghai Century.

El Embajador de Chile en China, Fernando Reyes Matta, y el director general de la editorial, Shi Hongjun, pronunciaron unas palabras al inicio del acto cultural, en la que destacaron la importancia de la llegada de la novela de Bolaño al país con más lectores del mundo. El embajador celebró la apuesta de la editorial shanghainesa por el fallecido autor, un vanguardista que siempre estuvo alejado de las corrientes literarias mayoritarias tanto entre la izquierda como entre la derecha, y que según él mismo decía en las entrevistas "no era querido por nadie".

Reyes Matta, que subrayó la importancia de México y España, en las que vivió gran parte de su vida, para formar su imaginario literario, también calificó la llegada de la obra de Bolaño como "un gran salto adelante en la construcción de puentes naturales entre China y América Latina".

En el coloquio, el director teatral Mou Sen destacó el ambiente de escritores y poetas del México de los años 70 y 80 que aparece en Los detectives salvajes, señalando que hoy en día hay un mundo similar en las ciudades chinas "pero todavía no ha habido nadie que lo refleje". Los asistentes al debate subrayaron que se debe dejar claro a los lectores chinos que la obra, pese a su título, no tiene nada que ver con la literatura policíaca, y que el origen latinoamericano del autor no lo vincula en modo alguno al realismo mágico que tan popular hizo la literatura hispanoamericana de la segunda mitad del siglo pasado. Bolaño, nacido en Santiago de Chile en 1953 y fallecido en Barcelona en 2003, es considerado uno de los escritores más destacados de la literatura contemporánea en español, y sus obras obtuvieron numerosos premios, desde el Rómulo Gallegos al Herralde o el National Book Critics Circle Award.

8.9.09

Lo que faltaba: libros gays para niños


Rey y Rey.

Para el tema, considero mejor escribir un ensayo que ya estoy comenzando. ¿Es posible caer tan bajo en la pseudo-literatura? Así parece. En Colombia ya existen algunos libracos de este tipo. Lamentable, muy lamentable. La info en El tiempo:
Crece la presencia de libros infantiles con temáticas homosexuales. Una editorial en España se especializa en ellos, y en Colombia, aunque todavía con timidez, comienzan a verse.

Así, Rey y rey, se llama este cuento infantil que ha generado controversia en algunos de los países. Incluso en Inglaterra -país pionero en lanzar un programa educativo que incorpora textos infantiles con temática homosexual- este libro terminó prohibido en un par de escuelas debido a la queja de padres de familia. "Mi hijo viene a casa y habla de relaciones entre un mismo sexo cuando nosotros no le hemos hablado ni de las relaciones heterosexuales", protestaron. Los cuentos terminaron guardados en el clóset.

A pesar de las voces contrarias, la tendencia de publicar literatura infantil con historias de homosexualidad ha tomado fuerza, al punto que se han realizado concursos que la promueven. El año pasado hubo una convocatoria latinoamericana que reunió más de cien manuscritos. Según sus organizadores -entre ellos la secretaria de Educación de Buenos Aires- el objetivo era "incentivar el respeto a la diferencia desde la infancia". El cuento ganador fue Pañuelito celeste, la historia de un niño que quería ser niña.

La española Lucía Moreno es una de las autoras que más ha promovido esta literatura. Su primer cuento se tituló El amor de todos los colores, la vida de un niño que tiene dos mamás. Cuando finalizó su manuscrito, Lucía recorrió varias editoriales pero todas le dijeron que no había mercado para esos libros. Terminó por crear su propio sello editorial, Topka, que se ha especializado en literatura "para todos los niños y todas las familias". No solo edita historias de hogares homoparentales, sino de niños con discapacidades, con padres adoptivos, etc. La respuesta ha sido más amplia de lo esperado: distribuye en España, México, Inglaterra y Estados Unidos .

-¿Qué encuentra un niño cuando lee un cuento con estas temáticas?

-A mí lo que me preocupa es lo que leen mis dos hijos, una niña y un niño adoptados (él, con parálisis cerebral) y que tienen dos mamás -responde Lucía-. ¿En qué cuento se ven reflejados ellos? En ninguno. Y ellos no necesitan libros que les den explicaciones. Quieren vivir aventuras. Por otro lado, los niños prototípicos, si es que existen, encuentran una puerta a un mundo al que, por lo general, no tienen acceso. Eso debe hacer la literatura: mostrar horizontes amplios.

No obstante, hay padres de familia que abren los ojos como platos cuando ven estos cuentos. "Yo no le leería eso a mi hijo", dice Carmen Martínez, 33 años y madre de un niño de 4, cuando hojea Rey y rey y Daddy's roommate (El compañero de habitación de papá), otro cuento que narra la historia de un niño que afronta el divorcio de sus padres y la nueva vida de su papá al lado de otro hombre.

