12.4.10

El señor que no conoce la luna


Rosero.


El crítico Alberto Duque retrata en El tiempo la reciente novela editada por Mondadori del célebre autor Evelio Rosero. Me pregunto, ¿qué pasó con Tusquets después de que publicase Los ejércitos y Los almuerzos, con una ventas para nada despreciables? Así lo comenta Duque López:

'Señor que no conoce la luna', publicada inicial y discretamente en 1992, ha sido rescatada con buen criterio en medio del reconocimiento internacional que la obra del colombiano Evelio Rosero ha despertado en los últimos años, especialmente con 'Los Ejércitos', premiada y traducida a varios idiomas, como culminación del ejercicio solitario, discreto y disciplinado de un escritor que permite, con la reedición de esta breve novela (apenas 114 páginas), conocer mejor los elementos que maneja con eficacia, el humor negro y el esperpento.

Esperpento es la primera reacción ante una historia que, en principio, produce rechazo por la atmósfera sucia, descompuesta, desagradable, decadente y hostigante en la que se mueven seres amorfos que, con sus divisiones, rivalidades, mezquindades y complejos reflejan las contradicciones de una sociedad más universal, más identificable.

El lector es arrastrado o mejor, cautivado -o debería decir intimidado-, por el monólogo incesante, humillado, rencoroso de un personaje encerrado en ese armario desde donde sigue los acontecimientos de esa casa que no tiene una ubicación precisa, ni una geografía particular, y donde sobreviven en medio del asco y la descomposición estos seres babosos, pestilentes, despreciables, humillados y vacíos que, de vez en cuando aceptan que el narrador salga de su encierro y se arrastre, como una masa babosa, como una gelatina amenazante por un espacio que cada vez se reduce, mientras los enemigos empeoran su situación.

Esperpento. Pesadilla. Provocación. Insulto. Agresión. Cualquiera de estas palabras se acerca a la naturaleza de un relato que se emparenta con Hyeronimus Bosch o los alemanes Gisela Elsner y Günter Grass o algunas pesadillas de William Burroughs, relato que es metáfora sangrienta y pestilente sobre tantos elementos que alimentan las relaciones humanas (desde la injusticia y las perversiones, pasando por el dolor y la compasión, hasta la soledad y la muerte), relaciones que se encargan de dificultar y amargar la ya difícil y amarga vida de los "desnudos", especie inferior sometida a toda clase de torturas y humillaciones por parte de sus explotadores, los "vestidos" que ejercen la peor de las tiranías, mientras el líder de la comunidad (llamado Jesús, no por azar), observa con deleite el hundimiento final de los pocos valores que quedan.

Este es el universo que propone Rosero, un gigantesco Gulag donde los "vestidos" dominan a los "desnudos" y evitan su fuga con el empleo de miles de animales que destrozan, matan, devoran, engullen, despedazan y someten a quienes, ilusos, buscan la libertad.

Esperpento, exageración, humor negro, experimento narrativo, sentido de la compasión y el dolor, esta breve novela debe ser leída, primero con sorpresa, luego con curiosidad y después con la alegría de saber que alguien como Rosero se arriesga a saltar sin red ni paracaídas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excepcional!