30.6.10

El fútbol de un payanés


El autor.


El Mundial ha hecho posible que deje de postear más seguido en Tierraliteraria. Y ahora que faltan tan sólo 8 partidos y que hoy no hay árbitros atizando el juego, vuelvo al ruedo. Es precisamente el fútbol uno de los temas que nos presenta Juan Esteban Constaín en su nueva novela titulada ¡Calcio!!. Continua el camino hacia las novelas históricas. No imagino unMundial en pleno Siglo XVI. El espectador entrevista al autor:

Es 20 de febrero. El año: 1530. Los florentinos llevan meses resistiendo el embate de las tropas españolas. Meses de frío y hambre, de peste. Los soldados de Carlos V no han podido con la insolencia ni con las murallas de Florencia y, combinando todas las formas de lucha, han decidido resolver el asunto jugando al fútbol. Bueno, es un decir. En realidad juegan al calcio, juego de pelota de los florentinos, a través del cual los italianos y españoles se jugarían, durante esa mañana medieval, la libertad y la honra.

Es una ficción. Una ficción dispuesta a desafiar a aquellos que piensan que “el juego es sólo juego, y que el hombre lo asume sólo para divertirse”. Así lo asegura uno de los personajes de ¡Calcio!, la nueva novela del joven escritor colombiano Juan Esteban Constaín, un homenaje al fútbol y a la historia, y una divertida reflexión sobre las guerras que se libran a pie de página. Porque “el deporte es la guerra de nuestra época, y el honor que sus proezas regalan vale tanto como antes valían las conquistas y los asedios y los mares”.

Tan sólo unos días después de haber lanzado al mercado su tercer libro de ficción (en 2004 publicó Los mártires, un compendio de relatos; y en 2007, su primera novela, El naufragio del Imperio), Juan Esteban Constaín se tomó su tiempo para hablar con El Espectador del calcio, de Maradona y de su participación en el Festival Malpensante.

El protagonista de ¡Calcio! es Arnaldo Momigliano, un brillante y joven profesor de Oxford que pone patas arriba a Gran Bretaña al sugerir que los ingleses no inventaron el fútbol. ¿Cómo llegó Momigliano a su vida?

En mi disciplina académica, Arnaldo Momigliano es mi mayor ídolo. Lo empecé a leer hace mucho tiempo. Y desde el primer día me deslumbró. Fue quizás el mayor erudito contemporáneo sobre el mundo griego y romano. Y escribía con una gracia, un encanto, una fluidez y un humor descomunales. Ahí encontré un modelo y una inspiración muy grandes. Sobre todo en la actitud: Momigliano me enseñó que la erudición y el conocimiento podían ser un instrumento para la felicidad y la dicha. Con él descubrí que se puede hacer una cosa muy exhaustiva y minuciosa y a la vez estarle mamando gallo a todo el mundo.

Y un día, usted resuelve escribir una novela en la que su ídolo descubre que en Italia se inventaron el fútbol…

Yo sabía de la historia del calcio desde que estudié historia medieval e historia del Renacimiento. Era un juego más parecido al rugby de nuestros días que al fútbol. Un deporte violento, más áspero. Nunca me había llamado particularmente la atención, hasta el 2008, en un verano en Florencia. Se jugaba la semifinal de la Uefa entre los Rangers de Glasgow y la Fiorentina. Yo tenía que escribir una columna para El Espectador —no sabía qué escribir—, y me acordé del juego del calcio, me fui a una librería, me compré un librito y me puse a leer anécdotas deliciosas. Entre ellas encontré la historia de cuando los Florentinos estaban cercados por Carlos V, el Emperador del mundo, y desde afuera el emperador les prohibió hacer carnavales y juegos. Los florentinos, para desafiar al emperador, hicieron un partido de calcio memorable, el 17 de febrero de 1530, y lo lograron. Carlos V les echó bala y no lo lograron. Entonces supuse que los españoles, siendo como eran, con ese sentido del honor y de hidalguía tan arraigados, debieron haber jugado también contra los florentinos. Y ahí se me reveló la novela.

Usted escribe que “los deportes son reveladores a la hora de comprender el carácter de un pueblo”, ¿cómo se le revela Colombia a través de su fútbol?

Los colombianos somos tremendamente insolentes. Somos capaces de lo más grande y de lo más bajo, y no podemos encontrar un justo medio. A la hora de la ejecución de las empresas, podemos empatar con Nicaragua y ganarle 5-0 a Argentina. El objetivo en realidad del colombiano es demostrarse que es capaz de las cosas, aunque sepa que las cosas nunca le van a pertenecer. Y eso hace parte del destino nacional. Aquí somos conscientes de que somos dueños de una cantidad de posibilidades maravillosas para ser, pero también tenemos la conciencia permanente de que no somos capaces. Y en el fútbol eso se ve clarísimo: los jugadores no son disciplinados; son espontáneos y desordenados; tienen talento, pero no tienen juicio; tienen ideas, pero no tienen método. En el plano estético, tienen todo ese folclorismo desenfrenado del alma nacional que nos lleva a unos uniformes bochornosos; las mallas están rotas y los estadios están destartalados...

Y no es que los recursos escaseen…

Claro que no. Como en el país. Mire la clase dirigente del fútbol, es el correlato en el deporte de la clase dirigente colombiana.

“¡Calcio!” Está dedicada a Maradona, ¿por qué?

A mí me encanta Maradona. Y mi admiración es una admiración como debe ser: no oculta sus defectos, sino surge a partir de ellos mismos. Me encantaba cuando jugaba, pues él era la encarnación perfecta de la argentinidad: un tipo gordo, bajito, vicioso, con una cantidad de defectos, y sin embargo tenía un talento descomunal y a golpe de talento omitió todos sus defectos para construir un proyecto futbolístico que en realidad era un proyecto estético y artístico. Además, a mí me parece terrible que estemos acostumbrados a buscar héroes que nos rediman de nuestras miserias con sus proezas. Siempre queremos que la gente que hace las cosas bien, sean también sujetos moralmente impecables. Y a Maradona se le pedía que fuera un hombre pulcro, lo que no podía ser. Porque es que ser argentino y ser Dios, y ser de Boca, es muy difícil.

Algunos personajes en “¡Calcio!” le regalan un buen repertorio de insultos al papa Clemente VII. No es común este tipo de irreverencia viniendo de un hombre “conservador y reaccionario”, como usted se describe. ¿Su sátira tiene límites? ¿Existe algo de lo que no se atrevería a burlarse?

El humor es una de las mejores herencias del buen conservatismo —Chesterton, por caso— y lo digo con toda tranquilidad: siempre y cuando me esté moviendo en los dominios de la literatura, mi sátira no tiene límites. Creo que a veces la burla puede ser también el mejor de los homenajes. No me burlaría jamás de la desdicha ajena, ni de la bondad ni de la ingenuidad.

Este sábado está invitado al Festival Malpensante para hablar nada más ni nada menos que de la crisis de la Iglesia católica... ¿La va a defender o la va atacar?

Diré lo que pienso: que el catolicismo verdadero es una especie de herejía mediterránea que profesaron por igual Dante y Chesterton, y que en su historia y su doctrina, como en la gramática, lo que importa no son las reglas, sino las excepciones; no hay nada más conmovedor que un católico de veras, aunque no hay tampoco nada más escaso. Pero los milagros ocurren. Quizás le haga un homenaje a Saramago, que era un hombre bueno: no se me ocurre qué puede ser más cristiano que la bondad.

El "Mondo" de un Premio Nóbel


Ven, franca la puerta... JMLC


Tusquets lanza un nuevo libro de relatos del Nóbel Le Clézio, que se compone de ocho cuentos. La obra se llama El mondo y otras historias. La Nación de Argentina lo comenta así:

Mondo y otras historias se compone de ocho cuentos, todos protagonizados por niños, como si en ellos Jean-Marie Gustave Le Clézio (Niza, 1940) hubiese querido encarnar diferentes etapas de un viaje recuperador de la infancia de la humanidad.

Un día la chica de "Lullaby" decide no ir a la escuela; se dedica a vagabundear por la playa y en el transcurso de su aventura experimenta una sensual comunión con la naturaleza, cercana al éxtasis espiritual ("Lullaby sentía que su cuerpo se abría muy despacio, como una puerta y ella esperaba el encuentro con el mar [...], parecía una nube, un gas, se mezclaba con todo lo que la rodeaba"). En otra ciudad marítima encontramos a Mondo, una criatura de la calle sin familia ni morada cuyo estilo de vida va en contra de las normas establecidas. Este relato, que inicia el libro, es el menos audaz del conjunto y sus cuestionamientos permanecen dentro del plano de lo social.

"La montaña del dios viviente", en cambio, propone un pasaje a una dimensión mítica a través de la escalada del protagonista hasta la cumbre de un monte en el cual mora una deidad pánica. Y Juba, el pequeño campesino de "La rueda del agua", tiene la visión de una fantástica ciudad, mientras sus bueyes mueven la noria que provee de agua sus campos.