Elsa González, especialista en infancia y desarrollo, dice que la respuesta a estas historias depende de cómo se les lean a los niños. "Si como mamá me escandalizo, puedo generar malicia e ideas erradas en el niño -afirma-. Tampoco puedo presentarlo con total normalidad, sobre todo en sociedades con costumbres morales tan rígidas. Hay temáticas que, en niños tan pequeños, no son necesarias de tratar. Todo tiene su tiempo adecuado". González, que es coordinadora académica de preescolar y primaria de un colegio bogotano, confirma que estos libros todavía no están en los centros educativos en el país. Y posiblemente tarden en aparecer.

Pero van a llegar, tarde o temprano. "Estamos en una aldea global", dice Moreno, y asegura que los niños se están abriendo al mundo, lo quieran o no los padres y profesores. Los tabúes están más en la mente de los adultos que en la de los niños. "Me preguntan si es difícil escribir sobre homosexualidad para niños -cuenta Lucía-. Digo que es más difícil escribir para adultos. Ellos son los de los prejuicios".

A los niños lo que les interesa es la aventura que se cuente. Y lo que importa es que esa historia tenga calidad. Yolanda Reyes, experta en literatura infantil, opinó sobre Rey y rey: "Desde un punto de vista meramente estético, no estamos ante uno de esos álbumes que nos dejan maravillados. Tal vez si el tema no fuera susceptible de controversia, sería otro libro del montón". Según dice, los textos no deben estar al servicio de una tesis, sino ofrecer buena literatura. Abrir ventanas al mundo sin que quien los lea se vea obligado a participar de ideas determinadas o de mensajes explícitos. Que sea un buen libro. Ya sea que cuente la historia del rey y el rey, o del rey y la princesa.

Premio La otra orilla


100.000 dólares como premio.

¿Alguien recuerda este premio creado por Norma? Yo si. No porque esté participando. Quizá en otro momento. Lo recuerdo precisamente porque nadie lo hace. Aunque me pregunto, ¿Cómo no recordar la cuantía del premio, y su "incipiente" prestigio? 100.000 dólares no es poco, y un tiraje de más de 30.000 copias a nivel hispanoamericano no es para nada desdeñable. Norma no se pronuncia sobre los finalistas. El fallo es el día 17 de Septiembre, en la ciudad de Cali.

Coetzee quiere un tercer premio Booker


Portada del libro.

Así parece. Después de ganar el más prestigioso premio literario británico en dos ocasiones, aspira por tercera vez al galardón. Aquí la lista de los opcionados:

A S Byatt The Children's Book (Random House, Chatto and Windus)
J M Coetzee Summertime (Random House, Harvill Secker)
Adam Foulds The Quickening Maze (Random House, Jonathan Cape)
Hilary Mantel Wolf Hall (HarperCollins, Fourth Estate)
Simon Mawer The Glass Room (Little, Brown)
Sarah Waters The Little Stranger (Little, Brown, Virago)

Puig: el novelista


Manuel Puig.

Por acá muy bien -le cuenta Manuel Puig a su familia en una carta enviada desde Río de Janeiro en junio de 1980-. Ayer terminé la adaptación de la "araña", me parece que quedó bárbara y muy comercial [...]. Me parece que esto va a ser una pegada, porque dos actores y sin escenario es algo ideal, lo pueden hacer en todo el mundo. Mundo libre, claro, ni bajo represión de derecha ni de izquierda."

Efectivamente, el estreno de la versión teatral de El beso de la mujer araña -basada en la novela que el escritor argentino había publicado en España en 1976- fue "una pegada" desde todo punto de vista: el público, entre quienes se encontraban el actor Fernando Rey y el cineasta Pedro Almodóvar, la ovacionó en su estreno oficial del 1° de mayo de 1981 en el Teatro Martín de Madrid. Poco después, en agosto de ese año, se estrenó en el Teatro Ipanema de Río de Janeiro. Con la venta de los derechos teatrales en Italia y España -cuenta su biógrafa Suzanne Jill-Levine-, Puig pudo comprar un departamento para él y otro para sus padres en Río de Janeiro, ciudad en la que residía desde comienzos de la década. A partir de entonces, la versión para las tablas se representó en Santiago de Chile, Caracas, México -con la dirección de Arturo Ripstein, quien debutó con esa obra como director teatral-, San Pablo, Lima, Barcelona, Roma, Ámsterdam, entre muchas otras. En todas estas ciudades, la obra fue muy bien recibida por la crítica y por el público; en todas, menos en Santiago de Chile, donde tuvo problemas con la censura, y en Buenos Aires, donde se estrenó en agosto de 1983 con la dirección de Mario Morgan: "Lo que pasó -escribe Puig- es que es un público no preparado para eso, el rechazo es del público que no quiere ver cosas progresistas [...] a eso, sumar la crítica, que es la misma bosta de gente".

Desde aquel entonces las cosas han cambiado, y la publicación de Teatro reunido es el mejor signo de ello. Del mismo modo que en estos últimos veinte años la narrativa de Puig es considerada, sin discusión, parte constitutiva del canon de la literatura nacional, también se encamina a serlo su dramaturgia. Aun cuando, como señala Jorge Dubatti en el prólogo a esta edición, el teatro argentino no ha recuperado al autor de La traición de Rita Hayworth como se merece: ha habido pocos montajes de sus obras en la escena local, su nombre está ausente de los principales libros de historia teatral sobre el período, y las obras enciclopédicas y diccionarios especializados en el tema muestran escaso conocimiento de esos textos.

Teatro reunido no compila, como su título lleva a presuponer, la obra teatral completa de Puig, sino cuatro dramas ( El beso de la mujer araña , 1980; Bajo un manto de estrellas , 1981; Misterio del ramo de rosas, 1987; Triste golondrina macho , 1988) y una comedia musical, Un espía en mi corazón . Esta última pieza, la única inédita que contiene el libro, fue escrita en 1988 a partir de un encuentro del escritor con la artista Renata Schussheim y nunca fue nunca representada. Consistía en un espectáculo teatral pensado para el grupo Caviar, dirigido por Jean-François Casanovas, en el que se rinde homenaje, a través de la parodia y el pastiche, a los grandes géneros populares del teatro argentino. Esta edición retoma, por lo tanto, la tarea de recopilación iniciada en los años noventa por las investigadoras Graciela Goldchluk y Julia Romero, quienes realizaron las primeras ediciones de las piezas menos conocidas de Puig en la Argentina, la mayoría de ellas inéditas en español.

Con sus enormes diferencias temáticas y estéticas, las obras compiladas en Teatro reunido se caracterizan por la artificiosidad de las situaciones, el encierro de sus escenarios, la presencia de personajes sin nombre propio -máscaras que buscan una identidad que se les escapa-, el uso de una lengua que abomina de todo pacto de representación mimética. Como en su narrativa, el escritor mezcla irreverentemente géneros y tradiciones -el melodrama, la comedia negra, la fábula infantil, el teatro griego, el relato gótico, el cuento de hadas, la novela de ciencia ficción- para abordar la constitución de la identidad a partir, o a pesar de, la mirada de los otros.

7.9.09

Los cuentos completos de Levi


Primo Levi, be cool...

El famoso italiano que murio en 1987, ahora será publicado por la editorial El Aleph Editores. Todos sus cuentos, algunos casi inéditos (casi, porque estaban publicados en algunas revistas que ya nadie recuerda). Lo comentan en la Agencia EFE:
Si alguien supo poner voz al horror nazi fue Primo Levi, quien desde que salió de Auschwitz fue dejando su testimonio del infierno con una dignidad y hondura como nunca se había hecho, como recuerda Antonio Muñoz Molina. Ahora se publican en España los cuentos completos en un solo volumen con dos inéditos.
Publicado por El Aleph Editores, que ya editó el pasado año la «Trilogía de Auschwitz», este volumen incluye cinco libros de cuentos publicados de forma dispersa por el escritor italiano de origen judío y autor de «Si esto es un hombre», considerada una de las mejores obras del siglo XX.
Primo Levi (Turín 1919-1987) fue un resistente antifascista que no dejó de contar nunca el horror de los campos de concentración, que sintió en carne propia al ser deportado en 1944 a Auschwitz, lugar del que fue uno de los pocos supervivientes y del que dejó escrito para el futuro de la humanidad la experiencia de su supervivencia y sus reflexiones sobre la condición humana. Él repetía que la experiencia de Auschwitz le había convertido en escritor.

El arte de la distorsión


Portada del libro.

Cuelgo aquí uno de los excelentes ensayos del mejor narrador joven actualmente en Colombia de su último libro, El arte de la distorsión, (Si no están de acuerdo con la afirmación, propongan autores...)

La seriedad del juego (a manera de prólogo)

En estos días me llegaron, por caminos distintos, dos textos curiosamente parecidos. Se parecen en forma y en color -dos cuadernillos de color hueso-, pero además son ambos discursos, y además los pronunciaron dos escritores estrictamente contemporáneos. Uno se titula Sobre la dificultad de contar», y es el discurso de entrada a la RAE de Javier Marías; el otro es la lección magistral que hace poco dio John Banville en el marco del segundo Premio Vallombrosa, y su título es «Las personas del verano ». Ambos son breves comentarios -o mejor diré aproximaciones, y añadiré cautelosas- al extraño oficio de escribir ficción. O, para ser más preciso, ambos son declaraciones de extrañeza y al mismo tiempo de fascinación por esta actividad humana que es contar las tribulaciones de gente que nunca ha existido; y, si bien parten de lugares muy distintos (y a muy distintos lugares llegan), ambos mencionan en algún momento el carácter más que lúdico, casi pueril, del escritor de ficciones.

Marías lo hace recordando esos versos de Stevenson que tantas veces ha recordado: «No digáis de mí que, débil, decliné / los trabajos de mis mayores, y que huí del mar, / de las torres que erigimos y las luces que encendimos, para jugar en casa, como un niño, con papel». Banville usa un poema de Stevens (Wallace), con lo cual sólo un par de letras lo separan del de Marías: «Las máscaras el verano son los personajes / de un autor inhumano». Luego recuerda cómo, para el novelista principiante, la creación de personajes es la cosa más natural del mundo. «Qué fácil parecía entonces crear aquellas personitas de papel», escribe de ese principiante. «Todo el día lo pasaban su estudio, como un juguetón Frankenstein en su crepuscular laboratorio.» Y los dos, Marías y Banville, pasan entonces a recordarnos que no, que no es fácil ni natural; que, de hecho, el pacto de la ficción (por el cual los lectores deciden creer en lo que leerán, incluso a sabiendas de que todo es una gran fabricación) es la cosa más rara que existe.