Mondo y otras historias fue publicado originalmente en 1978 y forma parte de un programa de reedición de la obra de Le Clézio, ganador del Premio Nobel de Literatura 2008. En este libro, el autor francés bordea muchas veces el cuento de hadas y la leyenda folklórica. Un lenguaje poético, de convincente intensidad, se impone a la línea argumental con imágenes animistas que convierten los elementos primordiales del universo en presencias fundamentales de la narración. Así ocurre en "El que nunca había visto el mar" con el océano, transformado en símbolo del anhelo de libertad por los pupilos de un liceo.

"Hazarán" se desarrolla en un humilde asentamiento de inmigrantes donde los chicos se reúnen a escuchar los cuentos de un hombre que practica el ayuno porque ya no siente ganas de comida ni de agua, sino sólo de Dios. La heroína de "Pueblo del cielo", un texto construido como un poema en prosa que concluye de manera apocalíptica, se llama Pequeña Cruz: vive en un "país sin hombres [...] de arena y polvo" y es visitada por los "caballos del azul". En "Los pastores", un muchacho de la ciudad arriba al "país de las dunas" y allí, sumergido en el encantamiento de un tiempo infinito, "olvida todo lo que conocía antes de llegar" y se esfuerza por escuchar lo que dicen las estrellas.

La ausencia de figuras parentales en los relatos remarca la celebración de una niñez sin ninguna clase de ataduras. En ese ámbito reina un panteísmo vital que se opone a la lógica y el materialismo de los adultos, que rechaza la enseñanza escolar y se interesa en el conocimiento de "cosas silenciosas y fuertes, cosas llenas de belleza y misterio". El rescate de lo salvaje y lo primitivo en la percepción del mundo, por sobre lo civilizado y lo moderno, culmina en una proyección cósmica representada, en una de las historias, por un fulgor que comprende "la luz de todos los soles y de todos los astros invisibles".

Estos cuentos se fortalecen en su unidad temática. Añoran una inocencia primigenia e incluso podría afirmarse que se funden en un mismo tono evangélico (aquel de "les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos"), lo suficientemente generoso de espíritu como para eludir las mezquindades de un hueco fundamentalismo.

Premio Clarín de Novela


El último ganador, Federico Jeanmaire


Debo decir: la mayoría de escritores premiados son argentinos. Pero hay esperanza. El Premio Clarín de novela se ha convertido en uno de los más importantes del cono sur. Y ya que no estará Saramago como Presidente del mismo, ¿Quién "gobernará"? Aquí el comentario que hace la Revista Ñ:

No será lo mismo. Después de cinco años de disfrutar de su presencia, de compartir su sabiduría, esta nueva edición del Premio Clarín de Novela se quedó sin quien fuera su Presidente Honorario desde 2005, el Premio Nobel José Saramago. Su muerte, el 18 de junio, conmovió a sus lectores alrededor del mundo y seguramente también a ese puñado de escritores inéditos que, más allá de ganar o no este concurso, celebraban el solo hecho de haber sido leídos por el portugués.

Para ellos, para todos, va esta noticia que no servirá de consuelo, pero al menos aliviará el estrés por el cierre de la convocatoria: se ha decidido extender por un mes el plazo de recepción de manuscritos para la edición 2010 del Premio Clarín de Novela. Ahora hay tiempo hasta el viernes 30 de julio inclusive para enviar los originales a en Av. de Mayo 1370, 7° piso, oficina 185 (CABA), código postal 1085. El horario de atención es de lunes a viernes de 11 a 17. Los interesados se pueden comunicar al 4383-6527, o por mail a premionovela@agea.com.ar.

A partir de esa fecha comenzará a trabajar un jurado de preselección y un comité de lectores, encargados de definir las diez novelas finalistas. Las mismas que serán leídas por un jurado de prestigio internacional: los escritores y periodistas españoles Juan Cruz y Rosa Montero, y el escritor y cineasta argentino Edgardo Cozarinsky. El jurado dará a conocer el nombre de la novela ganadora en la ya tradicional ceremonia de entrega que se realizará la primera semana de noviembre.

Esa obra recibirá 100.000 pesos y será publicada por Clarín-Alfaguara. El Premio Clarín de Novela este año llega a su 13ª edición.

28.6.10

99 años de Sábato


Sábato, por Cáser


Mientras aun se despide a Monsiváis y Saramago, el mundo le rinde homenaje a Ernesto Sábato. En la Revista Ñ comentan así la noticia:

Ernesto Sabato nació en Rojas y se convirtió en unos de los escritores más importantes de la Argentina. Su obra es tan reconocida en el país como en el resto del mundo. Se doctoró en Física pero cuando descubrió el poder de las palabras, se entregó por completo a la literatura. Fue amigo de escritores y pintores.

Ayer cumplió 99, y por su trayectoria y aporte a la cultura nacional, le entregaron el Premio José Hernández. Cuando le preguntaron a Mario Sabato, hijo del escritor, por su padre, él solo respondió: "Papá está yéndose".

De la ceremonia, en la Casa de la Provincia de Buenos Aires, participaron el gobernador Daniel Scioli, la periodista Julia Constenla, el presidente del Instituto Cultural, Carlos D'Amico, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y Pacho O'Donnell. El premio fue recibido por su hijo, autor, además, del documental "Ernesto Sábato, mi padre".

Durante el homenaje se proyectaron fragmentos del documental.

Se ve un Sabato ya mayor que recorre los lugares en los que transcurrió parte de su vida. Desde que se llamó a silencio, hace 4 años, no hace apariciones públicas ni da entrevistas. Sabato no estuvo en el homenaje; tampoco fueron su compañera, Elvira González Fraga, ni su hijo Jorge.

Además de su aporte a la literatura, en los discursos se destacó el rol de la memoria y, en ese sentido, el trabajo de Sabato como presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep). Uno de los últimos datos que se conocen sobre Sabato es que cuando por prescripción médica tuvo que dejar de leer y escribir, se dedicó con la misma pasión e intensidad a la pintura, que fue "el amor de su adolescencia".

Aquel hombre que hizo de la escritura y de la lectura, el leit motiv de su vida, está ahora recluído en su "lugar preferido en el mundo", Santos Lugares.

A la hora de recibir el premio, Mario Sabato agradeció en nombre de su padre y de su madre, Matilde Kuminsky, y destacó el rol que ella tuvo en las obras de Sabato: "Papá escribió empujado, apoyado y criticado por mi madre. Por eso, las obras deberían firmarse Ernesto y Matilde Sabato". En el homenaje también estuvieron algunos vecinos de Santos Lugares, y figuras como Eduardo Falú, Graciela Fernández Meijide, la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, Virgina Lagos, Antonio Grimau, Stella Maris Closas, Silvestre, Victor Laplace y monseñor Justo Laguna.

El domingo a las 18, en el Club de Defensores de Santos Lugares seguirá el festejo de cumpleaños con la proyección completa de "Ernesto Sabato, mi padre".

25.6.10

Poema del Viernes # 23


Jorge Bocannera ( Bahía blanca, Argentina, 1952)

ELLA


Viene despacio
entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
viene despacio
a tender sus manteles de ternura
viene despacio
apenas hecha humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
viene despacio
con su enchape celeste subiéndose a mis mástiles
viene despacio
entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después... se vuela azul como la tarde.

24.6.10

Sobre Fernando Denis


Denis. Foto asaltada de su facebook...


Realmente le tengo especial afecto a Fernando Denis. Siempre le he visto como un hombre pequeño con corazón de gigante. Para hablar contigo, le es necesario tener siempre una taza de té. Nada más. Aun considero La geometría del agua como el libro de poesía que cualquiera de nosotros hubiese querido escribir. Allí está el resumen de Denis. Está su vida, su decantamiento, su alegría, su estremecimiento diario. Cuando te dice que No solamente has sido música para encontrarte, te llega, te cala en el cuerpo. Un poeta puro, como pocos. Maneja la palabra esencial como la respiración. Es tan natural su manera de poetizar que asusta. Jorge Pinzón Salas nos habla en la revista El malpensante quién es Fernando Denis en la poesía colombiana. Les dejo un aparte del artículo. Un abrazo Fernando, asiduo lector de Tierraliteraria:

Si en tres días no encuentra a dónde mudarse, el dueño del apartamento que comparte con un tinterillo y un estudiante de derecho no tendrá inconveniente en cumplir su amenaza de echarlo a la calle, a la cochina calle, adonde tantas otras veces, en sus horas más difíciles, ha ido a dar con sus escasas pertenencias.

Pese a estar harto de tener que despertarse cada vez que el casero tiene la desfachatez de llamarlo a las ocho, siete y hasta seis de la mañana para cobrarle el arriendo, preferiría no repetir el episodio, mil veces padecido, de verse obligado a buscar guarida y desalojar con premura.
El taxi nos lleva a una casa en Chapinero Alto en la que, según los clasificados de esta mañana de principios de agosto, se arrienda habitación con baño privado. El poeta, con el acento costeño que todavía conserva, el entrecejo arrugado y la mirada de cachorro desamparado, dice casi bramando:

–¡Estoy desesperado! ¡Ya me quiero ir de allá... ese man me tiene mamado! Además, ¡el centro es una olla!