La Comisión Europea, promotora del e-book


La biblioteca de la CE:

No hay quien detenga el e-book. A paso lento, pero seguro, toma el tereno del libro. Ahora la Comisión Europea promueve la era digital del libro. La noticia en ABC:
La Comisión Europea (CE) ha abogado por crear una nueva legislación en la Unión Europea que permita el desarrollo de proyectos de digitalización de libros como el impulsado por Google en Estados Unidos, que respete "totalmente" los derechos de los autores.
Así se han pronunciado los comisarios de Sociedad de la Información, Viviane Reding, y de Mercado Interior, Charlie McCreevy, en un comunicado conjunto previo a las reuniones que la CE va a mantener esta semana para abordar las repercusiones de servicios como Google Books, que pretende ofrecer en internet libros completos.
Para hacer frente a la "hercúlea" tarea de digitalizar los volúmenes europeos, de los que sólo en las bibliotecas nacionales de la Unión Europea (UE) hay decenas de millones, los comisarios han mostrado su buena acogida a los acuerdos entre el sector público y el privado siempre y cuando respeten "totalmente" las leyes de propiedad intelectual, para "asegurar una remuneración justa" a los autores.

4.9.09

Diginovela, por los CSI


Greg Sanders.

El creador de CSI, Anthony Zuiker, parece que no se queda quieto. Ahora se ha inventado la "Diginovela", un experimento que quizá escuchemos en el futuro...inmediato:
Anthony Zuiker, creador de la popular serie de televisión «CSI» está ultimando el lanzamiento de lo que denomina como «diginovela», un nuevo producto de entretenimiento que combina libro, película e internet, dando un salto sobre el negocio editorial tradicional.
Zuiker ha concebido «Level 26» (Nivel 26), una novela de género criminal que además invita a los lectores a conectarse a una web cada 20 páginas mediante un código especial para poder ver un «ciberpuente»: un videoclip de unos tres minutos de duración vinculado a la trama.
A partir del próximo martes, los lectores podrán comprar el libro en Estados Unidos, visitar el sitio web, registrarse para poder ver los «ciberpuentes», leer, discutir e incluso contribuir al devenir de la propia historia.
«Hacer sólo algo grande no va a sostener el sector», explicó Zuiker. «El futuro del negocio de entretenimiento lo tendremos en la converegencia de diferentes medios. Asi que lo concebimos para el negocio editorial, el cine y la red». En su opinión, la diginovela no reemplazará a la edición tradicional, pero sí opina que el sector necesita un revulsivo.
Zuiker trata de responder así a la creciente oferta de libros electrónicos, que cada vez cuentan con más demanda de usuarios equipados tecnológicamente. Sin embargo, servicios como Kindle de Amazon o el Reader de Sony no ofrecen reproducción de vídeos asociados, así que «Level 26» se convierte en un hito al que se podrá acceder con dispositivos que incorporen imagen en movimiento.
Me encanta CSI, pero no sé. no creo, que llegue a interesarme en este "menjurje" literario. ¿Qué dicen ustedes?

Un rumor llamado Mauricio


El Mariscal Sucre.

Ya lo decían por ahí, por los pasadizos de los eventos de cultura. Quise pensar que no era cierto, que aún hay que creer en la gente, en las editoriales, pero válgame Dios, las ocsas salen a la luz. Nicolas Morales nos muestra ese grito silencioso...el premio concedido a Mauricio Vargas:
Contrario a lo que piensa mi contradictor Felipe Ossa —gerente de la Librería Nacional— yo acepto el rol que tienen los ‘libros flotador’ —es decir, los megabestsellers— en la actual crisis del sector editorial. Los españoles les atribuyen, en estas épocas turbulentas, un 20% de su facturación. En Colombia puede ser menos, pero es obvio que estos libros blindan a los conglomerados editoriales de despidos y reestructuraciones innecesarias, y sostienen algunos proyectos valiosos de los catálogos. Por cierto, uno de estos ‘libros flotador’, publicado para la Feria Internacional del Libro, es el trabajo del columnista Mauricio Vargas: El mariscal que vivió de prisa. Un libro histórico y, dicen los editores, bien documentado. Enhorabuena, pues estaban escasos los libros más intelectuales ante la profusión de no ficción basura. Y, aún más, siendo este un libro en torno a un personaje probablemente apasionante: Sucre, del cual hemos olvidado casi todo. Hasta aquí todo bien. Lo juro, no hay mala leche. Un periodista y ex ministro decide, una vez más, ser historiador. No tengo nada en contra de una noble tradición nacional.

Sin embargo, permítanme detectar un sopor en este asunto, pues, estando el santo, se le apareció el milagro —como siempre, en forma de galardón— al doctor Vargas. En efecto, su libro terminó recibiendo el Premio Telefónica-Bicentenario 2009. Repasemos: un día, una prestigiosa empresa de comunicaciones y una editorial global deciden crear un premio para honrar nuestra independencia. Y no muchos días después, un importante columnista y político recibe el premio por cuenta de un libro que trata sobre uno de los héroes de la Independencia, libro que, curiosamente, se publica en la misma editorial que crea el premio. Y un libro que nace premiado es, en muchos casos, un premio para quien lo premia si, como ocurre aquí, quien da el premio es quien paga la edición. Este autopremio, entonces, permite impulsar ventas, abrir micrófonos, subir las ventas y crear prestigio. Algo difícil de obtener en un campo de batalla como es el mercado editorial. Un premio, por demás, sin convocatoria pública, con unas bases de concurso que, o bien no existen, o se esconden deliberadamente para no ser halladas. Un premio con jurados sin nombre y sin voz y, de igual modo, un premio sin finalistas. Incluso, permítanme decirles, este es un premio sin premio. Me pregunto cuál fue el premio que ganó Vargas: ¿acaso un combo de internet y telefonía celular ilimitados por el tiempo de vigencia del “premio”?

De nuevo: un periodista influyente, columnista del periódico cuya propiedad es del conglomerado Planeta, recibe un premio extraño, nuevo y desconocido pero, eso sí, bien publicitado. Primera constatación: Vargas no es un hombre sin contactos. Conoce a los periodistas culturales de muchos medios, pues fue el patrón de muchos de ellos. Sabe que, finalmente, María Isabel Rueda lo entrevistará en algún momento, con doble página garantizada. Sabe que El Tiempo cubrirá el hecho, lo quieran o no los periodistas de su planta cultural, garantizando, de entrada, el éxito del proceso comercial. Sin embargo, todo esto no parece garantía suficiente y, los editores, deciden jugársela con un nuevo as bajo la manga: en algún momento de la preparación comercial del libro —infiero— a algún creativo se le ocurre que un premio ayudaría aún más a consolidar el libro, sobre todo en estas épocas de globos, campañas libertadoras paramunas y euforia patriótica. Así que deciden crear el galardón a la medida, y concedérselo a nuestro escritor.

Volvamos al tema: los ‘libros flotador’ —valiosos, lo reitero, en momentos de crisis— están desatando acciones poco éticas en la práctica editorial en Colombia. No sé si el libro de Vargas es bueno, y puede que lo sea, pero todo lo que se ha construido a su alrededor, perdónenme, huele mal. Y cuando esto sucede, mi estimado Mauricio, los libros se agrietan, porque nos hacen ver el reverso de los premios: los galardones de dudosa ortografía alejan a los lectores y desacreditan juiciosos trabajos. Es injusto, pero sucede. Afortunadamente, El olvido que seremos, de Héctor Abad, o Líbranos del bien, de Sánchez Baute, no recibieron el Premio Noel o Colanta a la Memoria y la Reparación.

Por último, una coda. Mientras Vargas firmó cientos de libros en la Feria, durante el mismo evento las universidades lanzaron más de diez novedades ligadas al Bicentenario, las cuales no recibieron ni premios, ni entrevistas, ni cubrimiento, sabiendo, como sabemos, que se trata de trabajos con procesos de documentación, análisis e interpretación tan sólidos como el del ex ministro. Pero claro, Felipe, se me olvidaba que esos libros no cuentan. Al fin y al cabo, ni siquiera están en las librerías.

Phillip Kerr gana el RBA


El joven Kerr...

"SI los muertos no resucitan", es la novela ganadora del premio RBA de novela negra. Tomado de ABC:
Aunque la revista Granta le seleccionase en 1993 como uno de los 20 escritores jóvenes británicos más prometedores de la década, Philip Kerr (Edimburgo, 1956) solo podía presumir hasta ahora de haber recibido el Bad Sex Award, galardón que «premia» las peores escenas de sexo en la ficción. De ahí que la alegría del escocés fuese más que visible al saberse ganador de la tercera convocatoria del Premio Internacional de Novela Negra RBA, dotado con 125.000 euros.
«Espero que este premio eclipse al anterior», bromeó un escritor que, a pesar de todo, lleva dos décadas cultivando el género negro y trenzando el paisaje de la Alemani nazi a las pesquisas del célebre Bernie Gunther, investigador privado al que dio vida en «Violetas de marzo» y que le ha venido acompañando hasta la premiada «Si los muertos no resucitan».
De Berlín a Cuba
Última entrega de la saga «Berlín Noir», «Si los muertos no resucitan» conecta las altas esferas del nazismo con el crimen organizado estadounidense y relata el fallido intento de boicotear los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 con lo que Lorenzo Silva, portavoz del jurado, definió como «una documentación excepcional y una capacidad de fabulación que remite a los grandes del género». En la segunda parte del libro, Kerr cambia de escenario y de época para viajar a la Cuba de Batista y reflexionar sobre las motivaciones de los totalitarismos.
Asegura el escocés que una de sus principales motivaciones a la hora de escribir es «llegar a saber cómo los nazis alcanzaron el poder», y nadie mejor para acompañarle en su travesía que un policía alemán que ha perdido su trabajo por simpatizar con la socialdemocracia y se ha tenido que reconvertir en detective de hotel. Un personaje al que, pese a todo, Kerr no duda en calificar de «moralmente ambiguo». «Está inmerso en un fenómeno social apabullante e intenta sobrevivir», relativizó el autor.