Dobla en cuatro partes desiguales la página de los avisos clasificados del periódico y se la mete en un bolsillo. Antes de empinarse para tocar el timbre, se acomoda el nudo de la corbata, una suerte de amuleto de seda azul descolorida con diminutas pepas amarillas y marquilla de París que le regaló una amiga, y que hoy quiso atarse a su pescuezo enjuto para atraer la buena fortuna en la búsqueda de vivienda.

–Éste es un nudo inglés, como el que se hacía mi querido William Turner –me explica.

Un chaquetón de paño gris dos tallas más grande, una camisa blanca de algodón grueso con el cuello ligeramente roído, un holgado pantalón negro de dacrón a rayas blancas y unos zapatos negros sin lustrar que se le desamarran cada cinco minutos completan su indumentaria. El otrora descachalandrado figurante de la bohemia céntrica bogotana tiene por estos días el semblante y la facha de un tipo de fiar.

–¿Usted es el que dice que es escritor? –le pregunta la mujer que nos abre la puerta.
–¡El mismo! Mucho gusto, José Luis González, pero me puede decir Fernando. La gente me conoce más como Fernando Denis, ¡la voz de la poesía! –le contesta, socarronamente solemne, largando una risotada.

Construida en los años sesenta al final de la calle más empinada de un pequeño barrio de clase media alta, la casa, grande y acogedora, parece haber vivido mejores tiempos. Tiene tres pisos que despiden un olor añoso y un halo de misterio en su atmósfera seca.

Lo que más le gusta al poeta de la habitación que le muestra la mujer es que tiene vista a las montañas y está ubicada en un vecindario apacible, “lejos del bajo mundo”, murmura. Lo que menos le agrada es la suma que deberá pagar.

–¿Cuatrocientas mil barras? No me alcanza –piensa en voz alta.

Pero que el canon de arrendamiento no se ajuste a su presupuesto no es motivo para partir con prisa, ni para rechazar una taza de té, ni mucho menos para resistirse a tomar asiento en una sala llena de libros y recitar (exhibiendo su soberbia memoria poética y cerrando los ojos durante largas estrofas) un par de poemas a petición de esta matrona robusta, con asomo de bigote, que debe estar llegando a los setenta, y cuya mirada de desconfianza hacia nosotros pierde intensidad a medida que Denis la hace sonreír.

El primer poema es largo, se llama “El amenazado” y es de Jorge Luis Borges. Rodeada de fotografías de su ex esposo y de sus dos hijas, y de reproducciones de Obregón, Picasso y Miró, la señora lo increpa:
–Pero recítenos una poesía suya.

Denis afina la voz para recitar un poemade su autoría que le arranca un tímido aplauso a la anfitriona. Se titula “Un poeta sioux” y termina así:

Cuando haya borrado con mis manos de lija
el hollín de las hogueras
y haya limado los dientes de plata de mis dardos
visitaré a la india,
mataré los leones y los cuervos de sus ojos azules
antes de quedarme impávido en ese aroma,
en esa música
adorable que la arropa en su tienda.


De los seis cuartos que hemos visto entre ayer y hoy, hay uno en el segundo piso de una casa en La Soledad al que le entusiasma mudarse, no solo porque le conviene el precio del alquiler (que incluye acceso a internet y uso de la cocina, a la cual entrará varias veces al día exclusivamente a calentar agua para el té, su bebida predilecta desde que dejó el trago, según él por “hastío”, y el café por la gastritis que le atribuye a su pasado etílico), sino porque además tiene el encanto simbólico de estar situado frente a un parquecito con nombre de escritor: Rafael Pombo.

Se avecina el Festival Malpensante


Picante, muy picante estará el Festival...


El Festival Malpensante ya es todo un evento literario en Colombia. Un tanto elitista, y lo digo por los precios de la boletería a cada charla, pero lo salva la calidad. Su trascendencia ha sido reconocida en el país y en el extranjero, sobretodo en Argentina, donde el evento tiene gran cobertura. Este año entre los invitados estarán el prolífico escritor César Aira, Guadalupe Nettel, Leila Guerreiro y el editor Sergio Dahbar. Les dejo la programación, y a disfrutar del ají¡¡¡¡¡¡¡



Sábado 3 de julio Auditorio William Shakespeare Auditorio Fanny Mikey Auditorio Jaime Garzón
12:00 m.

1S La guerra contra las drogas es inútil...
Matías Rivas, Daniel Pacheco, Alejandro Gaviria
Modera: Andrés Hoyos

2S Los decálogos literarios
Fernando Ampuero

2:00 p.m.

3S Vigencia del bolañismo
Guillermo Martínez, Alejandra Costamagna
Modera: Ramón Cote Baraibar

3:30 p.m.

4S Estadísticas inútiles o mentirosas
Alejandro Gaviria
Modera: Mauricio Reina

5S ¿Perdió el rumbo la enseñanza universitaria de literatura?
Carolina Sanín, César Aira, Pascual Gaviria
Modera: Mario Jursich Durán

6S Vindicación de lo placeres: la envidia
Guadalupe Nettel, Sergio Dahbar
Modera: Nicolás Morales Thomas

5:00 p.m.

7S Católica, apostólica, romana y ¿decadente?
Thomas Cahill, Juan Esteban Constaín
Modera: Carolina Sanín

8S Los nietos de Bukowski
Guadalupe Nettel, Francisco Hinojosa
Modera: Ángel Unfried

9S Mesa de rockeros nacionales

6:30 p.m.

10S En el Smithsonian

Modera: María Figueroa

11S Petróleo en Colombia: el modelo noruego o el nigeriano
Ibsen Martínez, Mauricio Reina, Guillermo Perry
Modera: Alejandro Peláez

12S El papel kaput
Juanita León, Margarita Valencia, Pablo Francisco Arrieta
Modera: Andrés Hoyos

8:00 p.m.

13S El misterio de la Edad Media
Thomas Cahill



Domingo 4 de julio Auditorio William Shakespeare Auditorio Fanny Mikey Auditorio Jaime Garzón
12:00 m.

14D El sexo y la ciudad: Bogotá
Roberto Palacio, Nancy Prada

15D Viajes en libro
Juan Gabriel Vásquez, Michael Jacobs
Modera: Camilo Jiménez

2:00 p.m.

16D Cuando el periodismo denuncia
Fernando Ampuero, Claudia López
Modera: Juanita León

17D La venganza en la literatura
César Aira, Juan Gabriel Vásquez, Matías Rivas
Modera: Fernando Carvallo

3:30 p.m.

18D César Aira (no) se explica
César Aira
Modera: Margarita Valencia

19D El albacea abusivo
Francisco Goldman, Enrique Vila-Matas, Fernando Carvallo
Modera: Andrés Hoyos

20D El mito de la violencia buena
Daniel Pacheco, Francisco Hinojosa
Modera: Pascual Gaviria

5:00 p.m.

21D Nora Lezano: el ojo del rock
Nora Lezano
Modera: Mario Jursich Durán

22D Las columnas y su extraña vitalidad
Jesús Silva-Herzog Márquez, Renson Saíd, Mauricio Vargas Linares
Modera: Jaime Abello Banfi

23D La gestión cultural pasa al tablero
Claribel Terre Morell
Modera: Rocio Arias Hofman

6:30 p.m.

24D Asedio a Vila-Matas
Enrique Vila-Matas
Modera: Óscar Collazos

25D Recuerdos cachaquísimos
Pablo Navas Sanz de Santamaría
Modera: Andrés Ospina

8:00 p.m.

27D El gallo tapado

Modera: Mario Jursich Durán



Lunes 5 de Julio Auditorio William Shakespeare Auditorio Fanny Mikey Auditorio Jaime Garzón
12:00 m.

28L El habitante 7.000'000.000
Matías Rivas, Ibsen Martínez, José Galat
Modera: Claudia López

29 L El dudoso brillo de la antipolítica
Jesús Silva-Herzog Márquez, Alfredo Barnechea
Modera: Andrés Hoyos

2:00 p.m.

30 L Los hijos de Tony Soprano
Víctor Carrasco, Luis Alberto Restrepo
Modera: Sergio Dahbar

31 L La izquierda del XXI
Alfredo Barnechea, Nicolás Morales Thomas
Modera: Andrés Hoyos

3:30 p.m.

32 L El más literario de los deportes: el fútbol
Juan Gabriel Vásquez, Ricardo Silva Romero , Juan Miguel Álvarez
Modera: Mario Jursich Durán

35 L Alberto Salcedo entrevista a Julio Oñate
Julio Oñate
Modera: Alberto Salcedo Ramos

33 L Lo que aprendí: Leila Guerriero
Leila Guerriero
Modera: Camilo Jiménez

34 L La ciudad irreversible
Felipe Uribe de Bedout, Alberto Escovar

5:00 p.m.

38 L ¿Qué nos dejó la Independencia?
Alfredo Barnechea, José Alejandro Castaño , Francisco Gutiérrez Sanín
Modera: Mauricio Vargas Linares

36 L Museos de la memoria
Fernando Carvallo

6:30 p.m.

39 L Barra libre
Óscar Collazos, Francisco Goldman, Santiago Gardeazábal
Modera: PascJustificar a ambos ladosual Gaviria

8:00 p.m.

Clausura: El triunfo del ají

23.6.10

Acerca del III Congreso de Nuevos Narradores Iberoamericanos


Pron Pron Pron...