3.9.09

Comienza el Hay Festival Segovia 2009


Logo del evento.

Para los que aún creen que el Hay Festival solo emerge en Cartagena, les dejo este enlace para que naveguen por las sendas de la literatura española: El Hay Festival Segovia 2009.

Pincha aquí para el Hay Festival.

Carta de Hesse a Zweig


Hermann Hesse.

Basilea, 1903,

Muy estimado señor:

¡No se asuste usted porque, ahora, de repente, le aborde con un saludo y una petición! Adjunto a esta carta encontrará usted mi librito Gedichte [Poemas], que contiene, entre otras cosas, una traducción de Verlaine. Si algo en este libro resultara de su agrado, le ruego encarecidamente que me regale en reciprocidad su libro sobre Verlaine (los poemas suyos ya los tengo).

Me haría muy feliz poseer ese hermoso volumen con una línea de dedicatoria escrita de su puño y letra. Me proporcionará usted una alegría enorme. Soy ridículamente pobree y me veo obligado a ir mendigando mis contentos acá o acullá. En esa empresa, sin embargo, he encontrado siempre, por azar, muchos amigos queridos,
como su compatriota Schaukal, por ejemplo. ¿Tendré la misma suerte con usted?
¿O no?

Le saluda afectuosamente, su devoto servidor,

Hermann Hesse

Mattew Pearl o la fuerza del sino


Mattew Pearl.

Parace que el destino de este joven escritor es el del reconocimiento. Después de la excelente novela negra El club Dante, ahora nos lanza El último Dickens, donde vuelve y nos sumerge en ese mundo donde los principales personajes son los escritores clásicos. La info en Babelia:
Unas décadas antes de que el maltrecho pirata Billy Bones llegara a la posada del Almirante Benbow en La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, otra especie de piratas literarios pululaban por los muelles de Boston. No eran personajes de ficción aunque traficaban con ella. Su botín eran los manuscritos que llegaban de Europa de renombrados autores. El mercado negro florecía ante la ausencia de derechos de autor. Las editoriales estadounidenses en el siglo XIX reeditaban las novelas de escritores extranjeros de la competencia sin coste alguno; los autores a menudo no recibían ningún tipo de compensación económica, y el éxito en gran parte dependía de ser el primero en lanzar al mercado las novedades más buscadas.

Ésta es una de las historias que Matthew Pearl (Nueva York, 1975) recoge en su libro El último Dickens. El autor, en esta su tercera novela, se sumerge de nuevo en una intriga literaria y juega con la realidad y la ficción. En su debut, El club de Dante, Divina Comedia con el frente académico más conservador de Harvard que intentaba frenar su publicación. Pearl aderezó la trama con una serie de misteriosos asesinatos fielmente inspirados en el 'El infierno'. El libro fue publicado en 40 países y vendió cientos de miles de ejemplares. Pearl reconstruyó las luchas que en el Boston del siglo XIX enfrentaron al grupo de intelectuales que tradujeron la

Con La sombra de Poe, el escritor se adentró en los misterios que rodearon la muerte del gran maestro de los cuentos de terror en Baltimore. Ahora le ha llegado el turno a Charles Dickens y a su manuscrito de El misterio de Edwin Drood que quedó inacabado y dejó a miles de lectores en vilo. La publicación por entregas de los primeros episodios dejó abierto el final ante la abrupta muerte del autor británico. ¿Reaparecería el honesto Drood para vengarse su tío el morfinómano John Jasper? Los devotos seguidores de Dickens especularon sobre la cuestión con frenesí y llegaron incluso a recurrir a sesiones de espiritismo para encontrar una respuesta. Más de un siglo después, Pearl retoma la pregunta y fabula en torno a ella. El tráfico de opio, las enconadas luchas editoriales y el nacimiento de la cultura de las celebridades literarias sirven de telón de fondo a esta intriga literaria cuidadosamente investigada.





1.9.09

Desde ya, arranca la FIL Guadalajara 2009


Bradbury, invitado especial en la FIL Guadalajara 2009.

Dos meses antes que abra sus puertas, la FIL Guadalajara 2009 ya comienza los anuncios de su programación. Tres premios Nóbel: Gabo, Saramago y Pamuk. Además, se le rendirá un sentido homenaje a Ray Bradbury, por su reconocidísimo libro Fharenheit 451. Y más de 1.000 autores de reconocida trayectoria pisarán tierras mexicanas. ¿Ya ven, señores, por qué la feria internacional de Bogotá, tuvo los resultados que tuvo?

¿Existe realmente Thomas Pynchon?


Thomas...

La verdad, no me había hecho esa pregunta. Hay que creer en los autores, en la editoriales...bueno, dejémolo en los autores. Ahora Gabriela Bustelo, en la revista Arcadia, abre la duda. ¿Realmente existe Thomas Pynchon?
“Estoy convencido de que Thomas Pynchon no existe”, es el lacónico comentario de un internauta a propósito de la aparición de la última novela del autor neoyorquino. Y no es raro, porque estamos hablando de un escritor que lleva 40 años sin conceder una entrevista y cuyas únicas fotos conocidas son de sus tiempos universitarios. Tal es el grado de especulación en torno a él, que se ha llegado a publicar que Pynchon es en realidad J. D. Salinger, el otro gran excéntrico de las letras estadounidenses.

Sin embargo, entre ambos hay diferencias notables. En primer lugar, Pynchon continúa en activo; como prueba, la aparición de esta última obra de casi cuatrocientas páginas. En segundo lugar, entre otros premios ha recibido el National Book Award y el prestigioso MacArthur Fellowship, además de ser un sempiterno candidato al Nobel de Literatura.

Dicho todo lo cual, ¿quién es este escritor que siempre causa un revuelo en el mundo literario con la publicación de sus novelas? Nacido en 1937 en Glen Cove, Long Island, en una familia de lejana procedencia británica, ganó una beca para estudiar en la Universidad de Cornell, donde abandonó la Física por la Literatura. Hay quienes dicen que pudo influirlo Vladimir Nabokov, entonces profesor en la prestigiosa institución neoyorquina. En todo caso, Pynchon asistió a los célebres seminarios del autor ruso que en 1958 publicaba Lolita (llevada al cine poco después por su admirado Stanley Kubrick). Licenciado al año siguiente “con mención especial”, Pynchon se trasladó al chic Greenwich Village de Nueva York. Y esto es casi lo último que sabemos de su paradero, pues tras obtener en 1963 el Premio William Faulkner al mejor debut del año por su novela V., Thomas Pynchon prácticamente desapareció de la faz de la Tierra.

Así de escueta es la biografía oficial del padre de la narrativa posmoderna, digno sucesor de Joyce, Kafka y Conrad. Como suele suceder en el caso de los grandes, él se concede una importancia menor. En el prólogo de su volumen de cuentos Un lento aprendizaje (1984), Pynchon describe abiertamente el sonrojo que le produce releer sus primeros relatos, publicados en revistas literarias a principios de los sesenta. Incluso celebra que puedan servir a los principiantes como ejemplo de los errores que hay que evitar. “Casi todo lo que no me gusta de mi escritura está presente aquí
—afirma—, tanto en formato embrionario como en modalidades más avanzadas”.
Pese al desdén que le producía su estilo primerizo, una década antes, en 1973, ya había escrito su gran novela, El arco iris de la gravedad, considerada el epítome pynchoniano donde cristalizan todas sus propensiones iniciales: la injusticia divina, la paranoia, el racismo, el colonialismo, la sincronía y la entropía. Situada entre Londres y otras localidades europeas a finales de la Segunda Guerra Mundial, fue recomendada por tres miembros del jurado como ganadora del Premio Pulitzer de ese año, pero los once restantes la rechazaron por ilegible, rimbombante y obscena. Uno de estos últimos admitió no haber sido capaz de llegar a la mitad de las 760 páginas, perdiéndose por tanto el terrorífico final situado en un cine a punto de ser destruido por un misil supersónico. No en vano el título hace referencia al arco de vapor que dejaban tras de sí los misiles V2 nazis, tema al que Pynchon da su característico giro entre dramático y burlón, pues cada vez que el protagonista tiene una erección oye silbar un cohete por los cielos. Sin embargo, en torno a lo que podría parecer una bufonada al estilo de Joseph Heller en Trampa-22, Pynchon construye una trama poblada por 150 personajes con un prolífico trasfondo histórico, científico, religioso, cinematográfico y psicológico.

Muchas de las novelas de Pynchon comparten una estructura consistente en una espina dorsal surrealista en torno a la que se vertebra una trama realista. El título de su primera novela, V. (1963), alude a un enigma que contiene la letra ve y nos lleva desde Egipto hasta Sudáfrica, pasando por Malta y París, a lo largo de 60 años. La reseña de la revista Time aludía a la cualidad onírica de la novela: “En este libro, nada tiene un sentido consciente. Pero el conjunto tiene un poderoso influjo inconsciente. Pynchon parece estar disfrutando del placer prefreudiano de soñar por el puro placer de soñar”. Su segunda novela, La subasta del lote 49, narra la búsqueda de una sociedad secreta medieval llamada Trystero, que funciona como una empresa postal con buzones camuflados en los lugares más improbables. Este relato de poco más de cien páginas es, en palabras del propio Pynchon, “un cuento que se vendió como una novela en la que parecí olvidar casi todo lo que creía haber aprendido hasta entonces”.