La diversidad en la literatura iberoamercana es tan disimil como su gente. Seleccionados como "nacidos después del 75", La Casa de América ha convocado a un gran volúmen de la nueva generación de narradores. El selecto grupo lo comanda Andrés Neuman, Patricio Pron y Rodrigo Hasbún. Lo comenta así Alberto Ojeda:

La narrativa latinoamericana es un laberinto con infinitos callejones. A muchas cátedras y suplementos culturales, un tanto perezosos, les cuesta asimilarlo. Emplean la etiqueta como si ésta abarcara una realidad más o menos homogénea. Pero basta escarbar un poco más tras ella para toparse con un panorama extremadamente complejo, marcado por infinitas paradojas. Un ejemplo: publicar con Alfaguara, Planeta o Mondadori -editoriales transnacionales- en Chile o en Argentina suele ser un obstáculo para que un libro trascienda las fronteras del país en que ha sido editado. Los escritores quedan atados en contratos que constriñen su difusión en unas determinadas fronteras nacionales y la burocracia interna de estos sellos mastodónticos, con sedes en casi toda Latinoamérica, hace el resto.

Así lo explican Iosi Havilio (Buenos Aires, 1974), Rodrigo Hasbún (Cochabamba, 1981), Carlos Labbé (Santiago de Chile, 1977) y Patricio Pron (Rosario, 1975), reunidos por ELCULTURAL.es en la Casa América de Madrid, institución que acoge estos días el III Congreso de Nuevos Narradores Iberoamericanos y en la que estos cuatros autores, promesas literarias tras la estela de los ya consagrados Volpi, Neuman, Iwasaki, Fresán y compañía, tienen un papel protagonista en las múltiples conferencias y charlas previstas hasta el próximo viernes.

Para empezar conviene saber si todavía tiene sentido hablar de literatura latinoamericana. Carlos Labbé, que ha publicado en España Navidad y Matanza y Locuela (Periférica), señala que, en realidad, "nunca lo tuvo". "Lo que sí tiene sentido es hablar de pequeñas áreas, como el Río de la Plata, Bolivia, Santiago, México, Centroamérica, que si tienen rasgos propios que les caracterizan. Conocer esta desintegración es fundamental, porque, por ejemplo, hay una distancia enorme entre lo que se escribe en Santiago y en el Río de la Plata, y eso que están al lado”, advierte.

Rodrigo Hasbún, autor de la novela El lugar del cuerpo (Afaguara Bolivia), único que no se ha estrenado todavía en España, secunda a su compañero de oficio: “El concepto de literatura latinoamericana es más que nada una etiqueta comercial y el intento de dar forma a una ilusión que surgió en los años 60”. Y Patricio Pron, ensalzado por la crítica y galardonado con el Premio Jaén de Novela por El comienzo de la primavera, tercia para colocar otra perspectiva sobre la mesa: “Es más bien un deseo o una aspiración de los europeos, del mismo modo que para nosotros puede existir una literatura europea, algo que, la verdad, no es más que una abstracción”.

¿Entonces no hay nada que ensarte, transversalmente, toda la escritura en español al otro lado del Atlántico y le dé un mínimo atisbo de coherencia interna? “Nunca he creído que tuviera fundamento alguno hablar de literatura continental, intercontinental o intergaláctica. Hay relatos individuales, independientes. Y entre ellos sí se ponen en juego cruces muy interesantes, en los que se puede apreciar la pertenencia a una tradición común”, remacha Iosi Havilio, autor de Opendoor (publicado en España por Caballo de Troya).

En esa tradición común hay un nombre que parece incuestionable como figura referencial para las nuevas generaciones de escritores latinoamericanas: Roberto Bolaño. ¿De verdad es tan alargada su sombra? ¿Alguno se atreve a afirmar que no ha sido una influencia en su obra? Es curioso ver cómo reaccionan cuando se saca su nombre a relucir. Alzan sus cabezas, se miran los unos a los otros y respiran hondo. Alguna silla, producto de la agitación, rasga las teselas del suelo del Palacio de Linares. Y en el aire quedan comentarios bien significativos:“¡Pobre Bolaño!”, “lo estamos convirtiendo en un monstruo”, “aún es tiempo de leerlo”... Todos coinciden en algo: el autor de Los detectives salvajes ha sido excesivamente mitificado y eso es un problema.

Carlos Labbé: Su influencia es tan fuerte como la que haya podido tener Piglia o Kerouac. Y bastante más que Bolaño nos han influido autores como Borges. Su peso se está exagerando demasiado.
Patricio Pron: Es que cuando a un escritor se le destaca tanto como a él parece como si todo lo anterior se borrase. Es una sensación artificiosa. Hay un cúmulo de influencias muy rico, entre las cuales está Bolaño. En mi caso personal sí ha sido muy importante, porque al leerle sentía que quedaba libre del mandato de corrección formal que pesa sobre todo escritor argentino desde Borges”.
Iosi Havilio: Es curioso. Bolaño se estaría riendo de su propio fenómeno.
Patricio Pron: Sí, en su obra, de hecho, la función desacralizadora de autores mitificados es muy relevante. Esa misma función debería aplicársela a él también.
Iosi Havilio: El problema es que la canonización de un autor acaba con la discusión y la lectura, como ocurrió con Borges. Se comentaba su obra pero no se leía.

A los que sí se sigue leyendo son a los autores de boom, aunque en los últimos años han surgido voces -generalmente jóvenes- que pretendían renegar de su legado. ¿Dónde estamos, pues? ¿Con o contra García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes...? Patricio Pron deja zanjada la discusión: "Es verdad que durante los 90 se alzaron voces reivindicando la posibilidad de prescindir del realismo mágico. Los escritores de generaciones posteriores no sentimos tanto el peso de estos autores, y por eso nos relacionamos con el boom de una manera más sana. A mí hay libros de ellos que me gustan mucho y otros que no".

Así de sencillo. O mejor dicho: así de complejo. Los choques generacionales, o de cualquier otra índole, no pueden saldarse en el marco literario con respuestas unívocas. Y las que dan estos autores, que poco a poco emergen del anonimato, son un claro ejemplo de que la literatura latinoamericana (si existe a estas alturas) continúa recorriendo un laberinto de infinitos itinerarios... Buena noticia.


La muerte de Roberto Saviano


La controvertida fotografía.


Una fotografía ha matado al escritor italiano Roberto Saviano, y a él no le ha causado mucha gracia. La mafia señores, la mafia...La nota en el ABC:

La revista italiana "Max" tiene previsto publicar el próximo viernes un fotomontaje en el que el escritor amenazado por la mafia Roberto Saviano, autor de "Gomorra", aparece muerto sobre una camilla de un depósito de cadáveres.
A dos días de su publicación, esta fotografía retocada -titulada "Han asesinado a Saviano"- y publicada este miércoles por el diario turinés "La Stampa", ya ha provocado reacciones, incluida la del propio escritor, que la ha tachado de "profundamente irrespetuosa" y considera su publicación "un acto de mal gusto". "Toda esta presión sobre mi muerte deja huella en mí y en mi familia; de todas maneras os tranquilizo: no tengo ninguna intención de morirme", declaró Saviano (Nápoles, 1979) a los medios italianos.
El autor que se adentró en los entresijos de la Camorra -la mafia napolitana- consideró que el fotomontaje es una imagen utilizada "para especular cínicamente" sobre la condición de quien, como él, "vive protegido", y "profundamente irrespetuosa para todos aquellos que, por diversas razones, se arriesgan la vida".

En su edición impresa, el diario italiano "La Stampa" reprodujo este miércoles la imagen acompañada de declaraciones del director de la revista, Andrea Rossi, en las que reconoce no haber advertido "directamente" a Saviano de la publicación del fotomontaje y precisa que es un modo de mostrar su "hartazgo" ante las críticas que recibe el escritor.
Los diarios digitales ya han abierto un debate sobre si esta imagen falseada, que ha sido comparada a los retratos del cadáver del guerrillero Ernesto Che Guevara, puede tener consecuencias o no sobre la vida y la tarea del escritor.
"Es una pésima broma a este autor que se mueve con dificultad por un sendero sutil e impracticable", objeta el diario "La Repubblica", que considera que "la imagen del joven escritor muerto quitará espacio a lo que Saviano dice, escribe, repite, a esas palabras peligrosas por las que él ya ha sacrificado tanto".
El diario "Il Giornale", propiedad de la familia Berlusconi, se desmarca: "Es una operación para santificar a un héroe que no lo necesita".

Faulkner y 800.000 dólares


Faulkner.


Una amplia colección de libros y objetos del escritor estadounidense William Faulkner, entre los cuales se encuentran algunas ediciones de los títulos más representativos del autor, se vendió hoy en Nueva York por 833.246 dólares, informó la casa de subastas Christie's.

Faulkner (1897-1962), uno de los más importantes representantes de la literatura estadounidense, nació en el estado de Mississippi, lo que marcó fuertemente su obra dedicada en buena parte a explorar el carácter de los sureños.

La estrella de la colección fue una primera edición de la novela "Absalón, Absalón!" (1936) firmada por el propio escritor, que alcanzó el precio más alto de la subasta al ser adjudicada por 86.500 dólares.

La casa de subastas precisó que las copias firmadas de esta novela son escasas y sólo dos de ellas han salido a subasta en los últimos treinta años.

Otra de las protagonistas de la subasta fue "Luz de agosto", una obra que explora las vidas de tres personajes que se mueven en un ambiente cargado de racismo y fanatismo religioso en el sur de Estados Unidos y de la cual se puso a la venta una primera edición de 1932 dedicada al escritor y periodista Malcolm Cowley.

Una de las novelas más celebres del autor, "El ruido y la furia", estuvo también presente con una primera edición que fue adjudicada por un precio de 43.750 dólares.

Ese libro, la cuarta novela de la carrera de Faulkner, salió al mercado por primera vez en 1929 y es reconocida por la utilización del recurso del monólogo interior, una técnica propia de autores de principios del siglo XX como James Joyce y Virgina Woolf.

22.6.10

Alvarado Tenorio, ¿Ministro de cultura?


¿El nuevo ministro?


Así lo ha propuesto el carismático Poncho Rentería en una carta al nuevo presidente de la República Juan Manuel Santos. Dice el periodista que Harold sería el más indicado para tener las riendas de Mincultura. Sería ilógico, ya que, como sabemos, los email HAT que llegan a diario a nuestros correos no son precisamente elogios a los estamentos burocráticos de Colombia, o a los poetas, o los escritores, o todo aquel que camine...

18.6.10

Poema del Viernes # 22


José Saramago (Azinhaga, Portugal 1922 - Lanzarote, España 2010)


AGUA AZUL

Altos secretos dentro del agua se esconden
El reverso de la carne, cuerpo aún.
Como un puño cerrado o un bastón,
Abro el líquido azul, la espuma blanca,
Y por fondos de arena y madreperlas,
Bajo el velo sobre los ojos asombrados.

(En la medida del gesto, la anchura del mar
Y el nácar del suspiro que se enrosca.)

Viene la ola de lejos, y fue un espasmo,
Viene el salto en la piedra, otro grito:
Después el agua azul descubre las millas,
Mientras un largo y largo y blanco pez
Baja al fondo del mar donde nacen las islas.

Muere José Saramago


Saramago.


Ha muerto uno de los grandes, un escritor al que le daría el Nóbel dos veces, el portugués José Saramago. Ensayo sobre la ceguera ha influenciado a toda una generación de escritores. Así lo publica El mundo de España:

El escritor portugués José Saramago ha fallecido en la isla de Lanzarote a la edad de 87 años. La muerte se produjo pasadas las 13.00 horas (hora peninsular), cuando el escritor se encontraba en su residencia canaria, acompañado por su mujer y traductora, Pilar del Río.

José Saramago había pasado una noche tranquila. Tras desayunar con normalidad y haber mantenido una conversación con su esposa, comenzó a sentirse mal y al poco tiempo falleció, según explicó la familia.

Saramago, el primer escritor en lengua portuguesa en recibir el Premio Nobel de Literatura en 1992, se había reincorporado a la vida pública en 2008, después de sufrir una larga enfermedad respiratoria que ya lo tuvo al borde de la muerte.

El autor nació en 1922 en el caserío de Azinhaga, un villorrio a 120 kilómetros al norte de Lisboa. En la infancia, la familia del escritor se trasladó a Lisboa donde su padre se empleó de policía, pero Saramago siempre mantuvo su vínculo con su tierra.

Una juventud marcada por la precariedad

La juventud de Saramago estuvo marcada por la precariedad familiar. Estudió en una escuela técnica, empezó a escribir en el 'Diário de Notícias', y, a partir de 1976, se dedicó exclusivamente a la literatura.

Antes de dedicarse de lleno a la literatura, Saramago ejerció como cerrajero, mecánico, editor y periodista, pero fue en 1947 cuando hizo realidad su mayor ilusión, la de ser escritor, publicando la novela "Tierra de pecado".

Afiliado al Partido Comunista Portugués desde 1969, entre 1966 y 1975, y tras un largo silencio, publicó los poemarios "Poemas posibles", "Probablemente alegría" y "El año de 1993".

Tras varias novelas y textos teatrales, en 1982 le llegó la popularidad internacional con "Memorial del convento", un prestigio que consolidó con títulos como "La balsa de piedra" (1986), la pieza teatral "La segunda vida de Francisco de Asís" (1987) e "Historia del Cerco de Lisboa" (1989).

En 1991, Saramago se trasladó a Lanzarote por las críticas que recibió su 'El Evangelio según Jesucristo'. Tras publicar su cuarta obra de teatro, "In nomine Dei", entró a formar parte del Parlamento Internacional de Escritores.

Ganador del Premio Camoens en 1995, ese mismo año inició la trilogía formada por "Ensayo sobre la ceguera", "Todos los nombres" y "Ensayo sobre la lucidez". En 2008 comenzó a publicar su blog, "El cuaderno", y el año pasado presentó su última novela, "Caín".

17.6.10

Hernán Vargascarreño, Premio José Manuel Arango 2010


El post del Premio.


En la Sexta Versión, participaron un total de 103 trabajos a nivel local y nacional, cabe señalar que es la versión en donde se han recibido mayor número de propuestas, de los cuales una (1) fue descalificada por no cumplir con los requisitos de la convocatoria. La mayoría provenían de las ciudades de Cali, Bogotá e Ibagué, y una participación significativa del oriente antioqueño. También participaron colombianos residentes en el extranjero desde las ciudades de: New York, Barcelona, El Sur de Francia, Guanajuato México y Bahía Blanca Argentina.

El Jurado del premio estuvo conformado por:

ARMANDO IBARRA: Escritor y traductor de poesía. Ganador del cuarto premio nacional de poesía José Manuel Arango. Magíster en economía de la universidad de Texas en Austin. Especialista en Traducción en Ciencias Literarias y Humanas de la Universidad de Antioquia. Actualmente es profesor en la Escuela de Idiomas de la Universidad de Antioquia.

LUÍS GERMAN SIERRA JARAMILLO: Escritor y editor. Licenciado en Español y Literatura de la Universidad de Antioquia, diplomado en Literatura del Siglo XX en la Universidad EAFIT. Escribe para publicaciones literarias y de arte, tales como Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, Revista y Agenda de la Universidad de Antioquia. Actualmente trabaja en la oficina de extensión cultural de la Biblioteca Central de la Universidad de Antioquia.

JANDEY SOLVIYERTE: Escritor de poesía, dramaturgia y ensayo. Hizo estudios de Teatro en La E.P.A (Escuela Popular de Arte) de Medellín y de Filosofía en la Universidad de Antioquia. Segundo Premio de Poesía Joven "La Ciudad Vivida” I.P.C 1997. Premio Andrés Bello de Literatura 2002 y 2009. Premio Nacional de Poesía Casa de Poesía Silva, modalidad homenaje a Federico García Lorca, Bogotá 2009. Actualmente se desempeña como secretario de la A.I.F (Asociación de Investigaciones Filosóficas) y pertenece al Comité Editorial de la Revista de Filosofía Euphorion.

A continuación el acta de premiación:

Medellín, 25 de Mayo de 2010

Sexto Premio Nacional de Poesía José Manuel Arango

ACTA DEL JURADO

Los integrantes del jurado abajo firmantes nos reunimos en la ciudad de Medellín los días 18 y 25 de mayo para deliberar en torno a la lectura de los 102 libros de poesía enviados al concurso arriba citado, con el fin de elegir uno de dichos libros como ganador del certamen.

En la reunión de la primera fecha no logramos un acuerdo unánime en torno a la obra ganadora. Cada jurado había elegido cuatro títulos finalistas, de los cuales cada uno "defendió” uno, pero no nos pusimos de acuerdo. Llegamos entonces a la conclusión de que volveríamos a leer las cuatro obras que fueron comunes en nuestra elección inicial, y de allí definir cada uno a un ganador.

En la reunión del 25 de mayo, hecha la relectura de las cuatro obras finalistas, por unanimidad acordamos que el ganador del Sexto Premio Nacional de Poesía José Manuel Arango, era el libro titulado Piedra a piedra, firmado con el seudónimo de Apu 402.

Dicho poemario, acordamos, cuenta en general con excelentes poemas inscritos en un tono y un ritmo de gran nivel que, a todas luces, obedecen a una depurada y ya recorrida voz poética. El mar, los trenes, la palabra y la ausencia, son temas producto de una honda reflexión poética, de principio a fin. En ese lenguaje prevalecen imágenes donde la vocación y el misterio se erigen como un alto producto del arte poético, y conforman un conjunto de belleza y pensamiento.

Los tres jurados dejan constancia, igualmente, del buen nivel que encontraron en una importante cantidad de libros enviados a este concurso, de los cuales, como queda dicho, cuatro o cinco son sin duda buena poesía, libros que provienen de poetas de formación y de una decidida actitud ante la poesía; es decir, buenos lectores y escritores de oficio comprometidos con la calidad de lo que escriben.

Aunque menos relevante, también resaltamos el número importante de obras participantes: 102, que dice a las claras de las expectativas que suscita este concurso y que denota el interés por la escritura de poesía que hay en el entorno nacional.