Tras la incomprendida Vineland (1990), que defraudó a la mayoría de los lectores y críticos, vendría Mason y Dixon (1997), a la que el autor confesó haber dedicado dos décadas de trabajo. Meticulosamente documentada, trata sobre las vidas del astrónomo inglés Charles Mason y su compañero profesional, el topógrafo Jeremiah Dixon, encargados de trazar la línea divisoria entre el territorio del primer ministro británico Penn (el estado de Pennsylvania) y el de la reina Mary (el estado de Maryland), uno de los orígenes de la Guerra de Secesión estadounidense. El recientemente fallecido escritor español Eduardo Chamorro catalogó Mason y Dixon como la última mejor novela del siglo xx
y “una proeza literaria de primerísimo orden”. En cuanto a su sexta novela, Against the Day (2006), no traducida al español, su millar de páginas apenas recibió promoción alguna por parte de Penguin—su editorial actual— y la crítica la catalogó como la culminación de su carrera, término que suele emplearse con las obras densas y más bien abstrusas.
En cuanto a la séptima y última entrega de Thomas Pynchon, publicada este 6 de agosto, los rumores sobre ella llevaban casi un año en circulación. Aunque ha llegado envuelta en el misterio habitual, se sabía desde hace un año que Inherent Vice es su primera novela negra y también que es relativamente corta ­
—369 páginas—, dada la tendencia prolífica de su autor. Protagonizada por el detective californiano Doc Sportello, comienza con un estilo típicamente noir al estilo de Raymond Chandler: “Entró por las escaleras de atrás, como siempre tuvo por costumbre. Doc llevaba más de un año sin verla. Nadie sabía nada de ella”. Dado que Pynchon no hace promoción de sus libros, sus editores han tenido que aguzar el ingenio. Si cuando recibió el National Book Award fue el cómico Irwin Corey quien recibió el premio con un tronchante discurso amenizado por un nudista supuestamente espontáneo, en la era de internet la editorial Penguin ha recurrido a la web de YouTube para ofrecer un brevísimo video de dos minutos y medio con voz del propio autor.

En cuanto al argumento, es sencillo. A finales de los años sesenta en Los Ángeles, un detective melenudo y fumador de marihuana emprende la búsqueda de su ex novia Shasta Fey, que ha desaparecido con un promotor inmobiliario de dudosa fama. Por las páginas de Inherent Vice desfila una plétora de personajes sesenteros —estripers, surferos, videntes, psiquiatras y jugadores—, pero al final resulta que la desaparición de la chica está relacionada con un misterioso Colmillo Dorado (¿en homenaje al Halcón Maltés de Hammett?). Si el cambio de registro es evidente, el sentido del humor de Pynchon se mantiene intacto. Y si la tendencia hiperbólica resulta a veces agotadora, el trasfondo de la novela es la nostalgia de un tiempo pasado que, ay, siempre nos parece mejor. Aplaudida por sus incondicionales, denostada por quienes esperaban un mayor esfuerzo intelectual, quizá sea el crítico de The Times quien mejor resume la evolución de Pynchon: “En esta etapa de su carrera, Pynchon se parece a Stanley Kubrick más que a cualquier novelista vivo. Al igual que Kubrick, es un visionario inconformista, creador de obras icónicas y a menudo impenetrables; famoso por su actitud huidiza, también es considerado un autor de culto; y si Kubrick experimentó con una multitud de géneros, en los últimos años Pynchon ha desarrollado una marcada tendencia transformista”.

Lejos quedan ya los tiempos en que Pynchon dedicaba un entusiasta artículo llamado “El eterno juramento del corazón” a la novela El amor en los tiempos del cólera, de su admiradísimo Gabriel García Márquez. ¿Podemos decir de él, como decía él en 1988 del Nobel colombiano, que escribe con un control apasionado y una serenidad maníaca? Para averiguarlo, los invito cordialmente a pulir su inglés y leer su última novela.

Taller de escritura creativa online


El taller, que esta vez será de cuento.

Se abren las puertas para incribirse al taller de escritura creativa internacional en castellano. ¿Los talleristas? Guadalupe Nettel, Paz-Sondán, Santiago Roncagliolo, Alejandro Zambra, Andrés Neuman e Iván Thays. Les dejo la info, a ver si se animan. Hay plazo hasta el próximo sábado.

Muy pronto se dará inicio el nuevo Taller Virtual de Narrativa enfocado a la escritura de cuentos. Por supuesto, la propuesta de este taller apoya perfectamente a la escritura de novelas.

Las sesiones estarán coordinadas por el escritor peruano Ricardo Sumalavia. En esta oportunidad el taller se dinamizará todavía más con la presencia de escritores invitados de reconocida trayectoria, como Santiago Roncagliolo (Perú), Andrés Neuman (España-Argentina), Alejandro Zambra (Chile), Fernando Iwasaki (Perú), Guadalupe Nettel (México), Edmundo Paz-Soldán (Bolivia), Ana María Shua (Argentina) e Iván Thays (Perú), entre otros.

Pincha aquí para el enlace del taller y para más información.