Observación final: Abierta la plica del seudónimo Apu 402, correspondiente al libro ganador, Piedra a piedra, se encontró que su autor es el poeta Hernán Vargascarreño; por lo tanto, el jurado declara como ganador del Sexto Premio Nacional de Poesía José Manuel Arango, al poeta, traductor y editor santandereano, Hernán Vargascarreño.

The Bloomsday, un día después


James Joyce


El día quizá más famoso de la literatura universal es el Bloomsday, el 16 de junio. Allí no sólo Joyce creó un universo en la palma de un día, sino que innovó decididamente la manera de escribir narrativa. Un libro difícil, con tantas puertas como tiene el mundo. El mundo celebró este día con fútbol, con literatura. Como dato curioso, en este día se casó Sylvia Plath con Ted Hughes. Así comenta el Bloomsday el periódico ABC:

Nadie mejor para razonar la elección que el autor de «Dublinesca», Enrique Vila-Matas: «Siempre que me acerco al Finnegans lo hago sabiendo que estoy ante el más denso de los tapices y con el temor de que una vez más, como lector me llegue una sensación, primero, de estar al borde del colapso, y después del colapso mismo». Vila-Matas, Eduardo Lago, Jordi y Antonio Soler, Malcolm Otero y José Antonio Garriga Vela son los caballeros escritores de «La Orden del Finnegans», compendio de lecturas joyceanas que publica ediciones Afabia.
Quien se haya leído de corrido el condenado «Finnegans» que levante la mano. Eduardo Lago se atrevió con 17 años con el no menos enrevesado «Ulises» que tradujo la editorial bonaerense Rueda y celebró el centenario del Bloomsday en el pub «Ulises» de Manhattan Sur. Miles de personas merodean los arcanos del Finnegans y algunos saborean cada palabra hasta que ésta cobra sentido, como «quark», aprovechada por un profesor de Física Cuántica.
También anda metido en tan peliagudo «work in progress» Jordi Soler, al evocar mitologías celtas desde Veracruz: «En Dublín la gente sabe que, cuando un manto de niebla cae sobre el paisaje, significa que Manannán MacLir -el hijo del mar- trae algo entre manos…». Y otro Soler (Antonio), se reúne en la Torre Martello de Sandycove con sus colegas de la Orden para conmemorar el Bloomsday, en la habitación donde un 16 de junio de 1904 comenzó la travesía de don Leopoldo. «Normalmente éste es el lugar inicial, no el final de la conmemoración, pero los fundadores de la Orden, hace ya muchos años, lo hicieron de este modo y así se ha transmitido a los nuevos miembros cada año», aclara Malcolm Otero, el más joven caballero del sexteto joyceano. Y el último en llegar, José Antonio Garriga Vela, cumple desde hace un año con la cita dublinesa y vuelve a leer por enésima vez el «Ulises».

En el avión se le reaparece a Garriga Vela «el rollizo Buck Mulligan» con su cuenco de latinajos. Un error -confundir Dublín con Berlín en el aeropuerto- puede frustrar su comparecencia en Torre Martello y motivar su salida de la Orden: «Jordi no pudo asistir el año pasado y está apercibido de expulsión. Ni siquiera le valió el hecho de rebautizar a su hijo con el nombre de Stephen Dedalus Soler» ironiza. Este año no faltará para brindar en el pub de los Enterradores, muy cerca del cementerio de Glanesvin. Riñones de cerdo matinales y noche de pintas de Guinness: realimentando el síndrome de Ulises.
La torre de Joyce
Las torres Martello se levantaron en el siglo XIX para prevenir cualquier tentativa de invasión napoleónica. Así la describe Joyce en el primer capítulo de su célebre novela: «En el sombrío cuarto de estar abovedado, en la torre, la figura de Buck Mulligan en bata se movía con viveza de un lado a otro ante la chimenea, ocultando y revelando su fulgor amarillo. Desde las altas troneras caían dos lanzadas de suave luz del día: en la intersección de sus rayos flotaba, dando vueltas, una nube de carbón y vapores de grasa fría».

15.6.10

Thomas Pynchon, por Fresán


La foto más reciente conocida de Pynchon.


Ya hemos comentado el enigma que encierra la persona-personaje Thomas Pynchon, y esa larga discusión de que si existe realmente o no. Rodrigo Fresán se adentra en el mundo del escritor, más precisamente en el libro Contraluz:

Si se piensa un poco, tal vez el verdadero misterio resida no en que un escritor decida desaparecer, sino en que haya tantos escritores mostrándose demasiado. Y es que en un principio no era así: en un principio el cuerpo –el corpus– eran los libros, y sus autores una suerte de fantasmas en vida, pero fantasmas al fin. El asunto se complica con la llegada de Charles Dickens. Es él quien descubre y patenta la industria del escritor como producto: se lanza a largas giras, ofrece conferencias, cobra por lecturas que son mucho más que eso. Los que estuvieron allí dejaron testimonio del alto dramatismo de las veladas. Freud lo hubiera calificado de histérico y sus biógrafos aseguran que semejante esfuerzo live fue lo que llevó a Dickens a la muerte.
En cualquier caso, a partir de entonces se le exige al escritor una vida social y no-ficción que compense la soledad de sus ficciones. No importa que en las raíces de la vocación se encuentre la obviedad incuestionable de un «escribo porque me gusta estar solo». Ahí están los cada vez más numerosos festivales, los programas de radio y televisión, la obligación de opinar sobe cualquier cosa y hasta la cláusula en los contratos con la editorial donde se estipula que el padre de la criatura deberá promocionarla con entrega y, si es posible, alegría. De ahí también que la decisión de esconderse –de dejar el juego– cause extrañeza primero y en seguida fascinación.
Paradigma
El especimen paradigmático –el ejemplo que siempre se invoca– es el del norteamericano Jerome David Salinger. Salinger publicó por última vez un texto (al menos bajo su nombre, pues se han llegado a detectar varios alias nunca confirmados y hasta se llegó a pensar erróneamente que él era quien se ocultaba detrás de William Wharton, otro hombre esquivo, autor del noble best seller Birdy) en 1965, en las páginas de The New Yorker. Se presume que siguió escribiendo, aunque ya no le interesara publicar y sus esporádicos avistamientos –entrando o saliendo de su casa de New Hampshire– fueron reportados como si se trataran de los de un ovni. Los motivos para esfumarse nunca fueron explicitados, pero se tiende a pensar que Salinger se cansó de todo, de sus detractores y de sus fans, y que frente al temor comprensible a acabar como Fitzgerald y Hemingway y Kerouac, convertidos más en personajes de sí mismos que en propias personas, decidiera decir adiós a todo eso.

Thomas Pynchon (de quien en un principio se dijo que era Salinger y hasta se lo acusó de ser el Unabomber) aprendió demasiado bien la lección y decidió empezar siendo una ausencia más que una presencia. Y ahí está: prestando su voz pero apareciendo con una bolsa de papel en la cabeza en episodios de Los Simpsons y afirmando que «el término ermitaño es algo que inventa el periodismo para castigarte por no querer dar entrevistas».
Don DeLillo –discípulo de Pynchon– no se prodiga mucho y, a modo de explicación, escribió toda una novela sobre el síndrome de Salinger. En Mao II, de 1991, Bill Gray, un escritor recluso, no soporta la idea de que «el futuro pertenezca a las multitudes».
Cormac McCarthy –superventas de calidad y hasta hace muy poco escritor de culto– es el último de los grandes solitarios: casi no ha otorgado entrevistas; lo poco que se sabe de él sale de una vieja entrevista en The New York Times y de un perfil en Vanity Fair, y ya varios se preguntan si irá a recibir tarde o temprano un para muchos inevitable Nobel hacia el que cabalga lento pero seguro. Es posible que sí, ya que, no hace tanto, McCarthy apareció sorpresivamente en el show televisivo de Oprah Winfrey, cuando la muy popular conductora escogió La carretera –lo que equivale a muchos ejemplares vendidos– para su Club del Libro.
Una cosa queda clara: la industria de la invisibilidad es viable en Estados Unidos, donde la rareza y el freak siempre pueden ser más o menos explotados en sus propios términos desde que Emily Dickinson se encerró a hacer lo suyo y Nathaniel Hawthorne se perdiera encontrándose en solitarias caminatas por la playa de Salem mientras escribía en voz alta para luego regresar a su «pieza embrujada», donde pasaba todo eso a una página en blanco y al día de hoy.

Hacker Vs. Cervantes


El logo del Instituto.


Como buen ingeniero, alguna vez hackee cuentas de e-mail por pedido. A amigos, conocidos, no tan conocidos... La cosa iba bien, hasta que llegó el temible arrepentimiento. Siempre te encuentras con algo que nunca quisiste conocer...o ver. Ya no lo hago. Otras veces, un amigo "colaborador" de gente no muy recomendada me enseñó a chuzar los celulares. - en aquella época, la época de la U, la ingenuidad va de la mano de la estupidez. Por otro lado, no es difícil chuzar un móvil -. Y no, no tengo o tuve nada que ver con ciertas chuzadas famosas que se oyen por estos días. Es sólo que esta noticia me recuerda algunos momentos de "curiosidad". Un hacker a entrado a la red interna delm Instituto Cervantes y ha corrompido su sistema, como se le llama ingenierilmente al hecho. para no enredarme, y enredarlos, les dejo la nota del ABC:

«Lo sentimos mucho. La página web del Día E está siendo saboteada. Para poder analizar el problema hemos parado las votaciones y la posibilidad de proponer palabras. Esperamos solucionarlo en breve», reza el escueto comunicado que el Cervantes ha colgado en la web oficial del Día del Español y que ha hecho llegar a los medios de comunicación.
Tinte político
Hasta esta misma mañana, las palabras que encabezaban las votaciones eran, por este orden: «limón», «infinito», «gamusino» y «república». Si bien con respecto al término «limón» se ha generado una auténtica tormenta virtual de especulaciones por su posible vinculación con el periodista Paco González, la presencia en las últimas votaciones de la palabra «república» respondería a un claro interés por parte de un determinado grupo de internautas de dotar de cariz político (el mismo que el Cervantes pretendía esquivar) a la votación y aupar a la «república» a la primera posición de la lista de palabras preferidas del castellano.
Según fuentes del Instituto Cervantes consultadas por ABC, «por el momento se desconoce exactamente qué está sucediendo desde el punto de vista técnico, pero lo que está claro es que desde esta mañana el servidor se ha colapsado, ya sea por el excesivo número de visitas o por el ataque robotizado hacia un término en concreto». Estas fuentes insisten en no utilizar «por el momento» el calificativo de «boicot, ya que nuestra intención no era posicionarnos políticamente, sino dar la oportunidad a todos los internautas de disfrutar con esta actividad lúdica».
Mientras la votación se reanuda (o no), lo cierto es que desde marzo y hasta el pasado viernes los datos eran más que satisfactorios para la entidad, con más de cinco millones de páginas vistas y la participación de 220.000 usuarios que habían propuesto más de 4.000 términos distintos, entre inventados y reales.

50 años de Psicosis


Escena de Psycho.


El clásico de Alfred Hitchcock "Psycho" cumple 50 años convertido en una obra maestra del cine de suspense reconocida mundialmente por su ya mítica escena del asesinato en la ducha perpetrado por un enajenado Norman Bates.

"Psycho" fue reestrenado el pasado mes de abril en cines del Reino Unido, algo que piden en Estados Unidos numerosas personas a través de Facebook, y verá la luz el 19 de octubre por primera vez en una edición especial en formato blu-ray.

"Psycho 50th Anniversary Edition" incluirá una versión remasterizada de la película en alta definición y contará con numerosos contenidos extras, entre ellos un documental sobre cómo se realizó el rodaje, el trailer original y, por supuesto, un análisis de la inconfundible escena de la ducha.

El filme, protagonizado por Janet Leigh y Anthony Perkins, adentra al espectador en un extraño motel regentado por Norman Bates, un hombre que aparentemente vive sometido por su madre, a donde llega una mujer que huye a California para empezar una nueva vida con su novio tras haber robado 40.000 dólares a su empresa.

Una parada en el camino que será la última para el personaje encarnado por Leigh, que sucumbirá acuchillado mientras se ducha, en una secuencia tan reconocida por sus imágenes como por su banda sonora.

Unos violines sirvieron al compositor Bernard Herrmann para generar la tensa melodía que va "in crescendo" mientras sucede el apuñalamiento y que en 2009 fue votada como la más terrorífica de la historia del cine en una encuesta realizada por la entidad de derechos de autor británica PRS for Music.

Más allá de su impacto audiovisual, ese crimen de ficción ha llegado a convertirse en objeto de libros, como el publicado en marzo por Robert Graysmith, "The Girl in Alfred Hitchcock's Shower", dedicado a desgranar los entresijos de la vida de las dobles de Leigh en "Psycho".

El cuerpo desnudo de la actriz en la famosa escena correspondió a Marli Renfo, una mujer que llegó a ser portada de "Playboy" antes de desaparecer y saltar, años después, la noticia errónea de su asesinato.

El papel jugado por Renfo en "Psycho" fue ocultado por el interés de la producción en 1960, tanto por el director como por la estrella del filme, Leigh, quien por pudor se había negado a mostrarse sin ropa ante las cámaras.

Ésa no fue la única artimaña del "maestro del suspense" para el lanzamiento de la película, que se basó en la novela homónima publicada en 1959 por Robert Bloch inspirada en la figura de Eddie Gein, un asesino en serie de Wisconsin que en los años 50 se dedicó a coleccionar restos humanos en su granja.

Una vez que decidió hacer "Psycho", Hitchcock inició una campaña para impedir que el público conociera anticipadamente el final de la trama, por lo que optó por comprar todas las copias de la primera edición del libro, cuyos derechos había adquirido por 9.000 dólares.

"Psycho" se grabó en un entorno cerrado y se obligó a todos los trabajadores a firmar un contrato que les obligaba a no mencionar el desenlace a nadie.

El cineasta prohibió además los pases adelantados al estreno para controlar filtraciones, algo que ahora resulta muy de actualidad, en plena guerra de los estudios por evitar que la piratería reste ingresos a sus costosas producciones.

Con idea de mantener la tensión durante las proyecciones, Hitchcock aparecía en los carteles del filme amenazando a los espectadores con que no se admitiría a nadie en la sala una vez que hubiera comenzado la sesión.

"Psycho" es posiblemente el título más conocido de la filmografía de este cineasta, en la que también sobresalen producciones como "The 39 Steps" (1935), "Notorious" (1946), "Rear Window" (1954), "The Man Who Knew Too Much" (1956) o "North by Northwest" (1959).

13.6.10

La Biblioteca de las Letras Mexicanas, ahora online


La página.

Importantes fondos históricos y joyas de la literatura mexicana están ya al alcance de cualquier lector que ingrese al portal de la Biblioteca Virtual de las Letras Mexicanas, un proyecto de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes cuya presentación se realizó el pasado 1 de junio en la sede de la Fundación J. Álvarez del Castillo, en Guadalajara (Jalisco, México), en el marco del II Encuentro de Rectores Universia. El director general de la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Manuel Bravo Lifante, explica que este portal surge debido a que aproximadamente el 21% de las más de 17 millones de visitas mensuales que recibe el sitio, cuyo nombre celebra al autor de Don Quijote de La Mancha, proviene de México.

Bravo Lifante resaltó que “la idea es hacer un proyecto por país, donde podremos seleccionar lo mejor de las instituciones en único sitio, por eso se creó el dominio de las letras mexicanas”. Adelantó que, en un futuro, algunas naciones de América Latina tendrán su portal, considerando que más del 60% de las visitas de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes provienen de América. El primer paso para lograr este lanzamiento fue la firma de un convenio con la empresa Digix para digitalizar y colocar en la red los tesoros de las letras mexicanas. El presidente de esta empresa, Enrique Ramos Flores, explica que el lanzamiento de este portal es la suma del trabajo de instituciones como la Biblioteca Nacional de México, El Colegio de México, la Academia Mexicana de la Lengua y la Universidad Iberoamericana, todo con la intención de impulsar el apartado dedicado a México en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Digix lleva ya nueve años ocupándose de la digitalización de importantes acervos. En este terreno ha trabajado con la Hemeroteca Nacional Digital de México, la Biblioteca Nacional Digital de México, la Biblioteca Digital Miguel Lerdo de Tejada, dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), entre otros acervos. “Hemos digitalizado textos valiosos, lo cual nos da un reconocimiento y experiencia en el manejo de acervos delicados”, expresa Ramos Flores, quien agrega que este convenio es a largo plazo porque se trata de millones de páginas.

Orgullo y prejuicio...y zombies


La versión de Seth Grahame, que ya es un clásico.


¿Quién dijo que la literatura permanece estática? La revista Ñ nos habla de aquellas versiones distorsionadas de algunos clásicos. Un remake siempre será un remake, pero en este caso, contrario a lo que sucede en el séptimo arte, un remake siempre será más divertido:

Se podría pensar, en un axioma un poco básico pero que es necesario verbalizar, que cada país establece una relación única e intransferible con su tradición literaria. La historia de las letras expone casos extremos: la absoluta irreverencia, la devoción, el desinterés, la reescritura, la parodia. Son los propios escritores los que en cada caso, en una especie de golpe oracular hacia atrás, le confieren un nuevo sentido a la literatura nacional que los precede. Después, claro, la crítica hace esa otra tarea, igualmente vital, de buscar las inflexiones semánticas, tensar los nudos entre poéticas y armar finalmente esa línea de tiempo de escrituras compartidas que llamamos literatura nacional. Desde luego, no es la misma relación con la historia literaria la que tenemos los argentinos, de tradición corta y abigarrada, que la que pueden tener por ejemplo los ingleses, que arrastran una sombra de siglos de literatura. Por eso, aunque se traten en el fondo de lo mismo –reescrituras, loops, cirugías en el corazón del canon– las distintas intervenciones sobre libros clásicos que aparecieron en el último tiempo deberían leerse de modo aislado y como casos que sólo hablan de sí mismos.

Cerebros

Cuando Orgullo y Prejuicio y Zombies arañó el puesto número tres de los libros más vendidos en la lista del New York Times, los agentes de mercadotecnia que andan siempre detrás de las modas literarias se hicieron una pregunta básica: ¿de dónde salió este engendro que se vende con el frenesí de un clásico instantáneo? La pregunta era válida, porque en efecto la génesis del libro tiene su modesta historia. El libro nació cuando el editor de Quirk Books golpeó la puerta de la casa de Seth Grahame-Smith, un errático escritor de libros de divulgación y ensayos new-age, y le entregó en mano un volumen delgado y sugestivo. Se trataba de The Art of War Against Fat (El arte de la guerra contra la gordura): un remix del clásico de Sun Tzu con un manual de instrucciones para bajar de peso. Grahame-Smith, seducido por la idea de reconstruir un libro clásico, revisó su biblioteca y encontró en Orgullo y prejuicio de Jane Austen la posibilidad de trabajar con una de las grandes obsesiones de su vida: los zombies, el cine de terror clase B, la sangre derramada, la truculencia como apuesta estética. En ese libro de un terror psicológico contenido, siempre a punto de rebalsarse, Grahame-Smith sólo tenía que dar el último paso, ese que haría estallar todo. Llevar a Orgullo y prejuicio de lo implícito a lo explícito. Además, la intervención de Grahame-Smith lo que hace es trabajar con la influencia de un contexto: no es lo mismo Orgullo y prejuicio en 1813 que en el año 2009; el mundo es otro, y otros son también los lugares desde donde las generaciones leen. Borges nos enseñó en "Pierre Menard, autor del Quijote" que los contextos de lectura lo definen todo. El mismo párrafo exacto del Quijote, leído con cuatro siglos de distancia, no puede jamás ser el mismo. La idea de Grahame-Smith en este sentido es otra, como si lo contemporáneo rearmara el texto clásico de un modo literal, agregando, cortando, saturando la escritura con el imaginario de lo actual. Pero al mismo tiempo, si bien Grahame-Smith incorpora en la novela de Austen eso que hoy está de moda, también elige una figura anacrónica, bien tradicional, como es la de los zombies. Es como si sugiriera que también la versión actual está hecha con materiales añejos, anacrónicos y saturados de sentido.

El propio Grahame-Smith dice que lo que hace es "microcirugía". Cuando le entregó el libro terminado a su editorial, los responsables del sello vacilaron porque pensaban que los devotos de Austen no iban a entender el gesto. Pero la industria del libro, atenta como cualquier otra, vio que la publicación fue un éxito de ventas inmediato y ya empezó a pensar la posibilidad de instalar la reescritura de clásicos como un género en masa. En pocos meses, salieron libros como Sensibilidad y sentimientos y monstruos marinos; Androide Karenina, en donde los personajes de Tolstoi se enfrentan a una revolución cyborg y robótica; Lazarillo Z, el clásico de la picaresca en un ambiente también de Zombies, con una modificación curiosa: el libro –originalmente anónimo– está "firmado" por el personaje central del relato, que anuncia que va a contar "la verdadera historia". Tratándose en Estados Unidos de un fenómeno de la pura industria cultural (no parece haber en estos títulos una relectura fuerte de la tradición literaria, como sí lo hay en la Argentina. Por lo pronto, como dato significativo, ningún libro es norteamericano), hay que mencionar que por ahora todos fueron publicados por la misma editorial, Quirk Books.

Originalmente enfocada a la publicación de libros de mesa de café, la editorial encontró en este formato que ellos llaman mash-up [un término que se utiliza en la industria musical y significa "mezcla"] un modo de "sacar a los libros del circuito clásico de las librerías". En palabras del propio fundador del sello, buscan "un concepto que sea claro y entendible, y que si se publica con una portada correcta y tentadora, pueda cruzar hacia el amplio mundo de los negocios que no sólo venden libros". Por ahora, los mash-up se hacen sobre títulos que han entrado en dominio público (es decir que hayan pasado más de ochenta años de la muerte de su autor, y entonces el libro se puede imprimir sin pagar derechos). De este modo, los beneficios económicos son mayores, desde luego, y además el siglo XIX ofrece un nutrido museo de clásicos para contrabandear. Quizás en algún momento se animen a intervenir sobre relatos nacionales, y ahí sí empiece a jugarse una relación más profunda con la propia tradición literaria.

El canon y el orden

Ya habían pasado sesenta años de la publicación de Orgullo y prejuicio cuando acá, del otro lado del Atlántico, a un tal José Hernandez se le ocurre escribir el Martín Fierro y fundar definitivamente una literatura nacional. El poema se publicó en dos partes, en 1872 y 1879, y durante varios años esa naturaleza mestiza y esquiva del libro confabuló para que no se lo pueda terminar de etiquetar ni de encapsular en una lógica de sentido. El golpe de gracia llegó recién en 1913, cuando Leopoldo Lugones imparte una serie de conferencias en el Teatro Odeón bajo el título de "El payador", en las que instala al Martín Fierro como piedra fundacional de la literatura argentina, y al gaucho como paradigma del ser nacional. Un poco más adelante, Borges va a imprimirle una nueva torsión al Martín Fierro, afirmando que se trata en realidad de una novela en verso, y no de un poema. Quizás frente a esa afirmación se para El Martín Fierro ordenado alfabéticamente (2007), de Pablo Katchadjian. Cuando Katchadjian ordena alfabéticamente los 2.316 versos del original está desembarazando al libro de su imperativo narrativo y convirtiéndolo en un puro efecto estético, en una música con vagos ecos semánticos. Ahí, de fondo, está esa historia del gaucho que se escapó con los indios, esa historia que todos conocemos porque quedó instalada en el inconsciente colectivo de nuestro país, pero ahora fracturada y arrojada en fragmentos en el medio de un libro de frases sueltas. El efecto es extraordinario. "El resultado es un poema a la vez extraño y conocido, una cámara de ecos del poema nacional" escribió César Aira, y agrega: "nos damos cuenta con sorpresa que nos hemos librado justo de lo que más nos molestaba: de esa insistencia de una voz en decirnos algo, hacerse entender, convencernos".

Borges recargado

Pero la cosa no queda ahí. Un tiempo después, Katchadjian saca un nuevo librito, intrépido y destellante: El Aleph engordado (2009). Como lo indica el título, se trata del cuento de Borges ampliado por dentro, con palabras y frases del propio Katchadjian. Se podría pensar que la intervención sobre los dos textos nacionales tienen algo de sana irreverencia, pero yendo más lejos es posible pensar que los mismos textos originales pedían, de un modo tácito pero palpable, estas reescrituras. Porque el Martín Fierro contiene implícitamente la posibilidad de su propia mutación (la idea de que a partir de ahora puede ser reordenado una y mil veces, y siempre habrá un nuevo Martín Fierro), y "El Aleph" es un relato sobre lo infinito. Así, las frases que agrega Katchadjian son parte de un aleph posible, de un aleph infinito que todo lo contiene. Cuando el personaje de Borges se acuesta en un sótano y ve detrás de un escalón esa esfera en donde confluyen todos los puntos del universo vistos desde todas las perspectivas en todas las épocas, debe haber visto también a El Aleph engordado. Borges, recostado en un sótano, viendo en una esfera tornasolada "de casi intolerable fulgor" la imagen de Katchadjian operando con microcirugía en el cuerpo de su propia literatura.
Por lo demás, Aira afirma que Katchadjian hizo un trabajo riguroso con los dos ejes centrales de la conciencia escrita: el tiempo y el lugar. Dice: "El Martín Fierro, El Aleph. El gaucho vagabundo urdiendo en el desierto de los años de su destino, y el escritor inmovilizado en una incómoda escalera, con la vista fija en un punto del espacio. El Martín Fierro es el tiempo de la literatura argentina, El Aleph su lugar. Son nuestras categorías, fuera de las cuales no podemos pensar. ¿O sí podemos? Por lo pronto, podemos escribir". Podemos escribir: la apreciación es válida, porque estos libros son también un modo de pensar el futuro de nuestra literatura. En la tensión con los grandes nombres de la tradición –eso que Harold Bloom llamó "la angustia de la influencia"– se juega la posibilidad de escribir hacia adelante. Lo de Katchadjian, en ese sentido, es vital, porque Borges significó para un par de generaciones una sombra difícil de franquear. "¿Cómo escribir después de Borges?" fue la pregunta fetiche durante algunas décadas para pensar las relaciones epigonales y de mimetismo que la propia escritura borgeana tendía a propagar. Por lo pronto, se vieron dos influencias dominantes de la obra de Borges en las generaciones de escritores argentinos de los sesenta para acá: una impronta estilística (escribir como Borges), que es posiblemente la más peligrosa y la más estéril, y una influencia en el modo de leer la cultura y de pensar lo literario, que ya se impone con el tiempo como su gran legado. Por eso, la intervención de El Aleph engordado en lo puramente estilístico es central, porque juega a desestabilizar esa perfección en la prosa borgeana que ha generado en tantos nuevos escritores el miedo o la reverencia que raya el plagio. Así, el Martín Fierro y El Aleph, textos vertebrales de nuestra tradición, son ahora materia más viva, que podemos manipular con libertad para poder seguir escribiendo.